Relato de verano, parte I

He decidido escribir un pequeño relato y dividirlo en tres o cuatro partes que sacaré cada miércoles durante las próximas semanas. La protagonista del relato (ojo, LA) nos cuenta el que fue uno de los mejores veranos de su vida y cómo se fue desarrollando el romance que la acompañó durante una de las semanas del mismo. ¡¡Espero que os guste!!

Qué tendrá ese faro que no tienen otros. O que sí lo tienen, pero yo no se lo veo. Es posible que sea ese color blanco desgastado que lo recubre. O quizá sea ese mar tan azul y tan prolongado que lo escolta siempre por detrás. Tal vez sean las gaviotas, de pronto tan ruidosas y de pronto tan apagadas, que hacen círculos y velan su vertical figura sin alejarse más de diez metros de él. O acaso sea el acantilado; ese acantilado que deja claro con su profundidad caída que hay ciertas cosas con las que el hombre no puede jugar. O quizá sea todo. Todo hace mágico a este faro: el aire, el olor, la luz y el calor. El color, las grutas, las vespas que aparcan a sus pies o eso quince minutos que tienes que conducir rodeado de nada para llegar a él.

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Y allí, en ese lugar, con la única compañía de mis amigas y de una divertida pareja de turistas alemanes que tenían cara de no ver eso todos los días, le cantamos a Sofía cumpleaños feliz y soplamos las velas. Era su capricho: “este año quiero volver a soplar las velas en Formentera, como hice a mis veintiuno”.  Y junto a Sofía estaba Lola; mi otra inseparable. Ella es la más parecida a mí de todas mis amigas: tenaz pero despistada, alocada pero terriblemente carismática, fiel, sensible. A las dos el tiempo se nos echa encima y no solemos tener mucha prisa por hacer las cosas; digamos que tenemos la tranquilidad de quien nunca se ha llevado el susto de perder un avión. Pero la verdad es que las tres hacemos un trío perfecto: nos adaptamos las unas a las otras y sacamos lo mejor de nosotras.

Al tercer día de estar en la isla, estábamos en el supermercado comprando unos bocatas para llevarnos a la playa y conocimos a un grupo de chicos italianos (porque de eso hay mucho en Formentera. Italianos, digo, no supermercados. Italianos, sol y gente con cara de felicidad, eso hay en Formentera). Por lo general no solemos ser muy receptivas a este tipo de “encuentros” pero algo de ellos nos dio buen feelingTenían la típica cara de italianos simpáticos, seguros de sí mismos y con ganas de pasar un buen rato. Según nos dijeron era su primera vez en la isla y nos pidieron sugerencias sobre qué hacer. Podía ser verdad o no, pero desde luego que como excusa para romper el hielo no tiene precio. Fueron tan amables, educados y simpáticos que no dudamos en invitarles a pasar el día en la playa con nosotras. Como teníamos previsto, aparcamos en la playa de Illetes, otra playa que parece una auténtica piscina natural con su mar en calma y de color turquesa.

Parece elegida por catálogo, normal que tenga tanto éxito. Caminamos hasta llegar a la punta de la playa, donde la superficie de arena se va reduciendo formando una minúscula península y donde el mar prácticamente se une a sí mismo, y allí montamos nuestro chiringuito: unas sombrillas, algo de bebida fría (sin nevera, me temo que no somos tan profesionales), unas Ruffles onduladas, litros (o kilos) de crema, nosotras, nuestros nuevos amigos italianos, y muchas ganas de pasarlo bien. La verdad es que nos reímos mucho, enseguida congeniamos y nos pusimos a jugar un partido de voley playa. Yo no jugaba desde 1º de la E.S.O., y creo que mis amigas tampoco porque a los diez minutos íbamos perdiendo 12-1. Fue entonces cuando decidimos rehacer los equipos y hacerlos mixtos. Más tarde, Jean, uno de los chicos, me confesó que dos de ellos jugaban habitualmente al voley y que siempre usaban esta táctica para ligar. “Italianos tenían que ser”, recuerdo que pensé, un pelín molesta.

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Al final resultó que conocer a estos italianos fue lo mejor que nos pudo pasar. Bueno, al menos a mí… A medida que fue pasando el día he de reconocer que me atraía algo de Jean: alto, buen cuerpo, castaño y de ojos claros. Pero fue su sonrisa lo que realmente hizo de imán. No sé por qué, siempre es en lo primero que me fijo de un chico es en su boca. Jean la tenía preciosa: labios carnosos, dientes muy bien alineados y una sonrisa dulce y sexy a la vez. Por otro lado, también notaba un cierto coqueteo entre mi amiga Lola y otro de ellos, Marco. Veía mucha química y feeling, tanto que sin apenas conocerse se fueron los dos a hacer snorkel y tardaron varias horas en volver. Yo, que la conozco demasiado, supe nada más verla al volver que su cita improvisada había ido a las mil maravillas. Ella me contó que se lo pasaron pipa, que se conocieron algo más y que se rieron mucho. Me alegré mucho por ella porque hacía poco su novio la había dejado y aún no estaba del todo recuperada.

Total, que en un día nos hicimos inseparables y habíamos encontrado a unos compañeros de viaje perfectos. Tanto a ellos como a nosotras aún nos quedaban cinco días de vacaciones por delante, y eso, bien organizado, daba para mucho. Se convirtieron en cinco días increíbles, mágicos, y que para mí le dieron sentido a ese verano. Qué os puedo contar de Jean. Tenía 32 años y era originario de Atenas, aunque desde los 3 había vivido en Nápoles. Ahora trabajaba en Milán como creativo en una empresa de diseño gráfico y antes había recorrido medio mundo como asistente personal de J. Lindberg, un fotógrafo de moda. Según me contó, aunque le encantaba su trabajo, su gran sueño era montar una tienda de interiorismo y fotografía. Algo así como un espacio en el que convivieran muebles (su gran hobby) con la fotografía (su gran pasión). Con el paso de los días descubrí que, además de ser inteligente y emprendedor, Jean era cariñoso y muy detallista. Pasamos horas y horas hablando durante ese viaje; hacía mucho que no tenía esa complicidad con alguien y no pudimos separarnos hasta que nos fuimos de la isla. Hablábamos en una mezcla de inglés, español, italiano, gaditano y lengua de signos.

Continuará…

  • Hola Javi!!
    Me encanta Formentera y me encanta el relato!! Veo que ya estás practicando para el libro, no? Porque sabes que al final escribirás alguno, verdad?
    Espero impaciente la segunda parte…

  • Eeeeee…. mmmmm….. esto….. creo que está historia la he leído antes :S puede ser verdad?? Sí ya me acuerdo lo leí en unas mini historias de las cremas Hawaiian solo que creo recordar que en vez de gaditano hablaba canario??…
    O me estoy volviendo loca que puede ser porque los vientos de Tarifa dicen que dejan loca a la gente y he pasado una semana de locura jajajjajajaja pero voy a buscar esos relatos.

    • Siiiiii, no estoy loca “en una mezcla de inglés, español, italiano, lengua de signos y canario (al final él terminó diciendo “mi niña, guagua y cholas). Claro, esto provocaba muchas risas y lo hacía aún más divertido. ”
      Uiiiis creo que te he fastidiado un poco el continuará….. jajajajajaj te va a tocar estrujarte la cabeza para dar tu toque gaditano 😛
      Sorry….. (mentira no lo siento me encanta ser puñetera xD xD)

      • Jajajaj. No no estás loca!! Efectivamente esto lo escribimos entre dos personas hace un tiempo. La otra persona sabe perfectamente que he publicado esto en Hot Shots, así que lo único que queda es seguir leyendo la historia (aunque claro, igual tú sabes cosas de más… XD)

  • hola Javi!
    Que relato más bonito, invita a saber más así que primera parte más que acertada!
    Deseando que llegué el próximo miércoles y saber más 🙂
    Disfruta de las vacaciones a tope! Que fuerte lo de los Gispy King eh! Muy fuerte!
    Un besazo!

  • Me en-can-to!!! Quiero mas Javi 🙂
    Ademas me dieron ganas de conocer Formentera, capaz en mi proximo viaje a la tierra madre.
    Disfruta el verano. Besos!

  • Este relato (cortado) corresponde a la historia (completa) “Sabor a sal” escrita por Honeydressing para Hawaiaan Tropic. Me parece un poco extraño que no lo hayas mencionado…

    • Sí!! lo escribimos juntos hace unos meses. Pensaba mencionarlo al final de la historia. Por supuesto, ella sabe que lo estoy publicando aquí. 🙂

      • ¡Qué interesante! Escribir “a cuatro manos y dos mentes pensantes” me parece todo un reto.
        Personalmente, me encantaría que tú fueses su Jean real.

  • Pensaba que nos ibas a contar tu verano… que no será por sitios, ahí lo dejo… jajajajaja Yo ya estoy de vacacioneeeeeeeeeeeeeeeees (sevillana del Whatsapp)
    Yo también la he leído ya, aunque no era igual igual, me leí todo, o casi todo el librito ese… había alguna historia un poco larga de más jajajaja Pero tranquilo, que la voy a volver a leer, y más sabiendo que la has escrito tu también! 🙂
    Si no la leo todos los miércoles, la leeré Jueves (como hoy) o Viernes, u otro día de la semana ajajajaja
    Buen fin de semanaaaaaaaaaaaaaaaa 😀

  • ¡Hola Javi! ¡Buenas noches! Llego un poco tarde en todos los sentidos para comentar, pero dicen que lo importante es participar, ¿no? 🙂 . Decirte que me ha encantado el trocito de relato que has escritos y la historia ( el argumento) promete. Por un momento, he pensado que estaba leyendo una novela y de las de éxito. Está muy bien escrito, argumento bueno, vamos un conjunto que promete. Con ganas de leer más. Enhorabuena Javi, eres y vas a ser ( si tu quieres) un gran escritor. Ahora, a por el libro. Pasa unas buenas vacaciones y disfruta por mi, que yo, este año, de momento, no tengo e igual me quedo sin. Te sigo leyendo.

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