Dientes, dientes

Bárbara Xilitol fue tan original que en vez de dientes de oro se puso limones. Aquí dirigiéndose al implantólogo.

Bárbara Xilitol fue tan original que en vez de dientes de oro se puso limones. Aquí dirigiéndose al implantólogo. Siempre había sido una mujer muy ácida.

 

A tu madre y al dentista no les puedes mentir. Asúmelo. Da igual la imagen que quieras dar al mundo, una vez  te sientas en su silla, bajo el foco aterrador, tu dentista lo sabrá todo de ti.

Es otra forma de desnudez. Sin escapatoria.

Mason Roja Toutletemps era el famoso dentista que recomendaba chicles con azúcar, y como veis, también otras conductas polémicas. Carne de Sálvate Deluz

Mason Roja Toutletemps era el famoso dentista que recomendaba chicles con azúcar, y como veis, también otras conductas polémicas. Carne de Sálvate Deluz

 

Tener limpio el comedor y reformarlo cuando toca es una inversión. Y un pastón. Un amigo, muy organizado pero aquejado de fábrica de unos dientes “de malo de la película”, dice que cada año ha de prever dos presupuestos extra: hacienda y dentista.

“Dientes, dientes” que decía la Pantoja. Nada más envidiable que la gente con una saludable sonrisa. Y ahí la genética ayuda –no sólo la higiene, que también-. Tengo otro compañero que se acuerda menos del cepillo de dientes que de los Reyes Godos, pero que debe de gozar de una saliva súper poderosa “elimina restos y blanqueadora” porque aun cuando se acaba de zampar un bocata de espinacas parece George Clooney sonriendo a la cafetera .

Avery Goodyear Terminator  era tan retraída que se cepillaba la piñata en la más estricta intimidad de su cámara. También sufría de retracción de encías.

Avery Goodyear Terminator era tan retraída que se cepillaba la piñata en la más estricta intimidad de su cámara. También sufría de retracción de encías.

 

Por cierto, a mí los dientes de los actores de Hollywood me dan miedo, con ese blanco nuclear y esa textura que parece que se han comido un piano de mármol.

Pero a lo que íbamos, que en cambio otros han de recurrir -y recorrer- continuamente al cepillo, al hilo y al colutorio (del aliento no hablo pero daría mucho tema también) para que simplemente no parezcan un personaje de Tim Burton.

Solange Valladares Power creía que si se bañaba en colutorio todo su cuerpo exhalaría menta fresca. Y así fue, pero se escoció viva.

Solange Valladares Power creía que si se bañaba en colutorio todo su cuerpo exhalaría menta fresca. Y así fue, pero se escoció viva.

 

Los dentistas tienen un nivel de anécdotas que ni los taxistas o los podólogos.

Una amiga higienista ha terminado atendiendo, por azares del destino, a la población china (a la que uno imagina alojando en sus cavidades bucales más excedentes que en sus neveras), y cuenta que  tienden a montar  tremendos shows ante los presupuestos (nada más opuesto al precio de un bazar que el de una clínica odontológica).

Arman el escándalo, se marchan, intentan renegociar y al final, tras no ceder, vuelven.

Abigail Pimpinela Quévienesabuscar no renunció a su carrera de modelo por tener un comedor desastroso. Simplemente no sonreía y se hacía la interesante. Lista que era ella.

Abigail Pimpinela Quévienesabuscar no renunció a su carrera de modelo por tener un comedor desastroso. Simplemente no sonreía y se hacía la interesante. Lista que era ella.

 

Otra conocida dentista fue a atender a la Galicia rural y quedó asombrada por lo encantadora de la gente, lo indescifrable, y porque había quien pisaba una consulta por primera vez y creía que para subirse a la silla debía trepar subiendo al taburete y saltando el brazo articulado. A uno lo frenó en plena escalada.

Había quien insistía en que los empastes no fueran “de esos blancos, sino de los metálicos y que brillaran, que brillaran mucho.

En mi familia sufrimos de retracción de encías, en la de los Orsongüels Montenapoleone en cambio sufrían de clownación histriónica. Pero los dientes los tenían fenomenal, eso sí.

En mi familia sufrimos de retracción de encías, en la de los Orsongüels Montenapoleone, en cambio, sufrían de clownación histriónica. Pero los dientes los tenían fenomenal, eso sí.

 

Atendió a matrimonios que se intercambiaban por error las dentaduras postizas e iban a quejarse al dentista de que las prótesis unos días encogían y otras iban bien.

Hubo al que tras una intervención se le  recomendó una “dieta blanda y llamó preocupado para decir que  “mire doctora, la recuperación bien, pero desde que usted me atendió tengo muchas ventosidades” (por dieta blanda les habían recomendado, como ejemplo, lentejas o garbanzos y la habían seguido –y mantenido- a rajatabla).

Si sonríes vestido de blanco... ¿tu sonrisa luce más? ¿O menos? ¡Ojo con los "paluegos" en todo caso!

Si sonríes vestido de blanco… ¿tu sonrisa luce más? ¿O menos? ¡Ojo con los “paluegos” en todo caso!

 

Josú con la dieta blanda. Y con los dentistas.

En fin, reíd, sonreíd, cuidad vuestros dientes y… ¡sed muy felices!

¡Nos vemos en Instagram !

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    • Es que unos brackets obran milagros, entiendo que no quieras volver atrás, jaja. ¡Pidamos presupuesto de carillas a la vez, a ver si no salen tan carillas! Perdón por la broma fácil. 😛

  • Jajaja, querido HKB me he divertido mucho con tu post, sobre todo con los pies de las fotos.
    Yo, desgraciadamente sufro de apiñamiento en arcada inferior 🙂 y la verdad no me apetece ponerme brakers, aunque tengo que plantearme cambios pues con la edad todo esto te envejece más.
    Un abrazo!

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