Diez razones para enamorarse del Algarve

¿Vámonos para el Algarve? ¡Vámonos!

 

Sí, sí, enamorarse del Algarve… pero quizá lo primero que debamos señalar es que es un privilegio tener tan cerca Portugal, ese maravilloso país que tanto tiene que enseñarnos.

¿Portugal enamora? EVIDENTEMENTE.

 

Pero entrando en materia, aprovechando que tengo la información y las emociones tan fresquitas como sus aguas, os voy a enumerar diez virtudes que os harían más apetecible aún conocer el Algarve.

En el Puente Romano de Tavira, con el casco antiguo histórico detrás. Rezumando felicidade. Por cierto, esa luz es real, Algarve es una de las zonas con más días soleados de la península.

 

UNA. Tavira. Por el amor de Madredeus, qué ciudad tan bella. Y tan pausada. Nosotros la elegimos como campamento base y estuvimos encantados. Más allá de su casco antiguo histórico, pasear por las calles comprendidas entre su mercado actual y su antiguo mercado (Mercado da Ribeira)  es un gustazo. Eso sí, preparaos para ir diciendo boa tardeoboa noite a toda la gente que está tomando el fresco. Para actuar como lxs locales: hacer cola en el Muxa Gata, el quiosco de helados más popular, y tomarlo en el Jardim Público.

Ésta es una de las actividades tarde – noche del pueblo. Comprensible.

Fachada del mercado de Loulé. Casi nada.

 

DOS. Loulé. ¿Puede una ciudad girar alrededor de un mercado? Sí. Y el de Loulé es impresionante y monumental. Nada más recomendable que sentarse en una de las mesas de lugares como el “Flôr da Praça” y tomar unas sardinas a la brasa. Por si el mercado no fuera suficiente, tiene un bonito casco histórico, muchas tiendas e incluso un castillo. ¡Casi nada!

Comiendo sardinhas e lulas en un lateral del mercado, con la gente del lugar. Placer máximo.

El castillo de Loulé está en mitad del pueblo, muy cómodo.

 

TRES. Silves. Si hablamos de castillos Silves se lleva la palma. Una fortaleza espectacular junto a una catedral de aúpa. Una ciudad estupenda para pasear y, si de nuevo queréis hacer como lxs locales, cenar una parrillada de marisco en su centro peatonal. Atardeceres memorables desde la zona alta.

Silves es impresionante y muy en cuesta, perfecto para hacer glúteos.

A PITICLI le encantan los castillos y los miradores, así que si hay uno (o varios) tenemos que ir. Yo, en cambio, soy de arrastrarlo a la arquitectura moderna.

 

CUATRO. Cabo de São Vicente. Pero claro, si de atardeceres hablamos, ninguno supera el del Cabo. Se da una situación similar a la de Formentera: una congregación de personas reunidas, en silencio, que se encamina a disfrutar de una de las puestas de sol más evocadoras de la península. Mucha gente va equipada con sillas, cena y vino, pero si eres como nosotros, hay foodtracks donde comprar comida y bebida (aquí lo suyo es beber cerveza Sagres, pues es la población de al lado).

Un momento mágico: viendo el atardecer bebiendo Sagres cerca de Sagres. Y rodeados, aunque no lo parezca, de centenares de personas.

Donde no hay mucha gente es en algunas de sus playas, como ésta, en Farol.

 

CINCO. Playas. Sé que estabais esperando este punto, pues quizá sea lo más conocido del Algarve, pero es que yo quiero que sepáis que la zona es mucho más que playas. Aquí Portugal nos da una lección, como en tantos aspectos: sus playas están cuidadísimas, desde los accesos a los servicios, los chiringuitos y la protección. ¿Que el agua está fría? Pues ese consuelo nos queda, porque otro… Mis preferidas en la zona este: Praia de Santo António (salvaje), en Vila Real de Santo António; Praia de Cacela Velha (a la que se puede acceder cruzando a pie la ría en marea baja); Praia do Barril (a la que se puede acceder por un trenecito desde Pedras de El Rei); Praia da Ilha do Farol (a la que se llega con Ferry desde Olhão o Faro). Todas libres de masificación.

Posando natural en la praia dos Três Irmãos.

Acceso a la praia de Santo António.

 

Mis preferidas en la zona oeste: Praia dos Caneiros (Ferragudo); Praia dos Três Irmãos (en Alvor) y Praia de São Rafael (Albufeira). Preciosas y no saturadas.

Extremo de la praia de São Rafael, perfecto para instagram.

En Algarve, como veis, he sacado mi máxima naturalidad.

 

SEIS. El pescado. Creo que comimos pescado todos los días que estuvimos allí (y fueron 12, ojo). Como dice mi cuñada Cheri: lo mejor del pescado en Portugal es que nunca lo disfrazan. Y es cierto. Además, tienen una capacidad para enaltecer los platos sencillos admirable. Qué sardinas, oiga, qué bacalao, qué calamar. ¡Y qué atún! Algunas direccionesCome na gaveta. Av. Dr. Mateus Teixeira de Azevedo 36 , Tavira / A mesa. Praça Dr. António Padinha 21, Tavira  / O Tonel. R. Dr. Augusto da Silva Carvalho 6, Tavira / Borda do Cais. Rua Infante Santo 75, Ferragudo / Restaurante da Associaçao Naval do Guadiana. Av. Da República 8900 – 009, Vila Real de Santo António.

Más allá del pescado, tema aparte es su café (por supuesto) y sus pasteles (como los de la Tavirense, Tv. Dom Brites 12, Tavira) o sus quesos.

Imitando a unas expertas blogueras en Praia dos Caneiros.

Otras formas de comer pescado, en Come Na Gaveta.

Hablemos de la cataplana, esa DELICIA.

 

SIETE. La arquitectura. Más allá de la fascinación que nos genera el azulejo, el Algarve presenta unos elementos decorativos y arquitectónicos muy llamativos y diferenciados. Por ejemplo, en ciudades como Lagos, Tavira o Vila Real de Santo António, algunos tejados de las casas históricas remiten a Asia, con terminaciones muy originales en sus tejas esquineras. Determinadas construcciones recuerdan a las que encontramos en Macao. En la capital, que es como el patito feo del Algarve, encontramos, inesperadamente, una cantidad espectacular de arquitectura moderna (alrededor de los años 50 del siglo pasado) que se está empezando a valorar. Por si os apetece explorar: @themodernistfaro @faro_modernist . Si lo que os llama es un festival rococó, nada como la Pousada – Palacio de Estói (jardines abiertos al público).

Plaza principal de Vila Real de Santo António.

Casa con aires asiáticos en Lagos.

Cenicientos modernos y autosuficientes en el Palácio Estói.

 

OCHO. Lxs portuguesxs. Qué gente más amable, más paciente (especialmente con lxs españolxs), más políglota, más encantadora. Sólo por eso hay que ir.

Bonita calle de Ferragudo (luego descubrimos que aparecía en algunas postales). No se ve pero una vecina estaba mirándonos y comentándonos cómo le gustaban nuestras poses.

Cacela Velha. No os engaño si os digo que casi todo el pueblo cabe en esta foto.

 

NUEVE. Es una hora menos. Cómo se nota que allí es una hora menos. Qué bien nos iría aquí poder pensar las cosas un poquito más antes de hacerlas o decirlas. Nada mejor que ver las noticias españolas desde Portugal y saber que aún tienes una hora para digerirlas.

Interior de la Igreja da Misericórdia de Tavira. Hipnóticos azulejos

 

DIEZ. Ésta la decides , y me encantará que me la cuentes.

L.A. parece, Faro es.

 

Mil gracias a todas las personas que nos han dado consejos (Pedro, Sofía, Cheri, Julia, Guille, José Ángel, Elena, Nico…), a lxs portuguesxs todxs, a nuestrxs caserxs, a PITICLI, a quienes han seguido nuestras andanzas. Ha sido un privilegio.

Y ahora, que ya estamos de vuelta, espero que este nuevo curso traiga mucho bueno para todxs.

Gracias Portugal

 

Besos familia.

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