Entre la Plenitud y el Desguace

Si has cumplido más de cuarenta años, entenderás a Rosalinda Delacrémé y a mí

Si has cumplido más de cuarenta años entenderás a Rosalinda Delacrémé (en la imagen), y a mí.

 

“Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura”. Victor Hugo.

Entre la plenitud y el desguace, así andamos los de mi quinta, superados los cuarenta.

Con un chasis todavía aparente, capaz de enloquecer a los jovencitos (y si no que se lo pregunten a las Musas), con sueños en mente y medicación pautada.

Que lo mismo cuando quedas preguntas dónde te has comprado semejante camisa molona, que qué te ha recetado el psiquiatra, porque a ti te ha dado otra cosa.

Del trabajo no hablemos. Nos engañaron. Hasta enfermar. La mitad, de baja.

Así andamos, reinventándonos a los cuarenta-y. Tocando el cielo con las manos, perdiendo el temor a quemarnos los dedos.

Aprendiendo qué apps se llevan ahora. Y flipando. ¿El Musical.ly? ¿De verdad? Pues tú dominas una aplicación increíble: aún sabes pedir ayuda y perdón en persona. Sin pantalla. Tu amistad no es que sea táctil, es tangible.

Mirando de no perder el tren y descubriendo que la juventud ahora es fascinante, dispersa, impaciente y más puritana.

Que la sociedad contempla refugiados sin inmutarse pero se escandaliza por un topless, mientras baila reguetón. Tú, que te bañas en porretas, que hiciste huelgas.

Bailas menos, pero haces más deporte. Algunos con entrenador personal. Otros se vuelven adictos a los maratones y al pádel hasta que se rompen.

Y aunque andamos faltos de algún menisco ya, las carnes se mantienen prietas y el cabello en su sitio por obra de los mejores potingues.

¿Sabes? Estás más cerca ya de los cincuenta, o de los sesenta, que de los treinta, te suelta uno. ¿Alguien le preguntó? Mensaje de la torre de control: entras en la dimensión desconocida.

Quedas por las tardes, como en el sabio tardeo mallorquín, y te sueles retirar antes. ¡Pero también pruebas cosas nuevas!

Si te invitan a una escape room preguntas por tus claustrofobias. Si te apuntas a un laser tag te angustias ante una posible crisis de asma o ansiedad. ¿Habrá baño? ¿Pondrán humo? Y los chavales frente a ti alucinan y se relamen. Nos vamos a comer con patatas a estos abuelos.

Acaba la partida. Tu equipo ha ganado. ¡Sí, ha ganado! A ver si en realidad, en vez de carroza, todavía eres Cenicienta.

Habrá que aprovechar ese brillo entonces, no sea que nos convirtamos en calabaza.

Celebremos cualquier edad y… ¡Seamos muy Felices!

Volando hacia la dimensión desconocida. El desguace puede esperar :-P

Volando hacia la dimensión desconocida. El desguace puede esperar 😛

 

“Lo más importante que aprendí a hacer después de los cuarenta años fue a decir no cuando es no”. Gabriel García Márquez.

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