Enséñamelo todo

  Enséñamelo todo. Te dicen eso y automáticamente piensas: ahora me toca despelotarme y mostrar carne. Pero no, lo que la vida ha querido es que últimamente me hayan propuesto un montón de clases. Y yo feliz y honrado. Fíjate que yo pensaba que ahora a la gente sólo le apetecía que le enseñaran cuerpos desnudos. Y, quienes enseñan, mostrarlos. Que nos encontrábamos en una época de enseñar la piel

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