Marioliendres, Luis es Dios y la Fadista Consoladora

Luis (más abajo lo entenderéis) ha querido que mi entrevista en el 080 salga ahora. Os invito a verla aqui (minuto 1'50). :-)

Luis (más abajo lo entenderéis) ha querido que mi entrevista en el 080 salga ahora. Os invito a verla aquí (minuto 1’50). 🙂

 

Mi estatus actual es de Marioliendres. Y de Musarropado.  Y de Almodóvar-se-queda-corto. Pues tengo a las Musas en pie de (y a un pie de) clínica mental.

Siguiendo el consejo de Kika (¡arriba la pestaña!), Marisol Puertolumbreras siempre subía a ponerse la máscara al tejado.

Siguiendo el consejo de Kika (¡arriba la pestaña!), Marisol Puertolumbreras, gran almodovariana, siempre subía a ponerse la máscara al tejado.

 

Una se ha empeñado en que para distraerme nada mejor que llevarme a antros lésbicos (preguntadle a ella por qué). Así que ahí tendríais que verme, cantando el amante bandido y a Shakira, rodeado de lo mejor y lo peor del mundo bollo, y de cuatro portugueses heteros desorientados (a los que tuve que sacar de su asombro).

Amatista Miracolinfiniti se hizo famosa gracias a sus manuales de bolsillo (ejem). Hizo para novias, para ir a bares lésbicos, para esperar mientras te acaban las obras... ¡valían su peso en oro!

Amatista Miracolinfiniti se hizo famosa gracias a sus manuales de bolsillo (ejem). Aquí con el especial “novias”. Sé que escribió uno específico para ir a bares lésbicos, ¡pero estaba agotado!

 

Mucha decoración de taller mecánico. Mucha cerveza (y yo a “sin alcohol”, imaginad cómo me miraban). Casi ningún hombre. Y lo mejor de todo: el baño de caballeros siempre libre. ¿Por qué? ¡Quién sabe y qué más da! ¡Encontré mi bar perfecto!

Cansada de la discriminación en bares y restaurantes, la famosa vampira lesbiana Patricia Trans Ilvania hizo campaña para que sirvieran, de una vez por todas, también sangre km. 0. ¡Y lo logró!

Cansada de la discriminación en bares y restaurantes, la famosa activista y vampira lesbiana Patricia Trans Ilvania, hizo campaña para que también sirvieran, de una vez por todas, sangre fresca km. 0. ¡Y lo logró!

 

Una cosa que diferencia enormemente el mundo lésbico del gay es lo directas que son las mujeres. Ellas entran, se presentan, se marcan un rito de seducción y, si hace falta, se/te insultan. Pero no por la pantalla, a la cara. Todo es mucho más humano y más intenso. Claro que, en ocasiones, intenso se queda corto.

Conmigo han sido un amor y la mar de acogedoras. Creo que les voy a pedir asilo (o adopción) mientras no pongan reggaetón.

Saber pedir al universo es todo un arte. Aquí tenemos a Natalia Pomponi, que deseaba que su marido le hiciera la cucharita, y lo que recibió fue una cubertería.

Saber pedir al universo es todo un arte. Aquí tenemos a Natalia Pomponi, que deseaba que su marido le hiciera la cucharita, y lo que recibió fue una cubertería.

 

Tengo otro par de Musas que me están ayudando a enfocarme en mis capacidades y deseos. Todo iba bien (o normal) hasta que hubo que “invocar”.  ¿Cómo que invocar? ¿Al Universo? ¿A Dios? Y ahí es donde me enteré que una de las Musas, a esa “entidad” la llama Luis. ¿¡Luis!? ¿Cómo que Luis? Pues sí. Cosas de las Musas.

Si me veis por ahí pidiéndole a Luis por esto o aquello, con la mirada al cielo, ya sabéis.

Viendo esta imagen parece fácil saber qué pidió Sabrina, insistentemente, a Luis. ¡Un buen proyector!

Viendo esta imagen parece fácil saber qué pidió Sabrina, insistentemente, a Luis. ¡Un buen proyector!

 

El resto se ha lanzado, directamente, a la maravillosa e impagable tarea de mimarme y hacerme reír. En ocasiones, involuntariamente.

Como cuando me enteré de que varias de ellas se fueron juntas a celebrar sus respectivos cumpleaños a Oporto y acabaron un tanto bebidas en un club de fado. Escuchando a la fadista les entró tal punto de “tía, cuánto te quiero” y de emoción al cuadrado que se pusieron a llorar como magdalenas. Tanto lloraban que el público hacia “¡shhhhht! ¡Shhhht! y la fadista, en una pausa, fue a su mesa a… ¡consolarlas!

Rogelio Wisconsin siempre encontraba consuelo en la botella, por ella su esposa, la famosa fadista Rubinha Rodrigues le regalaba una antes de los exámenes.

Rogelio Wisconsin siempre encontraba consuelo en la botella, por ella su esposa, la famosa fadista Rubinha Rodrigues le regalaba una tras los exámenes.

 

Para que luego digan que el fado no tiene consuelo. Yo, de momento, la preocupación que tengo es no tener contecho, pues han de venir a mirar las vigas de madera del edificio, ante el riesgo de termitas. Voy a pedirle a Luis que se enrolle y las tenga divinas. Las vigas. Las Musas ya lo son.

¡Enfocaos y Sed muy Felices!

Ni suelo ni techo, saltando y punto.

Ni suelo ni techo, saltando y punto.

 

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