Chollos de internet

Sandrine Cocoricó Lamour se hizo rica vendiendo detergentes con efecto psicodélico online. Aquí con su famoso quitamanchas efecto gintonic.

Sandrine Cocoricó du Lamour se hizo rica vendiendo detergentes con efecto psicodélico online. Aquí con su famoso quitamanchas efecto gintonic.

 

Hay gente que pasa su vida haciendo cosas que detesta para conseguir dinero que no necesita y comprar cosas que no quiere para impresionar a gente que odia. Emile Henry Gauvreay.

El cliente puede comprar un coche del color que desee, siempre y cuando sea negro. Henry Ford.

 

Cuando Nathalie Sardinette en Latte supo que este post iba dedicado a la compra online se vistió de cajera posmoderna y se ofreció a ser nuestra cobradora virtual. Qué maja.

Cuando Nathalie Sardinette en Latte supo que este post iba dedicado a la compra online se vistió de cajera posmoderna y se ofreció a ser nuestra cobradora virtual. Qué maja. Aquí la tenéis, lista para la acción.

 

Comprar por internet es un placer. Y un vicio. A mí me sienta mejor que el chocolate. Claro que la culpa posterior al arrebato tampoco es muy digestiva en ocasiones.

Al igual que el dinero, comprar no dará la felicidad, pero alegra que da gusto. Yo me lo noto: salgo de guardia y… ¡zas! Una camisa. Tengo un día estresado y… ¡pumba! Una mochila.

Me resulta tan auto compensatorio que he tenido que quitarme el acceso directo a ciertas páginas de moda online a ver si al menos me resulta un poco más difícil. Ya os diré. De momento me he pedido un kimono monísimo de una marca de Londres (fue un día muy duro y me viene perfecto para un evento, tenéis que entenderlo).

Decepcionada de sus amigas, Isabelle Turifel de Luán (derecha) encontró la felicidad que buscaba adquiriendo una colega androide de última generación (izquierda). Estaba programada para responder "qué fuerte, eres genial, tía" y beber gasolina sin plomo de la barata.

Decepcionada de sus amigas, Isabelle Turifel de Luán (derecha) encontró la felicidad que buscaba adquiriendo una colega androide de última generación (izquierda). Estaba programada para responder “qué fuerte, eres genial, tía” y beber gasolina sin plomo de la barata.

 

Pero es que es tan fácil… y además tan anónimo… Nadie te mira en una cola del probador. Y lo mismo puedes comprar una prenda chillona plateada y de serpiente (mi caso hace poco, vía Corea del Sur) que un vibrador último modelo (lo que a mí me pasa con la ropa a la Musa Bruja le sucede con los juguetes sensuales atípicos y avanzados).

Ambos tenemos la misma excusa explicación: es una inversión para nuestro uniforme de trabajo, ¡tenemos una imagen que dar! Yo cada vez tengo más seguidores de street style y ella de SM (algún día os hablaré del facebook que existe para fans del bondage, aunque eso será en otra ocasión).

Marie Fontanedá descubrió muy pronto que lo mejor de comprar por internet era el repartidor. Un día compró un anillo de compromiso y el muchacho, ya que lo llevaba, se lo puso. Se casaron online un 30 de febrero.

Marie Fontanedá descubrió muy pronto que lo mejor de comprar por internet era su repartidor de zona. Un día se lanzó, compró un anillo de compromiso y el muchacho, ya que lo llevaba, se lo puso. Se casaron en streaming un 30 de febrero y regalaron bitcoins a los invitados.

 

Pero volvamos al tema anonimato. Todo es discreto hasta que llega el momento de la entrega.

No, el paquete no suele dar pistas del contenido, pero cuando compras mucho y siempre es el mismo repartidor, los comentarios empiezan a sucederse. “Ya me extrañaba a mí que no tuviera que traerte nada esta semana” o “vengo tanto que ya es una costumbre”. Y tú te quieres fundir, con la señal del “adicto” en la frente, mientras firmas “confieso” por “recibí”.

En una ocasión me entregaron un paquete que no era para (aún no he llegado a solicitar cierto tipo de lencería, la verdad) y la excusa fue “di por sentado que era para ti, disculpa”. Supongo que si hubiera sido uno de esos japoneses fanáticos de las braguitas, hubiera estado muy feliz y hubiera creído en la bondad de Budha.

En Japón, hace cinco años. Y lo que son las cosas... ¡volvemos!

En Japón, hace cinco años. Y lo que son los milagros de internet… ¡volvemos!

 

Y hablando de japoneses. La otra tarde, surfeando por páginas de viajes (mi otra gran pasión de compras internáuticas) ¡di con un billete idea y vuelta a Tokyo por 450 euros! Me quedé tan sorprendido que lo tuvimos que comprar, claro. ¡Así que volvemos a Japón!

Hemos pasado de no saber si haríamos vacaciones a tener ya un viaje montado por la capital y los pueblos montañeros japoneses (porque también encontré unos chollos de hoteles, obviamente).

Como veis, no miento. Tengo la tarjeta que echa humo. Si algún día me la hackearan, no podrían más que rebañar las migajas internáuticas.

Valerie Spendsomuch, sabiendo que no podría dejar de comprar online, al menos decidió gastar menos. Aquí la veis en la fase "sólo adquiriré laca de uñas".

Valerie Spendsomuch Yénésépurcuá, sabiendo que no podría dejar de comprar online, al menos decidió gastar menos. Aquí la veis en la fase “sólo adquiriré laca de uñas, lo juro”.

 

Y eso que aún no he descubierto las maravillas de la compra colectiva, vía groupon o similar. Ni las subastas de ebay, ni las pujas de mudanzas… Tengo a todas mis amigas preparándose para el verano comprando vales a precio de ganga canjeables por sesiones del chaleco electrocutante ése, o del otro rodillo y el mono compresor. Y ellas encantadas (y doloridas) oye.

Definitivamente, después de la salsa romesco y la lavadora, lo mejor que ha inventado el ser humano es la compra online. Recuerdo la primera vez que me fui a vivir solo: únicamente tenía presupuesto para el gimnasio o para internet. Imaginaréis la decisión: pensé que ya haría deporte al aire libre o una rutina en casa.

Comprar online puede traerte problemas de talla. Juliette Fresquette adquirió este jersey de invierno más pequeño de lo que pensaba. Afortunadamente vino la moda ombliguera y pudo usarlo como top debiquini. Ideal para las noches frescas de festival.

Comprar online puede traerte problemas de talla. Juliette Fresquette adquirió este jersey de invierno que resultó más pequeño de lo que pensaba. Afortunadamente vino la moda ombliguera y pudo usarlo como top de biquini. Ideal para las noches frescas de festival.

 

A día de hoy, afortunadamente, no hace falta elegir: todo el mundo tiene móvil 3g y por internet puedes apuntarte a unas clases tipo gonnafit o similar estupendas.

Cualquier día, si encuentro mi alma a buen precio, la compro. Y luego la revendo al diablo por el doble.

Valiéndose de sus orígenes argentinos Madeleine Vendedorarelinda Orgushosanarsisa compró su alma por lo que valía y la vendió por lo que decía que valía. Con el margen de beneficio se compró una casa en Punta del Este y este conjunto de invierno ideal.

Valiéndose de sus orígenes argentinos Madeleine Vendedorarelinda Orgushosanarsisa compró su alma por lo que valía y la vendió por lo que decía que valía. Con el margen de beneficio se compró una casa en Punta del Este y este conjunto de invierno ideal.

 

Brindemos por internet, que lo mismo te quita la celulitis que te facilita un nuevo novio. ¡Pero usémoslo con cabeza! ¡Y protección!

¡Sed muy felices y comprad sin arruinaros!

 

El pasado fin de semana se celebró el Matsuri Festival japonés en Barcelona. Así que me puse uno de mis tres kimonos. Obviamente, necesitaba el último que encargué online.

El pasado fin de semana se celebró el Matsuri Festival japonés en Barcelona. Así que me puse uno de mis tres kimonos. Obviamente, necesitaba el último que encargué online.

 

¡Nos vemos en Instagram !

En otro momento del Matsuri. Lo tomamos como un entrenamiento a lo que vendrá. Y al estrellato, por qué no.

En otro momento del Matsuri. Lo tomamos como un entrenamiento a lo que vendrá. Y al estrellato, por qué no.

 

🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

PD: mil gracias a los compañeros de trabajo que recogen los paquetes en mi ausencia 🙂 Os adoro.

  • Querido HKB: a mí también me encanta comprar en internet, encuentras cosas que te apetece tener y no encuentras en las tiendas convencionales, además te queda bien!…quizás el inconveniente es la accesibilidad, pero dada mi edad no me afecta ya…
    Enhorabuena por tu hallazgo para ir a Japón.
    Un abrazo.

    • Muchas gracias compañera. Sí, fue un subidón total lo del viaje. Estás estupenda, seguro que darás con prendas fabulosas. ¡BESOS!

  • ¡yo me he tenido que frenar! Me encontré no usando, regalando u olvidando lo que me compraba por internet. Lo carga el diablo.

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