Los Injertos

Pronto tendré otras fotos con mi abuelo. Pero ésta me gusta especialmente, porque se percibe que la conexión no entiende de generaciones ni formas de vida.

Muy pronto tendré otras fotos con mi abuelo. Pero ésta me gusta especialmente, porque se percibe que la conexión no entiende de generaciones ni formas de vida.

 

Mi abuelo era un experto en injertos. Troncos fuertes, ramas vulnerables. De ese modo conseguía sacar los deseados frutos pese a la adversidad del clima. Ni frío ni sequías podían con su ingenio. Pero fue más allá: profundizó y llevó a otro nivel el ya de por sí natural enriquecimiento de las combinaciones. Logró melones picantes del emparejamiento con la guindilla, o miel de sabores nunca antes conocidos (u olvidados).

Era su homenaje a la evolución y a la virtud de la mezcla. Porque frecuentemente esto se olvida y se ensalza la endogamia.

Yo nací aquí, pero podía haberlo hecho en cualquier lugar. Mis padres, cada uno de un extremo, se encontraron en un espacio nuevo para ambos. Listos para reinventarse.

Mi madre siempre decía que los críos tienen cara antigua o moderna. Los mestizos rara vez resultamos antiguos. Rodeados de gente con raíces profundísimas -en apariencia- nos movemos en terreno recién labrado para que elijamos de dónde nutrirnos. O arraigar.

Creces. Entre ellos. Aprendes. Te enriquecen. Enriqueces. Y en ocasiones, no sé si con suerte, hasta pareces uno de los enraizados. Pero no es verdad. Y no hace falta que nadie, ni tú, lo recuerde.

Cualquier rasgo distinto es una pesadilla en la escuela y una virtud en potencia más adelante.

No lo puedo evitar. Cada vez que contemplo el éxito alcanzado por un investigador o un artista que como yo creció en un barrio de emigrantes del área metropolitana de Barcelona me conmuevo.

Pienso en su savia, veo su irregular corteza, imagino su peculiar evolución ante las inclemencias. Y me gusta creer que lo que nuestro mundo necesita es la moderna belleza de los injertos.

Mi abuelo dice que la clave es amar la vida, sentir curiosidad, cuidarse y hacer mucho el amor. Será verdad.

Mi abuelo dice que la clave es amar la vida, sentir curiosidad, cuidarse y hacer mucho el amor. Será verdad.

 

Aquellos que tenemos una voz debemos poder utilizarla. Con toda la prudencia y sentido común posible, eso sí.

No suelo pronunciarme públicamente respecto a determinados temas, pese a que algunas personas me preguntan directamente.

Vuelo al interior de Murcia  para pasar unos días con mi abuelo (bueno, y no sólo), ese genio de más de noventa años que nos sigue iluminando. Y no se me ocurre nada mejor que unir excusas con circunstancias y utilizar un texto que forma parte de mi última novela acabada. Quien habla no soy yo, es mi personaje. Pero tenemos mucho en común.

Mi abuelo, junto a muchos otros, luchó por nuestro derecho a voto. Ejerzámoslo siempre.

Mi abuelo, junto a muchos otros, luchó por nuestro derecho a voto. Ejerzámoslo siempre.

 

¡Nos vemos a la vuelta!

¡Sed muy Felices!

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