Cosas de blancos

A Consuelo Powers no le preocupaban los asuntos de los blancos, sino quedar bien en las fotos de fitness casero. Llegó a un nivel de fotogenia brutal.

 

Los blancos hacéis unas cosas muy raras. Eso opina un amigo nuestro, de Biafra, que vino equipado con un impresionante sentido común de serie.

Hay muchos aspectos que no comprende de nosotros. Como que les lleváramos la religión de un Dios blanco con barba y les hiciéramos creyentes, para luego venir a vivir a Europa y darse cuenta de que muchos no creen en él.

La cara de Rosario Jordan cuando vio lo que se podía llegar a pagar por unos tejanos rotos y sucios era muy parecida a la de nuestro amigo.

 

Tampoco entiende que gastemos en ropa rota o que parezca sucia.

O que nos deprimamos. Sí, él, que viene de un escenario durísimo, cree que algunas de nuestras preocupaciones se deben a que tenemos mucho tiempo libre y a que esperamos que otro nos solucione determinados asuntos.

De que haya gente que se infrinja dolor a propósito para disfrutar ya ni hablamos.

A Pedro Rice le dolía más su mal aliento que unos latigazos. Todo cambió cuando descubrió la Isla de las personas sin olfato. ¡Ya no veraneó en otro lugar!

 

No sé qué diría si supiera que el otro día acompañé a la Musa Bruja a comprar fustas y látigos para sus sesiones, en una de las escenas más surrealistas que he vivido nunca.

Sí, porque no fue únicamente en un Sex Shop. No, los verdaderos paraísos de los BDSM son los Leroy Merlin (¡cuántas herramientas! ¡Qué locurón de alambre de espinos!) y la sección hípica de DECATHLON.

Los Alí – Jacksonfour desarrollaron un subgénero sadomasoquista incorporando púas reales a las peinetas. Lamentablemente no tuvo mucha acogida.

 

Tendríais que habernos visto, en el área de equitación, escogiendo fustas y probándolas, buscando espuelas… pero, sobre todo, una vez cargaditos, en la cola para pagar.

Puedo aseguraros que la Musa Bruja, de negro riguroso y con gafas de sol no tenía pinta de amazona. Más bien de Kat Von D. Curiosamente, cuando la Musa pagó, la cajera no puso cara de sorpresa, sino de pícara deseosa. ¿Los efectos de 50 sombras de Grey?

Cada vez que Virginia Billygean oía la palabra “hípica” su pelo se volvía blanco. Tuvo que dejar de acudir a Ascot, claro.

 

En todo caso creo que no se lo contaré de momento a nuestro amigo. O se le indigestaría. Y bastante tiene él con adaptarse a que nuestras comidas no piquen.

Para que os hagáis una idea de cuánto picante puede tomar él os diré que sus platos resultan excesivos a los mexicanos (pensad que en su zona las embarazadas toman un chile fuerte específico, y otro mientras dan de amamantar).

El plato estrella de Camelia Wisconsin era el arroz picante nivel Infierno de Dante. Fijo que a nuestro amigo le chiflaría.

 

Esto tiene muy preocupada a su madre, “¿hijo, y no te sienta mal esa comida de blancos que no pica? ¿Acaso no te entran ganas de vomitar al tragarla?”.

No, mamá, pero no sufras, si me pongo enfermo aquí los hospitales son gratis”.

“Ah, será por eso que los blancos la pueden comer”, respondió su madre.

Renata Fitzgerald desarrolló una indumentaria que cambiaba de color en función del picante que tomases. Si comías chile extreme se tornaba rosa.

 

Nuestra Sanidad Pública y nuestros Cuerpos de Seguridad, eso es lo que más admira nuestro amigo de nosotros. Junto a nuestra paciencia, aceptación LGBTI, búsqueda de la igualdad entre géneros y la capacidad de escuchar.

Yo dudo que ésas sean cosas de blancos, ¡pero en todo caso espero que no las perdamos!

¡Sed muy Felices!

Por cierto que nuestro amigo cree que PITICLI es lo más blanco que ha visto en tiempos. Tanto que es, a sus ojos… ¡rosa!

 

Seguimos en contacto vía Instagram (@agustinkong)

🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer