Rosa ahumado

Por esta imagen me llamaron comunista (y más cosas) pero yo erre que erre, feminista y de rosa.

Por esta imagen me llamaron comunista (y más cosas) pero yo erre que erre, feminista y de rosa.

 

A la parrilla sabe mejor, decía un famoso lema. Si es así, yo debo de estar de rechupete. Por chamuscado. Claro que como alertan del riesgo de cáncer por lo tostadito, supongo que por eso mi doctora me propone continuar fuera de la barbacoa (lo siento, Georgie Dann).

Para que me quede al punto, muy poco hecho. Sólo con un ligero toque ahumado.

Sebastiana Salzburga se tenía por la "Salvadora de la llama del amor". Pero confundió conceptos.

Sebastiana Salzburga se tenía por la “Salvadora de la llama del amor”. Pero confundió conceptos.

 

Qué maja. Yo la llamo “mi Salvadora de la Seguridad Social”, aunque mi madrina, que fue monja, insiste en que la Salvadora fue la estampa de la Virgen de la Milagrosa que me regaló. Como yo me muevo muy mal en debates teológicos y me enciendo, lo dejo en tablas y sigo a lo mío, que bastante tengo.

Eulàlia Silaborsasona era de la Virgen del Puño, pero no de la Moreneta. Ahora bien, si la Morenete se pone un día Rosadeta, veremos.

Eulàlia Silaborsasona era de la Virgen del Puño, pero no de la Moreneta. Ahora bien, si la Moreneta se pone un día Rosadeta, veremos.

 

Sí, amig@s, yo continúo en mi versión de “Los lunes al sol”, solo que saliendo muy poco y escribiendo bastante. Más que nada porque los efectos secundarios del tratamiento me dejaron aflatado perdido ahora resulta que soy influencer y eso es una tarea que exige mucha medicación dedicación.

Ser influencer es súper duro, pero si puedes ayudar a divulgar novelas, vale la pena.

Ser influencer es súper duro, pero si puedes ayudar a divulgar novelas, vale la pena. Atención a este pantalón.

 

Que si graba un stories, que si programa la foto para instagram, que si escribe otra reseña, que si piensa una acción para una causa, que si continúa tu nueva novela… y todo, todo, por amor al Arte y al público, por supuesto. ¡Y en el minipiso!

Rosalinda Toletum también vivía en un espacio muy reducido. Lo que peor llevaba era dónde colocar el elefante.

Rosalinda Toletum también vivía en un espacio muy reducido. Lo que peor llevaba era dónde colocar el elefante.

 

Sí, much@s sabéis que vivimos en un apartamento de 30 metros cuadrados, y algun@s incluso os habéis presentado para saber cómo leches guardábamos tanta ropa.

Pues bien, en ese espacio-tetris actualmente hay, además, dos mesas con ordenadores, un monitor para ver pelis online, una tablet y hasta un estudio fotográfico para instagram (cuelgo unas cartulinas con esparadrapo en las puertas del armario junto al fregadero, para ser más exactos).

A Pamela Powers le gustaba tanto bañarse en un tonel, que montó un set de rodaje en uno. Mira, cada cual con sus filias.

A Pamela Powers le gustaba tanto bañarse en su tonel, que montó un set de rodaje en él. Mira, cada cual con sus filias.

 

Mis retratos con la camiseta feminista, que han tenido un exitazo brutal, están hechos ahí. ¿Cómo? Con el móvil, en auto disparador, encima del tendedero (sí, también tendemos dentro, y entonces caminamos de lado).

Hay un debate sobre si gusta más la blanco y negro o la rosa, aunque va ganando la rosa. Y me han llegado a escribir llamándome de todo comunista por aparecer así. El mundo virtual está fatal.

Ya lo decía Joan Craford: además de talento, has de tener una buena peluquera. Aquí nosotros celebrando el aniversario de nuestras talentosas estilistas. En rosa, claro.

Ya lo decía Joan Crawford: además de talento, has de tener una buena peluquera. Aquí, nosotros, celebrando el aniversario de nuestras talentosas estilistas. En rosa, claro.

 

En respuesta yo he decidido no sólo mirar la vida de ese color sino también intentar vestir cada día con una prenda rosa, como gesto. Que si un abrigo, que si una gabardina, que si una sudadera, que si una camisa, que si unos calcetines… ¡Pero me faltaban unos pantalones!

Rosa María Pinkerton no aceptaba que se le había ido la mano con el rosa. Aquí la vemos haciéndose la sueca (porque no podía hacerse más la rosada).

Rosa María Pinkerton no aceptaba que se le había ido la mano con el rosa. Aquí la vemos haciéndose la indignada tras ser rechazada como inquilina del Palacio del Gobierno de la República de Argentina.

 

Y ahí es donde se plasma la magia de ser influencer. Por iniciativa propia, la responsable de hombre de Zara Passeig de Gràcia me “interceptó” un modelo exclusivo (de momento sólo lo tiene un diseñador madrileño y Pelayo Díaz) y me lo reservó. Me quedaba como un guante y lo compré, claro. ¡Gracias Sofía! Sí, me estoy dejando un dineral en cromoterapia.

Con Pelayo ya no sólo me unen faldas y amor por Asturias, ahora también es un tema de pantalones.

Con Pelayo ya no sólo me unen las faldas y el amor por Asturias, ahora también es un tema de quién lleva los pantalones (rosas).

 

Pero ahora ya tengo mi uniforme completo con el que presentarme poco hecho, al punto.

Perfecto para celebrar, por ejemplo, que por fin ya puedo levantar velas y llegar a puerto (las Musas y algunos pacientes saben de qué hablo).

Al mal tiempo, buena cara y mejor salto. ¿Veis la gabardina? Pues eso.

Al mal tiempo, buena cara y mejor salto. ¿Veis la gabardina? Pues eso.

 

Celebremos las pequeñas grandes cosas y… ¡Seamos muy Felices!

Seguimos en contacto vía Instagram (@agustinkong)

🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

Responder a forneas Cancelar respuesta

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer