Valenciaaa

València no sólo es un filón para el Street Art, también para el postureo instagramero.

 

Ya lo que siente Julio Iglesias (en concierto, no como padre). Lo he experimentado en València. ¡Qué público más fabuloso!

Sí, he estado en València y he vuelto fascinado. De sus rincones y gastronomía, pero sobre todo de sus gentes. No sé si será la tierra de las naranjas, pero desde luego sus habitantes aportan vitaminas.

Nunca me habían interrumpido durante una conferencia para aplaudirme, o recibido comentarios ni trato tan cariñosos. ¡GRACIAS!

Tras mi charla sobre urgencias sanitarias di unos “tips” para posar en instagram (no es broma). ¡Fue un éxito! Aquí con parte de la fantástica gente de la Organización.

 

Me ha gustado tanto que voy a compartir con vosotrxs algunos de mis lugares preferidos y unos cuantos restaurantes. ¿Vamos?

ADELANTE CON LA RUTA VALENCIANA

Russafa tiene un color especiaaal (foto vía google imagenes)

 

Para empezar debo deciros que establecí mi campamento base en Russafa, epicentro de la vida moderna actual. Y no me defraudó. La sucesión de fachadas preciosas y de locales tentadores es inacabable (espero que lxs vecinxs no se tengan que ir por la gentrificación).

Este vestíbulo me tiene enamoraíto (foto vía google imágenes)

 

Itinerario. Subir hasta la Estació del Nord y deleitarse con su modernismo. Mucha fama tendrá São Bento en Porto, pero la de València es igual o más hermosa. Si podéis, llegad hasta la misma por la calle Castelló, y contemplad “la Casa Judía” en el número 19  (no decepciona).

La Casa Judía, no apta para gente que piense en blanco y negro.

 

Desde la estación nos dirigimos a la Plaza del Ayuntamiento, para alucinar con la pomposidad de los edificios (atención al de Correos), y de ahí a la Plaça Redona. Aunque muy restaurada sigue conservando el atractivo de su trazado y de sus puestos de encajes. Atravesando la misma, por un callejón, alcanzamos la Plaza Lope de Vega, que tiene un aire palermitano y una obra de Arte Urbano que me encanta, simulando una fachada de punto de cruz.

Exterior de Correos. Si podéis… ¡entrad y fascinaos con su interior! Foto vía google imágenes.

 

Dirección oeste nos plantamos en la Plaza del Mercado, para derretirse ante la belleza del Mercat Central y de la Llotja de la Seda. Ambas construcciones son indescriptibles en su majestuosidad.

Hacerse una foto en un mercado y salir así de bien sólo pasa en València. Cosas de su luz.

 

El siguiente punto en la ruta nos lleva a otra joya arquitectónica… y pictórica: San Nicolás de Bari y San Pedro Mártir. Denominada la Capilla Sixtina Valenciana, tiene su entrada por la calle Caballeros (una vía que transporta mentalmente a Roma). Contemplar detenidamente su techo es obligatorio.

San Nicolás de Bari, cuna del minimalismo… o no.

 

Para cambiar de registro deshacemos la calle, hacia la plaza San Jaime y la Calle Alta. Es una zona con muchísimo ambiente, street art y tiendas interesantes. Para quienes me preguntan por mi camiseta “Balenciana”, las venden en Santo Spirito Vintage. Tienen un montón de ropa divertida.

Más al norte nos dirigiremos hasta El Carmen, Centre de Cultura Contemporània, que ofrece exposiciones interesantísimas y gratuitas.

Exposición de Pichiavo en El Carmen. Si quieres estar a la última tienes que ir.

 

De vuelta a Russafa lo ideal es deshacer el recorrido hasta la calle Caballeros, contemplar el Palau de la Generalitat Valenciana y la catedral.

El Street Art valenciano se merece un safari.

 

Al día siguiente nada mejor que darse un buen paseo por la Ciutat de les Arts i les Ciències. Aunque si os tengo que reconocer algo, mi edificio preferido de la ciudad es el del Palacio del Marqués de Dos Aguas, sobre todo su fachada (pero ya lo vimos la última vez que estuvimos).

CalatravaLand es un escenario muy sugerente. Foto vía google imágenes.

 

Muy bien, esto en cuanto a itinerario, pero… ¿dónde comer? Aquí os dejo nuestra selección

 

El timbal de aguacate de la Pizarra también estaba de rechupete. Foto vía google imágenes.

 

LA PIZARRA. Lxs organizadorxs del congreso me llevaron  cenar a este sitio simpático,  amable y con unos platillos deliciosos. De los mejores calamarcitos que he probado en tiempo.   Carrer dels Vivons, 20.

 

La simpatía de la camarera que nos atendió en Doña Petrona me dejó desarmado. Foto vía google imágenes.

 

DOÑA PETRONA. Guiados por un amigo valenciano que sabe de todo cenamos aquí. Ambiente muy agradable, trato simpatiquísimo y menú degustación a muy buen precio. En una zona del barrio que vale la pena conocer, tras el mercado. Carrer del Pare Perera, 5.

Interior de la Pitusa. Su terraza es ideal para la fotosíntesis. Foto vía google imágenes.

 

LA PITUSA. Perfecto si vas a ver una expo a El Carmen. Menú del día muy rico y terraza al solete. Para sentirse afortunado. Su arroz caldoso con secreto ibérico, delicioso.

 

Es pensar en sus gambas con huevo cocido a baja temperatura o en la causa del MACO y salivar… Imagen tomada del Facebook del restaurante.

 

MACO. La joya de la corona. Un “healthy bar” donde cada plato es más sorprendente que el anterior. Presentación y trato muy cuidados. Y una causa y unas gambas que hacen saltar las lágrimas de placer. ¡Absolutamente recomendable! Carrer de Cadis, 47.

 

En fin, ya lo veis, hambre en València no pasaréis, ni del cuerpo ni del alma.

Muchas gracias por enseñarme tanto sobre buen trato, resiliencia y esfuerzo, pero especialmente sobre actitud vital positiva.

¡Volveré!

En la Plaza Lope de Vega, con su street art de punto de cruz <3

 

¡Seamos muy Felices!

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