Mi ópera vacacional

Así nos plantamos en las Bodegas Marqués de Riscal. ¡Y nos abrieron sus puertas! Para que luego digan que el hábito no hace al monje.

Así nos plantamos en las Bodegas Marqués de Riscal. ¡Y nos abrieron sus puertas! Para que luego digan que el hábito no hace al monje.

 

¡Mira mamá! ¡Superman! Dijo un niño al verme caminar por Logroño. En aquel momento agradecí que en su imaginario no estuviera la figura de “Ramonchu”. ¡Bendita infancia!

Yendo hacia mi destino en Logroño. ¡La que me esperaba! A la vuelta no caminaba tan recto...

Yendo hacia mi destino en Logroño. ¡La que me esperaba! A la vuelta no caminaba tan recto…

 

Sí, amig@s, estuve en Logroño, y triunfé como la Coca Cola. Aquello parecía una ópera: yo, vestido con mi cálida capa inglesa (me habían alertado de que en Logroño hace más frío que en un iglú con la puerta abierta), entrando a bares y brindando con Rioja a troche y moche.

La gente se preguntaba quién era, se paraba a hablar conmigo, me tiraba los tejos. ¡Había encontrado mi lugar en el mundo! Libiamo, libiamo ne’lieti calici!

Mismamente nosotros en aquel bar de la Calle Laurel

Armisticia Churrimangui representó a la perfección en Milán nuestra situación en aquel bar de la Calle Laurel

 

Pero como en toda ópera, hubo un momento dramático. Tanto crianza seguido, tanto cambio de temperatura (Winterfell en la Calle Laurel, Mordor dentro de sus bares) me pasó factura: En el tercer bar me desmayé. Bueno, casi.

Perdí hasta el color de los labios, mis oídos zumbaban, no tenía visión. ¡Tenía que haber aprendido de la Diva Mariah Carey, que sabe despechugarse cuando toca!

La vida bohemia se paga cara. Al menos, en nuestro caso, los efectos fueron reversibles.

Ataúlfa Mimimí nos recordó, con su gran actuación en el auditorio de Torremolinos DF, que la vida bohemia se paga cara. Al menos, en nuestro caso, los efectos fueron reversibles.

 

Si no fuera por un taburete cercano, las atenciones de PITICLI y la vergüenza que me daba imaginar el show que se avecinaba, no sé cómo no caí en redondo. Volví al hotel como La Traviata Alatriste y PITICLI ejerciendo de Lazarillo de Tormes. Pero llegué. Logroño fue too much para mí.

Esto sí es un milagro navideño. Comida inesperada con amigos que termina en locura y pelucas. ¡Puxa Asturies y sus gentes!

Esto sí es un milagro navideño. Comida inesperada con amigos que termina en locura y pelucas. ¡Puxa Asturies y sus gentes!

 

De ahí seguimos para Asturias, donde nos dimos un baño de emociones y cariño. Aparte de lo que conté en el anterior post, lo más destacable fue que de comer tanto y caminar tan poco me sucedió algo peculiarísimo: ¡se me engordaron hasta los dedos! ¡No me salía el anillo! Creo que es lo que podemos llamar una fat alert en toda regla.

De todos modos eso no sería ningún drama, Così fan tutte,  si no fuera porque la tercera escala en nuestras vacaciones navideñas no era la de Milán sino Lanzarote, lo que significaba sacar las carnes al sol.

Realizar este salto en Asturias implicó hacerlo sin respirar y con la barriga escondida. No os engaño. Y sí, es la americana rosa que me trajo el Tió ;-)

Realizar este salto en Asturias implicó hacerlo sin respirar y con la barriga escondida. No os engaño. Y sí, es la americana rosa que me trajo el Tió 😉

 

Dispuestos a lucir lo mejor posible y ponernos en forma, nos propusimos realizar una tabla de ejercicios diaria y llevar a cabo algún que otro trekking entre volcanes nada más aterrizar en la isla.

Este año decidimos empezar explorando la ruta que recorre Timanfaya por el mar, partiendo desde El Golfo. ¿Qué pensáis que sucedió a los cuarenta minutos? Me pegué tal golpe en el pie contra una piedra que por poco pierdo el dedo. Fortissimo.

En ocasiones, en Lanzarote, te sientes como en el fin del mundo. Mola.

En ocasiones, en Lanzarote, te sientes como en el fin del mundo. Mola.

 

Ahora bien, yo no he sido concebido en el mismo Bilbao sin que tenga eso un efecto (sobre este asunto hay una discrepancia familiar, pero eso no importa ahora). Terminé el recorrido. Cojo, pero lo terminé. Y así me he pasado el resto de días por Lanzarote, lisiado pero contento.

Madre mía, qué isla, qué belleza. ¡Qué cura para el espíritu! Este año hemos estado pocos días, pero hemos podido ver a amigos, recorrer nuestros lugares favoritos e incluso ir a la playa, lo cual sienta fenomenal.

Recuerdo de mi primer día en Lanzarote. Al día siguiente estaba peor.

Recuerdo de mi primer día en Lanzarote. Al día siguiente estaba peor.

 

Sin embargo, nos ha sorprendido que cada vez haya menos playas nudistas. Una pena, porque el cuerpo desnudo no ha de ser un tabú. Puestos a prohibir o escandalizarnos, que sea ante la violencia, el racismo, el machismo, la homofobia…

Quizá por eso, y los que me seguís por instagram lo sabéis, a la que hemos podido, hemos saltado cual Valquirias, mostrando carne y afectos.

Esta pose es muy práctica, porque puedes inspirar, retener, sonreír, y luego ponerte filtros para que se te vea moreno. Al fondo, mi dedo morado.

Esta pose es muy práctica, porque puedes inspirar, retener, sonreír, y luego ponerte filtros para que se te vea moreno. Al fondo, mi dedo morado.

 

Y hablando de afectos. ¡Os adoro!

¡Buena vuelta a la cotidianidad para tod@s! ¡Sed muy Felices!

¡Ay! ¡Lo que daría por volver a estar así en Haría! :-P

¡Ay! ¡Lo que daría por volver a estar así en Haría! En la imagen, las únicas zapatillas que pude usar en el viaje. Bendito velcro 😛

 

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🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

  • Ay, como me río con tus posts. Son increíbles y llenos de humor. Por cierto, en las Islas Canarias debe haber un maleficio para el visitante, porque a mi me pasó más o menos lo mismo en el pie pero porque el primer día en el hotel, bajando unas escaleras vintage de los 60, en redondo!!! tropecé con el miniescalón de la esquina y rodé por ellas hasta recepción. Lo mismo, un dedo morado y nada, estás de vacaciones no? pues a seguir con ellas.
    Bienvenidos a la normalidad chicos.

    • Jajaja. Las Canarias no sólo ofrecen plátanos, también moratones, por lo que veo. Cuánto me alegro de que pudieras reponerte. Y cuánto bien me hacen tus palabras. ¡Gracias y besos!

  • Amico, te imagino por Logroño cantando “viva el vino spumeggiante”.

    Un libreto muy divertido. ¡Buena vuelta!

  • Querido HKB: también se ve que disfrutasteis mucho de vuestros viajes navideños. Me alegro mucho.
    Lo que no me gusta nada es tu dedo. La próxima vez que te ocurra eso (espero que no), hazte una sindactilia que es atarte con esparadrapo el dedo malo con el bueno de al lado, así duele mucho menos…y frío local!
    Un abrazo!

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