Evasione alla fiorentina

Silvia Teresa di Speedy Gonzali fue capaz de recorrer Italia en moto sin arruinarse en combustible. En cada gasolinera se olvidaban de cobrarle. ¡Menuda era!

Silvia Teresa di Speedy Gonzali fue capaz de recorrer Italia en moto sin arruinarse en combustible. En cada gasolinera se olvidaban de cobrarle. ¡Menuda era!

 

He ido a Florencia y no me he divorciado, qué cosas. Al contrario, ha sido una escapada más fantástica que la semana ídem del Rasgo Inglés. Y eso que yo iba un tanto asustado y con ansiolíticos en el neceser “por si acaso”.

Un inciso: quien me conoce sabe que soy tan hipocondriaco previsor que SIEMPRE llevo un neceser mega completo a todas partes (¡la de ibuprofenos, tiritas y colirios que he ofrecido en eventos!).

En esta imagen sólo llevábamos un día en Florencia pero ya se intuía que la cosa iba bien. Atención a la pose natural.

En esta imagen sólo llevábamos un día en Florencia pero ya se intuía que la cosa iba bien. Atención a la pose natural.

 

El caso es que felizmente no necesité dichas pastillas ni tampoco un buen abogado, y eso que subiendo a la cúpula de la catedral me habrían sido útiles tanto a mí y como al resto de los atrapados ingenuos que habíamos pagado un dinerete creyendo que aquello era una atracción turística y no el infierno hacinado de Dante.

Ya lo decía PITICLI: “¿por qué no avisar en la entrada que claustrofóbicos no?”.

¡Ah, Italia! Menos mal que el sabio de Brunelleschi sabía de lo suyo y el Duomo resuda pero no se hunde.

La Cúpula de la catedral, qué bella desde abajo. No subáis a no ser que os vaya la espeleología y  llevéis faja. Más estrecheces que en la posguerra.

La Cúpula de la catedral, qué bella desde abajo. No subáis a no ser que os vaya la espeleología y llevéis faja. Más estrecheces que en la posguerra.

 

Y como la obra del renacimiento, nuestra relación tampoco se hundió. Creo que mucha gente se alegrará… pero no la OMS.

Porque si algo hemos hecho en Florencia ha sido comer carne a mansalva, engullir pasta a tutiplén y beber vino chianti y spritz como adoradores de Baco. Con decir que en el avión de vuelta tuve que volver sin cinturón y con el botón del pantalón desabrochado (lo cual, además, facilita trámites de control).

¡Qué país! ¡Qué región! ¡Qué gastronomía! ¡Y qué buen tiempo nos ha hecho! Hemos tenido más sol en Florencia que en agosto en Tokyo.

El balcón de nuestra habitación en el Room Mate Luca. ¡Qué difícil nos lo ponían para salir de ahí!

El balcón de nuestra habitación en el Room Mate Luca. ¡Qué difícil nos lo ponían para salir de ahí!

 

Encima los del hotel, encantadores ellos, nos dieron una habitación increíble con un balcón encarado a la cúpula de San Lorenzo y al Mercado Central, y por el que en la mañana entraba el sol, el canto de los pájaros y hasta el mal de Stendhal.

Estaba claro: querían ponernos a prueba y abducirnos.

Marta Filomena d'Alessandro Verdiverdi fue la embajadora de la Insalata de la OMS. Ella le puso empeño y alegría, pero nada consiguió frente a la Bistecca y la Pasta.

Marta Filomena d’Alessandro Verdiverdi fue la embajadora de la Insalata de la OMS. Ella, como se ve, le puso empeño y alegría, pero nada consiguió frente a la Bistecca y la Pasta.

 

Haciendo acopio de fuerzas y demostrando nuestra enorme capacidad mental lográbamos escapar del balcón (e incluso de la bañera) y pasear por la ciudad. Habíamos previsto, además, un buen repertorio de modelitos para la passeggiata y no era plan de no lucirlos. Vamos, que el narcisismo ayuda a caminar.

Añadiendo alicientes, una firma de zapatos artesanal de la que somos devotos SLIDE AND SWING nos hizo sendos regalos de aniversario (porque sí, fue nuestro aniversario), ¡como para no lanzarse a recorrer las calles! Más agradecidos que Lina Morgan andamos.

Igualito que la Bradshaw, ¿quién quiere anillos pudiendo disfrutar de zapatos? Enamorados de SLIDE & SWING.

Ya lo promulgaba la Bradshaw, ¿quién quiere anillos pudiendo disfrutar de zapatos? Enamorados de SLIDE & SWING.

 

Para los que no hayan estado en la ciudad (que habrá todavía alguien que no la conozca) hay que recalcar un detalle: en Florencia todo es belleza, así que uno debe sintonizarse.

Las calles son bonitas, el campo que la rodea es precioso, las piezas de arte incontables, e incluso la gente es guapa. Por lo tanto, sweetheartno vayas en chándal.

Bianca Paola Brilli di Notte era una florentina tan coqueta y preocupada por su aspecto que iba siempre con su máquina de coser encima. Así modificaba su outfit of the day en función del contexto. Súper fuerta.

Bianca Paola dei Brilli di Notte era una florentina tan coqueta y preocupada por su aspecto que iba siempre con su máquina de coser encima. Así modificaba su outfit of the day en función del contexto. Súper fuerta.

 

Sobre los florentinos vale la pena destacar que te pueden parecer secos o incluso antipáticos de entrada. Sé paciente, resiste. Recuerda que tienen motivos para ser orgullosos y que además conviven con las invasiones de turistas todo el año. Mantén el tipo y la educación, intenta el italiano y sonríe. ¡Bingo! Verás que son encantadores y que les apasiona charlar con el viajero.

Nina Gina Amaretto Amansalvi decía que lo mejor para seducir a un italiano era sonreír y unos cuantos   vasitos de limoncello. Eso sí, riesgo de resaca y amnesia iban en el pack.

Nina Gina Amaretto Amansalvi decía que lo mejor para seducir a un italiano era sonreír y unos cuantos vasitos de limoncello. Eso sí, riesgo de resaca y amnesia iban en el pack.

 

Esto lo digo porque a PITICLI y a mí, para nuestra sorpresa, los habitantes de la ciudad no han dejado de preguntarnos cosas, invitarnos a bebidas o simplemente facilitarnos información de forma inesperada. Esto… nos daban palique a todas horas, vamos.

Claro que el hábito sí debe de hacer al monje, y arruinarme e invertir  en un abrigo de leopardo ha valido la pena. Resultábamos tan pintorescos mamarrachiblogger atractivos que era habitual que nos preguntaran si trabajábamos en moda, pensaran que viajábamos como críticos culinarios o aseguraran que éramos artistas. Os aseguro que nos sucedieron situaciones muy particulares.

Me compré el abrigo de leopardo en un arrebato compensatorio, pero no veas lo amortizado que está. Como veis, íbamos de lo más cliché bloguero que se puede jaja.

Me compré el abrigo de leopardo en un arrebato compensatorio, pero no imagináis lo amortizado que está. Como veis, íbamos de lo más cliché bloguero que se puede jaja.

 

Pero dejemos de hablar de nosotros. Llega el momento de responder a lo que ya me empezáis a preguntar:

Recomendaciones Florentinas.

Cuando le preguntaban a Bárbara Carla Tutto el Piamonte sei Oregani qué valía ver de su país ella siempre respondía: a mí.  Bien, ahora que ya la habéis visto y pasemos al resto de orientaciones.

Cuando le preguntaban a Bárbara Carla Tutto el Piamonte sei Oregani qué valía ver de su país ella siempre respondía: a mí. Bien, ahora que ya la habéis visto y pasemos al resto de orientaciones.

 

¿Qué ver en Florencia? Todo lo que se pueda. Pero quizá una buena recomendación es subir hasta San Miniato, que además de ser un templo impresionante goza de unas vistas increíbles y mucho menos masificadas que desde la Piazzale Michelangelo.

Éstas son las vistas desde San Miniato. ¡Y con sitio para sentarse!

Éstas son las vistas desde San Miniato. ¡Y con sitio para sentarse!

 

Lugares con buenas vistas hay a montones. Uno peculiar y económico es la Cafetería de la Biblioteca delle Oblate. Por cuatro euros tienes dos cafés, pastas y vistas panorámicas al Duomo en un claustro céntrico.

En la biblioteca delle Oblate tienes la cúpula tan a mano que te entra en el café.

En la biblioteca delle Oblate tienes la cúpula tan a mano que te entra en el café.

 

Barrios donde observar la vida florentina.

Hacia la derecha de la catedral, por las calles Borgo degli Albizi o Via dell’Oriuolo llegaréis a la Piazza Gaetano Salvemini, y de ahí a la Loggia del Pesce y al Mercato S. Ambrogio.

Os encantará el ambientillo, los mercadillos de antigüedades o ver cómo la antigua Cárcel delle Murate se ha transformado en una sucesión de galerías de arte, restaurantes y locales de creación. Comer en el Caffe Letterario Le Murate (y ver su programación) es una buena opción.

Le Murate. Pocos turistas, mucho arte, gente interesante y... ¡buenos precios!

Le Murate. Pocos turistas, mucho arte, gente interesante y… ¡buenos precios!

 

Al norte de la catedral se encuentra la Piazza della SS. Annunziata (por vía dei servi). La plaza en sí es una delicia (domingos hay mercado) pero  desde ahí, y sobre todo en la cercana vía San Gallo podréis comprobar la Florencia  “hipster” (restaurantes con floristerías incorporadas, establecimientos orgánicos, gente cool, tiendas de gafas de sol artesanales, vintage…).

Dicen también que un poco más arriba, en el Perseus, en viale Don Minzoni, se come la mejor bistecca alla fiorentina. A nosotros nos encantó la comida y el ambiente de barrio.

Vale la pena explorar las tiendas y baretos cercanos a la SS. Annunziata. O sentarse en sus escaleras al solecito y ver la vida florentina pasar.

Vale la pena explorar las tiendas y baretos cercanos a la SS. Annunziata. O sentarse en sus escaleras al solecito y ver la vida florentina pasar.

 

Una opción habitual (y que no decepciona) es el Oltrarno (al otro lado del río), especialmente  Piazza Santo Spirito y alrededores.

El Volume o el Pop Café están fenomenal para un aperitivo o cenar. También la Trattoria Giovanni en la cercana vía Sant’Agostino es muy recomendable.

Santo Spirito es, probablemente, el lugar más alternativo y apetecible al que acercarse cuando oscurece. Y cuando no oscurece.

Santo Spirito es, probablemente, el lugar más alternativo y apetecible al que acercarse cuando oscurece. Y cuando no oscurece.

 

Y para alojarse, como sabéis, nosotros estuvimos en el Room Mate Luca , junto a la zona hipster de San Gallo y la Galería de la Academia. Poco más se puede pedir. O sí, pero lo tienes también.

Si tenéis alguna recomendación florentina, adelante, que ya le he perdido el miedo a volver.

Un abrazo enorme y… ¡Sed muy Felices!

Si Alfredo Landa dio el salto a Alemania con boina yo lo hago en Italia.

Si Alfredo Landa dio el salto a Alemania con boina yo lo hago en Italia. ¡Ea!

 

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