Tu nombre al respirar

Muchas gracias de corazón (o de pulmón).

 

Éste es un post de agradecimiento, de reconocimiento. Personal y general. A los equipos sanitarios que están atendiendo esta pandemia.

Sé que habrá experiencias de todo tipo pero en mi caso en ningún momento he dejado de percibir que con los medios (casi tendría que decir los tercios o los cuartos) de que disponían intentaron atenderme de la mejor manera.

Lo noté cuando me llamaban por teléfono y percibía su preocupación así como su emoción cuando mejoraba. Cuando rápidamente pensaron que algo no iba bien y se organizó todo para realizarme una radiografía la misma mañana. O cuando con el resultado me atendieron en el hospital.

Cuando tuve que pasar nueve horas en urgencias, en una sala improvisada, compartida con otras personas infectadas, separadas por un pequeño biombo, porque no había camas libres, y se esforzaban en dirigirse a cada unx de nosotrxs siempre por nuestro nombre, presentándose con el suyo, con una palabra y un gesto amable al realizar una prueba, poner una vía o ayudar en las respiraciones.

Cada doctora y doctor, cada enfermera y enfermero, cada auxiliar de enfermería, supieron romper la enorme distancia que su equipo de protección planteaba mirándonos a los ojos mientras reevaluaban nuestro estado. Donde la vulnerabilidad y las capas imponían su ley ahí estaba su calidez para tender un puente.

A veces esa calidez ha sido un flan de vainilla, una botella de agua o el preguntar de nuevo cómo seguías, sabiendo que quizá venían de tener que tomar la terrible decisión de a quién ofrecer el único respirador disponible.

Fue la felicidad compartida cuando pude volver a casa, entrando en el programa de hospitalización domiciliaria, del cual acabo de recibir el alta. Y me consta que mi doctora del programa y la del ambulatorio (ambas hacen malabares en sus agendas para llamarme) se alegran por mí. Lo noto en su voz, que no miente.

Sé sus nombres, conocen el mío y el de sus otrxs pacientes. Respiran junto a nosotrxs.

Si todo va bien en unos días volveré a mi cotidianidad, gracias a esxs enormes profesionales y a los cuidados de PITICLI.

Tenemos un sistema sanitario increíble, lleno de profesionales que realizan mucho más de lo que sus jornadas y funciones les marcan, que están haciendo frente al Covid, pero también a la codicia, la corrupción o la falta de empatía.

Hoy estoy mejor yo, ojalá pronto ellxs.

Gracias de corazón. O de pulmón.

Defendamos y cuidemos nuestra sanidad pública.

 

Un abrazo muy fuerte.

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