A mí no me gustan los hámsters

Mi amigo Olden es un tipo absolutamente entrañable y que conozco hace algo más de seis años. Diría que tiene unos 70 años, pero igual me estoy equivocando por diez (y no sé si hacia arriba o hacia abajo). Él nació en Carolina del Norte y viene de una familia distinguida que supo crearse una fortuna haciendo esas cosas que hace la gente que se crea fortunas (os diría el secreto, pero lo desconozco).

Aldon

Olden y Javi, 2007

Olden, durante 20 años, ha sido el presidente del National Arts Club. Un club privado cuyo objetivo es fomentar eventos culturales (exposiciones, conciertos, subastas de arte) y recaudar fondos para financiar diferentes proyectos, que abarcaban desde comprar material escolar en un colegio público del Bronx, a esponsorizar una centro de encuentro de jóvenes talentos  universitarios.

Tenéis que imaginaros a un personaje excéntrico pero discreto. Una excentricidad que no busca llamar la atención, sino que surge de su propia autenticidad y de una vida llena de encuentros con gente de lo más ecléctica. Pues bien, un señor así, un señor que lo mismo te cierra una operación de patrocinio de 1.5 millones de dólares como te enseña su prehistórico móvil de los que se abre y se cierra, y así no pulso teclas sin querer, me invitó a comer ayer.

Y una comida con Olden no es una comida al uso. Es una comida que puede constar de apenas un par de platos -y si acaso un entrante- pero dilatarse más de dos horas y cuarto en el tiempo. Porque Olden habla. Y habla mucho. Y él sabe que habla bien y que cuenta cosas que hacen que valga la pena que hable. Y por eso sigue… y sigue…

Mi problema es que cuando salgo a comer tengo la manía de que lo que quiero es comer. Ya veis, tío raro. Y para Olden, que es una de esas personas que tienen mucho que decir y poco tiempo que perder, la comida es una excusa más para confraternizar.

Y mientras él cuenta anécdota tras anécdota, yo leo -de reojo y malamente, que no quiero que se ofenda- el menú. Y me cuenta que “Mr. Klemp expuso su colección de impresionismo ‘Al Vuelo’ hace 14 años en el Arts Club”, y yo le digo que “una sopa Krost, que tiene muy buena pinta”. Y me cuenta, con la sonrisa de alguien que está recordando algo bonito, “que sus padres pasaron muchos veranos en los Hamptons cuando apenas había tres casas mal puestas” y yo le respondo que “un salmoncito con salsa tártara de segundo, que estoy comiendo poco pescado y luego me falta Omega”.  Porque a él, como le pasa a mi abuelo José María, le da igual lo que le pongan en el plato: se lo come. Y no porque no tenga preferencias, que me consta que le gusta más la carne que el pescado, sino porque no puede perder el tiempo leyendo el menú.

Y mientras él amaga con llevarse a la boca una discreta segunda cucharada de crema de zanahoria, decide volver a reposar la cuchara en el plato para apuntalarse la patilla de las gafas con el índice y el pulgar. Y yo, que no tengo gafas para ajustarme, levanto la mano y pido otro agua con gas -sin limón- y un poco más de pan con crema de queso, please…

olden

Olden y Javi, 2014

El final de nuestra colación es variopinto, como no puede ser menos. Olden se levanta y me señala una bolsa que ocupa el puesto de un comensal -que nunca llegó pero que tampoco había sido invitado… -y me dice que ahí dentro hay un ser vivo. Y yo le digo que imposible, que lleva a mi lado toda la comida y que no ha hecho ruido, ni se ha movido, ni me ha dado la patita. Y me reitera que sí, que hay algo vivo dentro de la caja de zapatos y que promete que la  última vez que cerró la tapa -horas ha- estaba vivito y coleando (o eso cree recordar).

Y yo miro la caja fijamente, y veo que no es de Gucci, lo cual me consuela, porque me habría dado mucha rabia que  hubiera sustituido unos zapatos italianos de ante marrón  por el bicho ese.  Y me fijo más y veo que tiene unos agujeritos en la superficie “claro, para que respire“, pienso yo muy hábilmente. Me dice entonces que me acerque, abre la tapa, y un estupendo ejemplar de cricetino (un hámster, vaya) aparece erguido sobre sus dos patitas traseras mirándonos fijamente a la cara, como si estuviera a punto de decir “vaya horas, señores, más de 120 minutos llevo esperando a que abráis la trampilla esa”. Pero para mi sorpresa el ratoncillo no dice nada y, en lugar de mostrar efusividad, se da la vuelta y sigue devorando su porción de manzana.

Y Olden me explica que una familia amiga suya de alemanes se ha tenido que volver a Europa y que no les dejan volar con el bichito, y que él, por pena (del hámster, no de los alemanes), se ha ofrecido a hacerse cargo (del hámster, no de los alemanes), pero que ahora no sabe qué hacer con él porque la persona que “cuida su casa” es alérgica (al hámster, no a Olden. A él parece que lo tolera) y que no puede tener animales cerca. Y yo pienso para mis adentros que menos mal, que si se lo llevara a Olden a casa no sé si cuidaría él del hámster o terminaría siendo al revés…

Y yo, que a veces parece que me faltan un par de jueves, me ofrezco a hacerme cargo de él. Y Olden sonríe feliz y me dice que “le vendrá genial alguien con quien charlar a la hora del café“, y yo le especifico que hablo del hámster, no de él, y entonces torna su sonrisa en un gesto de tristeza y emite un vacío suspiro de pena.

Total, que termino la comida con los bolsillos vacíos pero un hámster en la mochila. Y la duda de qué demonios hacer con él, porque yo me vuelvo a España, y creo que mi madre y el bicho no se llevarían bien.

Además, ahora que lo pienso, a mí no me gustan los hámsters.

    • Jajaja. Me temo que no, que aquí se queda él y su distinción. De todos modos, yo si quieres te regalo uno!! 😉

  • yo creo que Olden te a pasado el marron por todo el morro……jajajaj…….espero que no tuvieras que pagar también la comida…..porque sino a Olden le salio el dia genial…..muy buen amigo… se acordó de ti mientras no sabia que hacer con el bicho….jajaja eres genial¡¡¡¡¡¡¡¡

    • Yo creo que el canelo fui yo por ofrecerme a cuidarlo. Lo que pasa es que el tío fue muy sutil y yo un débil…cachis…

  • Tienes que utilizar la misma estrategia que él, a ver si consigues que alguien se quede con el hamster, porque si a sus amigos, los de Olden, no le dejan viajar con él…
    Mi madre tampoco se lleva muy bien con esos animales, yo de pequeña siempre quise uno, pero mi madre decía que no quería ratas en casa… bueno, quería uno hasta que al hamster de mi vecina se le ocurrió dejar sus excrementos en mi mano… a partir de ahí los veo sólo en casa de mis amigas, o en las tiendas de animales jajaja
    Ya te podría haber regalado un buen par de zapatos, a parte de la buena conversación!
    Lo sé, me enrollo mucho… Buen comienzo de semana!!!!!!!

    • Eso digo yo, unos buenos Hogan o algo así… En fin, la próxima vez que un amigo tenga una caja de zapatos y me ofrezca ver el contenido, lo rechazaré sin duda. 🙂

    • Yo cada mañana, cuando me miro al espejo, entre legañas y las arrugas de la almohada en la cara, me lo digo: Javi, tienes que ser asertivo más a menudo. Asierte, asierte, asierte je, dejé, dejebebe tu de jebe y nouba…

  • Hola Javi!! Qué buen post, me ha encantado como lo cuentas y tu amigo Olden, todo un personaje, incluso su manera de vestir es peculiar y vaya suerte, tener un amigo así debe resultar muy interesante. Sobre los hámsters a mí tampoco me gustan, recuerdo que cuando era pequeña se pusieron de moda y todos los niños tenían uno en su casa. Recuerdo en una ocasión algo que me produce repelús cada vez que lo recuerdo y es que estábamos pasando el domingo en la casa que tenía mi abuelo en el campo y mi prima llevó a su hámster, pues tenía uno muy bonito y a mi padre se le ocurrió cogerlo y enseñárselo al gato que había, como el que no quiere la cosa y el gato ni corto ni perezoso, mordió a mi padre en la mano y mi padre entonces soltó al hámster y el gato se lo llevó y se lo comió. Mi prima cogió un trauma tremendo y se puso a berrear y al final mis padres le compraron un hámster nuevo para calmar la situación. El caso es que el nuevo hámster tampoco le duró mucho porque se le perdió por su casa y nunca más volvió a aparecer. Total, que yo prefiero no tener ningún animal en casa y eso que me gustan los perros, pero no quiero sentirme atada al cuidado de ningún animal, ya tengo bastante conmigo misma jeje. Un beso grande y te deseo feliz comienzo de semana y una vez más, te felicito por la extraordinaria redacción de tu relato, creo que tienes madera de escritor

    • hola Amparo, gracias como siempre por tu comentario y por compartir la historia de tu hámster!! :=)
      Opino lo mismo de los perros. Me gustan, me encantan…pero te esclavizan demasiado. de momento,no son para mí.
      un besote!

  • Hola! Hace unos años y ya algo mayorcita me encapriché por tener una tortugas pequeñitas y mi hermana me las regaló por reyes, el problema es que fueron creciendo y después me tuve que trasladar a trabajar a Fuerteventura y ese fue el momento apotuno para deshacerme de ellas y dejárselas a mi madre y hasta el dia de hoy, y q te quiero decir con ésto, que yo no soy muy de mascotas y que seria un marrón para mi cuidar de un hamster, asi q no te puedo ayudar, jejeje. .. Ah, y conservaré el post con las recomendaciones sobre NY y decirte q me gustan mucho las fotos de jovenzuelo. Besos!!!

    • Puajjj. Las tortuguillas esas también me dan repelús (lo siento por ellas) Alucino que aguanten vivas (o cuando dices “hasta el día de hoy te refieres a que no ha habido más animales..”) un beso y gracias!

  • ERES UN CRACK JAVI!!
    A mí el mes pasado mi cuñada (estudiante de magisterio) me llamó desde una granja escuela diciéndome que me traía un pollo, y yo (que a veces parece que estoy poco cocida) la dije que genial.
    El caso es que cuando apareció (yo que llevaba arrepentida desde que colgué el teléfono) descubrí que el “susodicho” no era un pollo sino un pato.
    Sí, un pato cagao, sucio y apestoso. Así que aquí lo he tenido 3 semanas en un piso de Madrid despertándome con la primera luz del alba ,piando como si lo fueran a degollar, y llenándole la bañera por las tardes para que nadara.

    El hamster no te molestará demasiado y enseguida lo adorareís, desde aquí solicito “un video tuyo guapo” con el hamster y musicón POR FAVOR!!!

    jajajajjajajajajjajajajajajjajaj

    ; D

    • Que tu cuñada te trajo un patoooo!!?? y no puedes pedir la nulidad de todo tipo de relación con ella?? XDD

      menudo panorama, amiga Cris… uf… Te diré que el hámster ya no está conmigo, snif snif…

  • Gracias Javier. .hoy tenía un día de perros y leer tu post antes de dormir me ha cambiado el humor. ..
    Creo que éste es de los que más me han gustado. .
    Yo no sé porqué pones que no tienes plan b para cuando no seas modelo. ..escritor! !!!
    Por cierto. .no veo el casio en la foto. .je, je. …
    Besos! !

    • Me encanta que me digas eso, Lu. Feliz de haber echado un cable en tu día 🙂
      Jajaja. No sé si llegaría a dar la talla como escritor, pero al menos confío en que tú me comprarías el libro…jeje. un besote, Lu!

  • Javi tio, te ha salío un post redondo, enhorabuena…me encanta tu humor, qué quieres que te diga.

    Yo tuve hamsters también, me los regaló mi novio por mi cumple, con to sus habíos ( su jaula, su rueda pa correr, una pelota que los metias e iban corriendo por la casa…) hasta que a uno de ellos see le fue la cabeza y empezó a atacar a los demás…a uno lo salvée, el otro…canibalismo animal puro y duro. Yo no lo ví, pero me llamó mi hermana con un ataque de histeria porque el pobrecito estaba destrozao…ay que asco, a mi pobre hermana no le hables de hamster…

    Y después de esta bella historia darte un beso, nada de canibalismo por el momento que ya he desayunao, y desearte una buena semana

    ciaooooo

    • Muchísimas gracias ,Carme. MADREDEDIOS…un hámster que se come a otros hámsters…hacemos una peli??
      besos de vuelta, guapa.

  • En serio, ¿como te has dejado? jajajaja, Miri aún se debe de estar riendo de ti, te veo llevándolo al próximo casting, a ver si cuela y a alguien le da penita, o salen todos despavoridos y te quedas alone para el puesto. Oye! mirándolo así, te puedes quitar competencia.

    Los hamsters son my graciosos, por cierto, viven solos, son muy territoriales, no hay que juntarlos con otros ya que se atacan.
    De verdad, según te imagino saliendo del restaurante con la caja me troncho jajaaj, eres único ehhh.

    • Bagpipe, tengo que decirte -casi confesarte- que me he deshecho de él. Ya no está conmigo. Dónde está? me temo que es una información que no puedo compartir, quizá alguien querría secuestrarlo y no es plan..

  • Ya le has dado la super noticia a Miriam? No te quejes, que por lo menos son pequeñitos y no hacend demasiado ruido y quien sabe un dia al levantarte puedes tener un accidente y pisarlo y adios hamster…claro que a lo mejor adios amigo tambien no? mejor cuidalo!

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