Moderna ma non troppo

Alerta: esta foto contiene un spoiler.

 

Demasiada dosis de moderna sienta mal a alguna gente. Y no hablo de la vacuna sino de la actitud. A este paso la siguiente vacuna que nos van a poner va a ser la de la rabia. Si eres interpretada como una persona muy moderna (y esto puede ser porque apoyes la visibilidad de la diversidad, la ecología, los colectivos lgbtiqa, el feminismo, o simplemente seas una mujer empoderada o que muestre una teta) te montan una hoguera personalizada que ni las de San Juan.

Veo las noticias y estoy por proponer que en vez del tiempo, la contaminación o el tráfico avisen de la previsión de los niveles de rabia o crispación por zonas. Por supuesto las habrá que siempre estarán más calientes y con riesgo elevado, pero al menos ya saldrás con el chubasquero puesto.

Y lo mismo con las redes sociales: “vigile si habla hoy en Twitter, que está que arde” o “alerta de terremotos y terreno resbaladizo en TikTok.

Una mujer moderna es un peligro desde hace mucho tiempo.

 

Personalmente abro las redes con recelo, especialmente desde que me ha dado por convertirme en un “Paulo Coelho de proximidad”, con mis reels sobre temas tan molestos como los antes mencionados. Hay días que leo los comentarios que me ponen y sospecho que van a cambiar el nombre de las redes sociales por “Servicio de Inquisición a Domicilio”. Debo reconocer también que entre todo el odio que circula hay gente ingeniosa y he recibido algún insulto muy currado.

Así se lo he reconocido al hater de turno, dejándolo descolocado. Pero es que el humor es un tema muy serio, y no deberíamos perderlo. Lo mismo que la capacidad de escuchar o el sentido de comunidad, por mucho que intenten meternos a la fuerza en este escenario neomedieval, segregado por castas, donde empujan más las creencias que las certezas.

Pareciera que ésta fuera la única modernidad permitida.

 

Irónicamente algunas de las voces más tradicionales solicitan frenar tanta modernidad y volver al tiempo de las abuelas, pero no son conscientes de algo muy importante: cualquiera que vuelva a ver “Las Chicas de Oro” (creo que es la mejor serie de la historia: qué guiones, qué valentía en los temas tratados, qué pioneras) constatará que más modernas que ellas no las hubo.

Por lo tanto, a quienes les molesten las dosis de modernas, sólo puedo decir que no se preocupen: serán sólo un par de días de incomodidad pero luego una buena temporada de bienestar para toda la población.

Chicas de Oro, a vosotras me encomiendo.

 

Un abrazo enorme.

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  • Lo “de siempre” nos ha calado tan hondo que cuesta desempolvarse las vestiduras de según qué tiempos pasados (y sí, según cuáles porque nuestras Chicas son claro ejemplo de que incluso lo que se ha teñido de “normalidad” es un espejismo)
    Aún y así cada cambio cuesta, adaptarse no es sencillo y quizá pedimos demasiado a mentes obtusas. Que tengan su tiempo, por supuesto, mientras lo básico (respeto, derechos humanos, libertad de expresión…) no se toque…
    Ah, y, ¿dónde está ese hater? Qué venga a explicarnos a Noemí y a mí qué necesidad tenía de dejarte un comentario feo!!!

  • La Inquisición 2.0 viene muy fuerte, pero igual que salimos adelante librándonos de la primera seguros que la venceremos también ahora (y espero que sea más pronto que tarde).

  • Bua qué tema, yo creo que el medievalismo siempre estará entre nosotros, desgraciadamente. No cambiamos, sólo tienes que echar un vistazo a la actualidad, no solo a tus haters. Será que nos hemos quedado solo con la malignidad de los pueblos que nos colonizaron? jejeje, yo tengo esperanza, hay gente magnífica, como tú…
    Un abrazo!

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