Mi experiencia en la Madrid Fashion Week

Así me presenté a IFEMA para acudir a los desfiles. Sencillo y efectista, pensé yo… pero me equivocaba.

 

Me tomaron por un camello. Sí, como lo leéis. En la fiesta de un diseñador. Yo, que iba tan orgulloso de mi look, y una persona se puso a hablar conmigo y terminó preguntándome si yo pasaba drogas. Como toda la vida he tenido cara de buenazo no supe si era un piropo. Le dije que no, pero que si iba muy apurada yo siempre llevaba un mini botiquín encima e igual encontraría algo que le ayudase.

El desfile de García Madrid estuvo amenizado por música en directo. Buenas versiones y mucha actitud.

 

Iba dispuesto a comentarle la anécdota a un amigo que también andaba por allí cuando un hombre me paró para pedirme una bebida. Lo siento, yo no trabajo aquí, le dije, indicándole la barra del bar. Medio disculpándose me señaló mi riñonera como causa del equívoco. Es para complementar el kilt que llevo, le expliqué, pero no sé si lo pilló.

Sin duda la prenda que más me fascinó. ¡La quiero!

 

El caso es que yo me creía muy moderno con mi falda (obra del diseñador que organizó la fiesta y el desfile) y mi camiseta en defensa de lxs chicxs trans* y resulta que en Madrid así es como visten lxs traficantes y lxs camarerxs. Qué cosas descubre uno.

Aunque también me veo así.

 

Este viaje a la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid ha sido muy divertido e instructivo, y toda una lección para el ego (¿quizá por eso tenían una sección que se llamaba así?).

Me encantó poder hablar con Topacio Fresh, con quien he colaborado en el proyecto sobre Infancia Trans*.

 

Pepino y Crawford, que se han convertido en emblemas.

 

Nada más llegar a IFEMA me sentí como los actores y actrices latin@s consagrad@s que llegan a Hollywood: en la casilla de salida. De tener mi asiento con nombre en front row en Barcelona a necesitar de un buen samaritano para que me indicase cómo moverme por la inmensidad de la Feria de Muestras y llegar a mi asiento en la cuarta fila. Eso para terminar perdiéndome el photocall (en Madrid: Kissing Room) por falta de orientación.

En la imagen: Héctor Cardo y Conchi Naranja. ICON@S.

 

Afortunadamente más sabe el diablo por viejo que por diablo. La experiencia es un valor y uno ya sabe moverse bien entre fotógrafos y, sobre todo, en las fiestas con barra libre, algo que une mucho en las dos ciudades.

Conchi me explicó su divertido sistema para recordar a sus seguidores de instagram. ¡Brutal!

 

Quizá la única diferencia es que en Barcelona triunfa el vino blanco y en Madrid la cerveza. ¡Lxs madrileñxs tienen una capacidad sobrehumana para metabolizar cerveza! Claro que también tienen un aguante para la fiesta impresionante. En Madrid sentí que el peso de las redes sociales no era tan grande (al menos de momento) y que la gente aún disfruta relacionándose en el plano físico.

Al fondo: Biomartix y Rev_Silver, creadores fabulosxs.

 

Un amigo me dijo que cuando en Barcelona se organiza un evento de 19 a 22 horas la gente llega a las 20 y se marcha hacia las 21.30h. Si se organiza en Madrid llega a las 22 horas y se va a las 2 de la mañana. Y me lo creo. ¡La fiesta a la que acudí duró más de seis horas!

Con Elandorphium, performer cuestionador de identidades que triunfó como la Coca-Cola.

 

Debo decir que disfruté enormemente. Conocí a gente divertidísima, muy acogedora, y tremendamente creativa. Desde fascinantes cantantes conceptuales a lo Björk a maravillosas maestras de biología con un máster en la Saint Martins que realizan vestidos orgánicos, pasando por performers cuestionadores del género y artistas con estética almodovariana que lo mismo cardan cabello que conducen un tractor y cuidan de viñedos.  Eso por no hablar de una de las relaciones públicas más tremendas que he conocido nunca, o un generoso y excepcional violinista promotor del arte y defensor de la causa LGBTIQ que me cuidó buena parte de mi viaje.

Imagen que muestra cuánto aprecio a García Madrid… y que no siempre es él quien me apoya a mí 😛

 

Quiero pensar que también pude poner mi granito de arena entre aquella fascinante diversidad. Y que volveré.

Al fin y al cabo en Madrid nadie dice adiós, sino hasta luego.

Echándole actitud tras perderme el Kissing Room.

 

Muchas gracias García Madrid por hacerme partícipe de tu arte. Muchas gracias Madrid.

¡Sed muy Felices!

PITICLI no pudo venir, pero como veis nosotros nos montamos una fashion week y un postureo extreme incluso debajo de casa.

 

Seguimos en contacto vía Instagram (@agustinkongPero si me veis en el mundo físico… ¡saludadme!

🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 

 

 

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