El cuento de la felicidad

Aunque corre riesgo de dislocarse los hombros, a Amanda Naranjalimón le chifla mecanografiar con la máquina de escribir del revés.

Aunque corría el riesgo de dislocarse los hombros, a Amanda Naranjalimón le chiflaba mecanografiar con la máquina de escribir del revés. ¡Se lo pasaba chachi!

 

Yo quiero vivir del cuento. Qué te haría feliz, me preguntaron en una meditación. Y yo respondí: ¿a mí? ¡Vivir del cuento! Pero que no se me malinterprete: del que yo escriba.

Llevo una temporada en que hago tanta meditación que cualquier día salgo levitando junto a Richard Gere. No sé si no debería echarme, por aquello del vértigo, unas piedras en los bolsillos (que no en el camino).

Pepita Monamur pensaba tanto en lo que iba a cocinar cuando meditaba que se transformó en una cocina. Aquí, junto a su vecina Gasconia Vichy.

Pepita Monamur deseaba tan fuertemente un novio limpio cuando meditaba que se le manifestó una lavadora súper sexy. Aquí, el día de su boda.

 

Pero bueno, que quien dice cuentos dice también novelas, pues acabo de terminar el borrador de la quinta (ésta debe de ser la baja más aprovechada literariamente de la historia) y tiene muy buena pinta: me ha salido erótica y de suspense, y por los sondeos que voy haciendo a la gente le gusta la temática del tomate on fire.

Aproveché y les pregunté a algunas Musas qué les hacía felices a ellas, y curiosamente andan más terrenales de lo que imaginaba.

A Josefina Parker siempre se le ponía esta cara después de usar el bidé, lo mismo que la Musa Roja.

A Josefina Parker siempre se le ponía esta cara después de usar el bidé, lo mismo que a la Musa Roja.

 

Una me soltó que para ella la felicidad era un bidé. Que nada como los baños de asiento. Y que para su nueva casa lo tenía claro: ¡el bidé era una prioridad!

Como hace veinte años que yo no tengo uno no me había percatado del vacío y la tristeza que me suponía. Pero tomo nota, que igual me funciona más que meditar (o puedo meditar en él).

Manuelita Clever lo tenía claro: ningún regalo mejor para sus hijos que tornillos y tuercas. Así siempre tendrían de repuesto si las faltaban.

Manuelita Clever lo tenía claro: ningún regalo mejor para sus hijos que tornillos y tuercas. Así siempre tendrían de repuesto si más adelante les faltaban.

 

La Musa Bruja lo tenía claro: un Leroy Merlin. Para los S/M un macro centro de bricolaje es como el Toys “R” us –o Disneylandia- para los peques: un mundo de diversión inacabable. Que si por qué no probamos un serrucho, que si ahora un alambre de espino… Se le ponían unos ojos más tiernos al relatarlo que a Candy Candy. Cualquiera diría que iba a por algodón de azúcar.

Luego tiene guasa: se le estropea el calentador y no tolera el agua fría de la ducha. ¡Ni los tacones! Ella dice que eso sí es un suplicio.

Aunque vista de esta guisa, sabemos que no es la Musa Bruja por los tacones.

Aunque vista de esta guisa, sabemos que no es la Musa Bruja por los tacones.

 

Qué ironía. Para otra Musa la felicidad es subirse a sus tacones. Que antes en silla de ruedas que sin ellos, dice. Yo, por si acaso, no opiné nada.

Justo andaba dándole vueltas al asunto cuando me llamó mi madre, que tampoco camina plana ni en defensa propia. ¡Ay hijo, necesito hablar! ¡Requiero de tu ayuda! ¡Mi usuario de whatsapp está mal! ¡Sale algo que no quiero! Sí, desde que tiene internet soy su servicio técnico oficial habitual.

Antonella Géminis tenía la habilidad de cantar y generar calor a la vez, por ello era tan deseada en las fiestas de invierno.

Antonella Géminis tenía la habilidad de cantar y generar calor a la vez, por ello era tan deseada en las fiestas de invierno. Su don la hacía enormemente feliz.

 

Tras darle las indicaciones oportunas, a distancia logró modificar su usuario. ¡Fue una escena digna de Misión Imposible a la española! Y cuando le iba a preguntar qué le hacía feliz a ella me soltó: ¡bueno, y ahora te dejo, ya no te molesto más! ¡Que llego tarde a clase y a los ensayos del coro!

Pero me quedó claro: a ella lo que le hace feliz es vivir.

¿Y a vosotr@s?

El que no tiene padrino no se bautiza, así que nos fuimos a buscar uno bien grande.

El que no tiene padrino no se bautiza, así que nos fuimos a buscar uno bien grande para mis novelas.

 

¡Sed muy Felices!

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