Mi desafortunada llegada a París

Aterrizamos en Charles de Gaulle y, en cuanto el trasto pega el último tirón, nos levantamos todos del asiento como si las azafatas fueran a repartir latigazos desde el fondo del avión. Esperamos a que llegue la escalerilla y a que abran la puerta, esperamos a que el personal de tierra charle sobre algo (no sé el qué, pero se hace eterno) con la sobrecargo, esperamos a que el piloto se eche un cigarrito, a que el copiloto termine una partida de parchís que ha dejado a medias con un pasajero de primera fila, a que una madre cambie a su bebé (mientras el marido hace malabares con un vaso de papel, su móvil y las gafas de ver); esperamos a que terminen de barrer el desierto; y ya, por fin, empezamos a desalojar el avión.

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Vengo de Madrid, que apenas son dos horas de vuelo, pero estoy cansado, el día no ha sido fácil (ni difícil, todo sea dicho, ha sido un día de “psé, sin más”) y tengo ganas de llegar a mi piso de París. El piso no es mío, obviamente, yo cuando tenga pasta me voy a comprar un piso en Tirso de Molina, en pleno centro de la capital. A mí en París no se me ha perdido nada más que las crepes de Nutella, las baguettes de boulangerie a 1,20€ y el olorcito ese a chamuscado del metro que no debería de gustarme, pero me gusta. No viviría en París.

Salgo a la puerta de la terminal y miro a un taxi con cara de pena, como quien mira un anuncio de Punta Cana en un periódico sabiendo que no le quedan días de vacaciones ni euros en la hucha. Hago una leve genuflexión de respeto y me despido de él en dirección al transporte público. Como no estoy para quemar billetes, pero tampoco tampoco soy pobre del todo, hoy no voy a la ciudad andando: cojo el RER y luego el metro. Y lo cojo un poco resignado, un poco como “Javi, tío, te juraste que a partir de tus treinta se terminaban los metros nocturnos y los búhos de madrugada”. Pero también me juré que a los treinta ya sería un hombre con un empleo serio, una esposa preciosa y una tapa de water de caída progresiva, y miradme. Eso sí: la tapa la tengo. 

En el metro observo a dos chavales de no menos de 17 y no más de 41 (no soy bueno en los cálculos) sujetando sendos móviles  y enseñándose las pantallas uno a otro. Se ríen muy alto y tiemblan en cada “ja” como cogiendo un nuevo impulso para la siguiente risa. Decido acercarme a ver qué es eso tan gracioso, pero luego recuerdo que yo no hablo francés, que ellos probablemente no hablen español y, sobre todo, que igual termino con uno de esos móviles incrustado en la boca.  Y no me gustaría porque tienen la pantalla muy grande y mi boca no da tanto de sí.

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Me bajo en Rue du Bac, una parada cuyo mayor atractivo es que a la salida hay un señor de Casablanca que vende fruta recién cogida del árbol. O eso dice él. Lo de que es de Casablanca, digo, porque es rubio con ojos azules, viste de Prada y eso me hace sospechar. Ah no, perdón, ese es otro que está pasando delante. Sí, confirmado, el señor sí es de Casablanca. La procedencia de la fruta no la puedo acreditar, pero esta chirimoya está rica rica.

Llego a casa (ya son las 22:45 horas), marco el código del portal (aquí las puertas de acceso al portal van por código, no por llave) avanzo por el pasillo, recorro el patio interior y llego al frontal de mi bloque. No hay ascensor, así que subo cinco pisos a pie. Hago una paradinha en el segundo para coger aire. Subo unos peldaños más y hago un breve alto para repostar en el tercero; toco la puerta B para pedir alguna bebida energética con sales y azúcar pero no me abre nadie. Hago lo propio con la A con idéntica (no) respuesta. Decido avanzar un poco más que, total, para dos pisos que me quedan… Nada, imposible; en el cuarto necesito víveres y posiblemente una reanimación cardiovascular, así que pruebo a ver si el vecino del C tiene un poco de foie, unas láminas de queso brie o al menos la bebida en cuestión para subirme el espíritu. El vecino abre, me mira, me sonríe y pega un portazo. Decido entonces llegar al quinto del tirón.

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Estoy en la puerta de casa. Son las 23:14 horas y necesito darme una ducha, ingerir alimentos, llamar a mi abogado y meterme en la cama. No necesariamente en este orden. Meto las manos en el bolsillo para coger las llaves y… horror: se me han olvidado en Madrid. Sólo de pensar en volver a bajar los cinco pisos para volver a subirlos después, se me quitan las ganas de dormir en caliente. Por suerte, en la maleta llevo una manta que he tomado prestada del avión (que sí, que de verdad, que la voy a devolver en el viaje de vuelta), y con un puñado de calcetines y una camiseta de manga larga improviso una almohada en absoluto cómoda pero que al menos me sirve para no apoyar la cabeza directamente en los tablones de madera.

Escribir este post desde el móvil y disminuyendo progresivamente la intensidad de la pantalla para no quedarme sin batería, no ha sido fácil. Pero ahí queda esto.

Besos, abrazos y feliz finde.

 

  • En serio Javi??????
    Sabes a quien me haces pensar? A tu gran amigo Ninjus….lo que no le pasa a él…
    Pues menuda putada!!
    Bueno y como te las apañaste después?
    Yo tampoco viviría en París si te soy sincera. Too much for me! Y tampoco es que me guste la gente…(Soy del sur de Francia…)
    Ahora bien, me parece preciosa, me perdería en sus calles sin cansarme algunos días.
    Bueno Javi, espero que tengas un buen fin de semana y que vaya todo bien!
    Un besito

  • Ánimo Javi!!! Todo ha de mejorar (ir a peor, en este caso, es muy difícil). Espero que te hayan hecho llegar unas llaves y si no, con lo que ahorras en taxi, puedes irte a un hotel 😉
    Un abrazo desde Burgos

    • Tengo que decirte que me dio mucha rabia al comentarme Jaime,tu hermano,que te habias dejado las llaves en casa.
      En el escensor,cuando te llevaba al aeropuerto te pregunté: Pasaporte o carnet,
      tarjeta de credito,llaves del piso…Papá,por favor,siempre igual…?
      Y pensé que era un pesado!
      Ahora creo que sigues siendo para mi “mi niño grande”.
      Te quiero

      • Muero de amor con este mensaje que no sé si será de tu padre o no, pero si lo tuviera delante le daba un achuchón!! ¡Qué ternura!

      • Como ya te dije por WhatsApp, papá, no es que me dejara las llaves, es que cogí las de Madrid en vez de estas: ambas son muy parecidas. Y sí, cada vez que me vuelvas a recordar “cartera, pasaporte, blablabla…” diré: papá, ya lo sé, siempre igual, pesado !! 😉

      • Jajajajajajaja Cómo lo sabía!!!! Me parto contigo!!! Eres genial!!!
        Un besazo enorme y que pases una feliz semana!!! Y que duermas cómodamente
        Eres genial!!! Recuérdalo cuando tengas bajoncillos! Me sacas la sonrisa siempre, crack!

  • Hola Javi. ¿En serio? Si es así, es una putadation, pero ahí no se acaba el mundo, ni mucho menos. ¿No conoces a nadie que te puedas quedar en su casa mientras te envían las llaves? Es lo primero que se me ocurre. Échale morro y no te metas en ningun “problema” con chavales ni del metro ni de ningún sitio. Tú, a tu bola. Hazme caso. Espero que se solucione lo de las llaves pronto.
    Buen finde para ti también y te sigo leyendo.

    • Bueno, Espe, digamos que el final lo arreglé para la historia. Tuve un final feliz. Y en cuanto al resto… parece mentira que aún no conozcas Hot Shots!! 😉

  • Ooooooh dios pero Javier de Miguel!!! que cabeza la tuya!! oú vaya noche te espera… y ya sabes deja unas llaves a algún vecino simpatique no como los del tercero y los del cuarto pero alguno habrá majo que te mantenga unas llaves para que no te vuelva a tocar quedarte en el portal!!!!

    Besos, descansa y… que sea leve ;P

  • Touchè!!!!!
    Vaya faenòn( con tilde francesa).Ya no te pongo más, te lo prometo!!

    Quien te ha mirado mal, amigo mío??
    Y tu padre “aclarando” lo que es ser un padre( como te admiro José Ramón).
    Espero que tengas muchos mensajes de ánimos de los que te quieren y a sacar provecho y moraleja de lo ocurrido ( moraleja, Arantxa???)Jajajaja!!

    Pásalo bien y vuelve pronto para Madrid, que se te echa de menos.

    Un abrazo almohadilla!!!

    • Te reto a escribir el próximo comentario entero en francés con sus correspondientes tildes francesas (uf, menuda castaña tanto para ti como para mí.. XD)
      vuelvo pronto, sí.
      UN besoteee

  • Hola!, que agobio sin llaves para entrar y con el cansancio encima…Seguro que el casero tiene copias de la llave, sería una salvación. Una vez me dejé las llaves dentro de la casa y un familiar, fue el valiente de trepar de casa del vecino a la mia, lo conseguió y me sentí plétorica de que se había solucionado, lo veía negro. Fue real, no exagero. Buen finde!!

    • Me hubiera encantado saltar por un balcón!! Es más, tenía que haber terminado así la historia. Al fin y al cabo, son las licencias que te permite dejar volar la imaginación 🙂

  • Pero no es en serio no?? Es una de tus brillantes y divertidas historias no?? Tiene que ser eso… Jajajaja Si no es así, mira el lado positivo ha sido una noche de aventura total, seguro que nunca habías dormido en el portal de un piso en París! XD Además, ya de aquí para arriba, peor ya no te va a ir… Jajaja
    En fin que también podrías hacer vídeo de tu viaje a París!! No me acuerdo si de París nos has enseñado alguno… Ahí lo dejo! 🙂

    Un besazo enorme y buen finde, Javier de Miguel ! 😉

    • Querida Miriam, tantos años a mi lado y aún no lo ves claro… jajaj Pues no seré yo el que desvele secretos! 😉
      un besote!!

  • Lo que tienes, no se te quita. Ese humor a la hora de escribir me encanta.
    En ocasiones te leo y me digo “esto no lo escribe él ” como si te conociera y supiera cómo escribirías de siempre, ¿verdad? Jajaja. Sí, de locos, lo sé. Pero ya que lo escribí ahora no lo borro.

    Gracias por compartir esto y hacer que de principio a fin, no se me borrara la sonrisa de la cara.
    ¿media hora en subir cinco pisos? Jajajaja.

    Beso.

    • :):)
      gracias, Nélida!! Así crees que puede que no lo escriba yo,eh? XD Pues supongo que..nunca lo sabrás!! muaaaahahahaha!
      un besote, guapetona

  • Buenas noches Javi,

    Llego un pelin tarde al blog pero aquí estoy metida en camita leyéndote.
    ¿Dónde tendrías la cabeza para dejarte las llaves Javi? 😉
    Me ha gustado este post porque a partir de que te olvidaste las llaves, te has sabido montar una muy buena y has dejado salir esa imaginación que tanto te caracteriza. Si es que eres un crack!
    Que cuqui tu padre escribiendo en el post 🙂

    Me despido que ya se me cierran los ojitos, hasta mañana Javi. Feliz y presioso día. Besitosss

  • Javi!!…
    espero que lo de dormir en el portal haya sido una manera brillante de terminar la historia pero que no dieras con tus huesecillos en ese portal toda la noche!!.
    Que conste que a mí me ha pasado eso varias veces cuando viva en Lille co unos compañeros de trabajo y compartíamos coche…o las llaves las tenía alguien que se había venido a España o, me acuerdo una vez que dejamos el coche de alquiler en el aeropuerto y ooohhhh nos trajimos a Madrid las dos copias..Creo que nos están buscando todavía!.
    Oye..que so no quieres la casa de Paris me la puedes prestar cuando quieras..yo en París y sobretodo en el distrito VII sí vivía…bueno..temporadas aquí y allí ;).
    Te sigo leyendo…
    Besos
    María

    • HOmbre, el distrito siete no está nada mal,eh? Yo estoy en el 15, así que tampoco me quejo.
      Cada vez que alquilo un coche, tiemblo por si me dan un toque o me hacen algo porque los tíos son titanes para cobrar luego suplementos. Lo que me sorprende es que a vosotros no os llegaran una factura de 100€ por pérdida de llaves o algo así…XD
      unbesote, María!

  • Jajajajajjjajaja. Según iba leyendo (y riendome) iba imaginándome el final jajaj.
    Si me hubiera pasado eso habría hecho lo mismo, te lo aseguro.
    Es más, si hubiera estado cansada eso me habría tocado las narices soberanamente y de la mala leche alomejor hubiera tirado la puerta abajo…
    Puedes mandarme subir mil escaleras para ir a ver cualquier cosa, pero con las escaleras de los pisos (no se muy bien el porque) no puedo, me dan pereza…
    Espero que quitando este principio hayas tenido una buena estancia, si pudiste entrar, claro jajajaj
    Besazos Javi!

    • A mí me pasa (Con las escaleras de los pisos) que me canso en el piso antes al que tengo que llegar. Es muy psicológico, en serio. Si me dicen que hay 5, me canso en el 4. Si hay 8, aguanto hasta el 6 ó 7. Wow

      un besote, guapetona!

  • Buenos Días¡¡ qué cosas te pasan Javi¡¡ 😉 pero bueno todo lo malo sea eso no? y el comentario de tu padre ha sido lo más.
    Yo recuerdo una noche de Carnaval, ya casi día, que acercamos a un amigo a su casa y al llegar recordó que no tenía llaves, llamó al timbre a las 4 de la madrugada y salió su padre bien mosqueado, le tiró las llaves desde la puerta de entrada, pero tenían un porche muy grande y no llegaron a la acera, se quedaron dentro del porche, mi amigo tuvo que saltarse la verja de entrada, y nosotras desde el coche le cantábamos “salta la reja Almonteño…” un SHOW¡¡¡ Espero que la noche no se te hiciera muy larga, y cuando tú padre te diga si lo llevas todo hazle caso hombre¡¡¡ ja,jaa

    Buena semana

    • Jajajaj. Desde luego, vuestra historia suena mucho más divertida que la mía (aunque bueno, ya sabemos que en mis posts no todo siempre es como parece o como lo hago parecer..)

  • Javi!!!!!!!!!
    Te juro que por una milésima de segundo he llegado a pensar que era verdad..y sólo imaginarte ahí solico en el portal con unos calcetines de almohada…ains,pena,penita,pena!!!!!
    Un besote,bombón!!!

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