Máscaras y Cebollas

Rosalía Commodore, reconocida actriz, fue famosa por su uso de la cebolla en escenas de drama… y por su aliento.

 

Dice mi peluquera (perdón, estilista) que no se puede ir con una máscara por la vida. Ella lo llama “quitar la primera capa de la cebolla”. Aunque creo que ya os lo he dicho anteriormente, os lo repito: mi estilista es mi gurú. Y no es broma.

Yo me siento en el salón y ella empieza a domar mi pelo (no es tarea fácil) mientras me va soltando comentarios sobre mi actitud vital, la importancia de estar sintonizado, evitar la negatividad o la necesidad de ser auténtico. Si tuviera un canal de YouTube triunfaba. Porque ella puede hacer un estilismo y una lección de vida mejor que las Kardashian. Todo a la vez.

Si no sabes qué regalar a tu amad@… no le regales cebollas.

 

Quizá por eso la gente pide cita con ella con más antelación que para el oculista. ¡Hasta Jane Birkin se quedó prendada de ella!

Pero a lo que iba: que hay que ser auténtic@. Según ella, si nos comportamos todo el día como los demás esperan, o como creemos que los demás esperan que nos comportemos, al acabar la jornada estaremos agotados e infelices.

David Frosties nunca superó que una cebolla le diera calabazas.

 

Mi gurú recomienda quitar esa primera capa de la cebolla (que no es la ropa, a diferencia de lo que otrxs piensen) y vivir siendo un@ mism@. Dice que si lo hacemos no sólo seremos felices, también triunfaremos más que la Coca-Cola y nos vendrá todo lo bueno.

Yo sólo puedo escuchar y asentir interiormente (el gesto no puedo hacerlo o se me lleva la pieza frontal –ya he aprendido a no decir flequillo-).

Como decía Jason Pescavella: conoce tus cebollas y no te vuelvas…

 

Cuando llego a casa me propongo ponerme a meditar sobre lo escuchado pero en éstas llega PITICLI, que viene de la compra. Cuando le hablo de las cebollas me cuenta que sí, que ha traído, y también otras verduras ecológicas, orgánicas y de proximidad.

Ahí me doy cuenta de que él no tiene ningún problema de autenticidad (le sobra) ni de máscara, sino de comprar siempre la “más cara”. De hecho, en ocasiones pienso que sólo la más cara le hace feliz.

Margarita Lospecos regalaba a sus hijos bombones de cebolla. Ella creía que los retoños lo entenderían y valorarían… pero no era así.

 

Total, que al precio que van esas cebollas ecológicas no les quitaremos la primera piel. No sé qué opinará al respecto la gurú, pero espero que lo entienda y acepte la excepción.

¡Sed muy Auténtic@sFelices!

Aquí, meditando y levitando.

 

Seguimos en contacto vía Instagram (@agustinkongPero si me veis en el mundo físico… ¡saludadme!

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