Comer y NO callar

Yolanda Misela creía firmemente en la sanación por socialización. Para ello cocinaba estas fabulosas tartas rellenas de orujo que repartía alegremente por ambulatorios y delegaciones de Hacienda.

Yolanda Misela creía firmemente en la sanación por socialización. Por ello cocinaba estas fabulosas tartas rellenas de orujo que repartía alegremente por ambulatorios y delegaciones de Hacienda

Calladito estás más guapo. Depende. Muy probablemente si eres un tronista, sí. Aunque para gustos los colores (vamos, que podría no parecerte un Adonis ni con la boca cerrada, o tu hombre ideal pegando patadas al diccionario como de costumbre).

Una cosa es saber conversar y otra lo atrevida que puede ser la ignorancia (y el hablar por no callar).

No es que los González Cleveland fueran de "comer y callar", es que cuando cenaban salchichas entraban en éxtasis. Valdría la pena saber de qué estaban hechas.

No es que los González Cleveland fueran de “comer y callar”, es que cuando cenaban salchichas entraban en éxtasis. Valdría la pena saber de qué estaban hechas

En cuanto a “come y calla”… pues también habría que matizar. Obviamente una buena masticación requiere respiración y no intercalar mordida con palabra (eso lo reservamos para el sado y la Musa Bruja). Por no hablar de que la gente a tu alrededor no necesita observar tu arte triturando el alimento antes de tragar.

Pero hablar durante la comida puede tener premio. ¡Os lo aseguro! Me explico.

Miranda Pacuenca y Roberto Coloco eran muy creativos y cada noche cenaban en un rincón de su mansión. Los martes, junto a la escalera.

Miranda Pacuenca y Roberto Coloco eran muy creativos y cada noche cenaban en un rincón de su mansión. Los martes, junto a la escalera.

 Qué mejor lugar para intercambiar ideas o conocer a otras personas que alrededor de una mesa o de un bufé. ¡Cuántos problemas no se habrán solucionado en una cocina y cuántas parejas no se habrán consolidado en un lecho restaurante!

Con el Hada, posando en un garaje (viva el monocolor de fondo) antes de entrar a la experiencia Mesas Ajenas. Lo que nos gusta una pose.

Con el Hada, posando en un garaje (viva el monocolor de fondo) antes de entrar a la experiencia Mesas Ajenas. Lo que nos gusta una pose y pedir a un desconocido que nos haga la foto. ¡Nada de palo selfie! ¡Socialización!

 

En mi caso y en el del Hada Madrina, nuestra afición por conocer gente nueva en los eventos (en este caso, en el cóctel de presentación de la hermosa colección de vestidos de novia de AILANTO) y nuestra incapacidad para callar incluso en defensa propia (algo que afortunadamente fue hallado divertido, ocurrente e incluso inteligente) nos ofreció un pasaporte a una experiencia tremendamente interesante: MESAS AJENAS.

Junto a Iñaki Ailanto y sus estupendos vestidos. Al cabo de poco una conversación casual nos ofrecería el pasaporte a las Mesas Ajenas.

Junto a Iñaki Ailanto y sus estupendos vestidos. Al cabo de poco una conversación casual nos ofrecería el pasaporte a las Mesas Ajenas

 Mesas Ajenas es una acción que pretende reunir alrededor de una mesa (¡Efectivamente, de una mesa física! ¡Esto sí es una novedad en plena época virtual!) en Barcelona a unas veinticinco personas de diferentes ámbitos. ¿Para qué? Simplemente para ver qué sinergias positivas se generan. Las personas convocadas pueden provenir de mundos distintos, pero han de compartir algo fundamental: tener algo que decir.

Varios momentos de la acción. Impresionante el espacio y una maravilla la atención (¡y la comida!)

Varios momentos de la acción. Impresionante el espacio y una maravilla la atención (¡y la comida!)

 Si eres seleccionado recibes una pre invitación por correo electrónico. Al confirmar te comunican lugar y hora (pero no quién más irá).

El lugar elegido fue el "Mesón Plateselector", y daba a esta calle tan particular y neoyorkina. Brutal.

El lugar elegido fue el “Mesón Plateselector“, y daba a esta calle tan particular y neoyorkina. Brutal

 En nuestro caso la cita era la noche del 18 de mayo, en los bajos de un edificio industrial del barrio del Poblenou, junto a las vías del tren. En ese espacio, transformado en un loft a la neoyorquina,  un equipo profesional nos sirvió un vino estupendo, una cena excelente y un café delicioso.

El vino une tanto o más que la comida. Aquí tras unas cuantas copas (¡Gracias TORRES!). Por cierto, ¡hasta sorteo de regalos hubo! Priorat para el Hada, una pulsera de Unión Suiza para mí.

El vino une tanto o más que la comida. Aquí tras unas cuantas copas (¡Gracias TORRES!). Por cierto, ¡hasta sorteo de regalos hubo! Priorat para el Hada, una pulsera de Unión Suiza para mí

De los invitados, investigadores sanitarios, fotógrafos de moda, responsables de relaciones públicas, artistas, editores… pero básicamente gente con carisma, se esperaba que disfrutáramos de la carta pero sobre todo que nos relacionáramos entre nosotros y dejáramos fluir. Increíble. Y un honor. ¡Gracias Anna!

Paco Responsal de Guerra no es que fuera un anfitrión agudo, es que era punzante. Ningún invitado osaba quejarse.

Paco Responsal de Guerra no es que fuera un anfitrión agudo, es que era punzante. Ningún invitado osaba quejarse

Puedo decir que anoche conocí a personas maravillosas, que reí, que disfruté y que quizá se sembrara alguna semilla. Pero sobre todo que me deslumbró la generosidad de las personas de la organización.

Amaya Fandango era tan buena anfitriona que le fue otorgado el título de Súper Sinergia. Lo que más le agradó es que el premio iba acompañado de un millón de dólares. Ya sabemos que el dinero no da la felicidad, pero ayuda.

Amaya Fandango era tan buena anfitriona que le fue otorgado el título de Súper Sinergia. Lo que más le agradó es que el premio iba acompañado de un millón de dólares. Ya sabemos que el dinero no da la felicidad, pero ayuda

¿Qué tenéis que hacer si también queréis que os sucedan cosas así? Socializar, escuchar, conversar. Tener interés, compartir una pasión. En mi caso han sido Mesas Ajenas, en el vuestro, quizá, también, Sorpresas Cercanas.

El Dolsot Bibimbap, un invento merecedor del Nobel.

El Dolsot Bibimbap, un invento merecedor del Nobel

Por cierto, como decís que hace tiempo que no os recomiendo restaurantes, aquí os dejo uno de mis lugares preferidos de la ciudad. Y una de mis direcciones habituales. GAYAGUM, Korean Restaurant. No os miento si os digo que vamos tanto que la encantadora familia coreana que lo lleva ya nos trata como a unos de la famila más, jaja.

Para adentrarse en la deliciosa y desconocida gastronomía coreana como si estuvierais en una casa de comidas de Seúl. No os perdáis su arroz Dolsot Bibimbap, sus empanadillas o sus increíbles fideos de boniato. ¡Ya me contaréis! C/ San Gabriel, 2 (esquina Riera de Sant Miquel, en Gràcia).

Ésta es una pose resultona, pero no invita a la conversación ni a la digestión, no nos engañemos.

Ésta es una pose resultona, pero no invita a la conversación ni a la digestión, no nos engañemos

 

¡Conversad y Sed muy Felices!

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