La isla que no creía en los aislamientos

  Existe una isla que no cree en los aislamientos. Un lugar tan cálido como el interior de la tierra, como el interior de sus gentes. Donde florecen los volcanes y éstos se abren para que puedas adentrarte en su corazón, para abrazarte. En un silencio sólo interrumpido por el viento. O quizá no fueran volcanes, sino personas. Un escenario al que si un extranjero respetuoso acude a una romería

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