LAS FASCINANTES PREVIAS A NUESTRA AVENTURA COREANA

Con las guías y a lo loco

 

Dice el compañero bailongo que os cuente mis preparativos para el viaje a Corea. “¿Copón, cómo que no sabes de qué hablar en el siguiente post? ¡Pues de la previa a tus vacaciones, por supuesto!”

Yo quería hablaros de un señor que se sentó frente a mí en el metro llevando una camiseta con el calendario azteca y que daba mucho repelús, pero mejor le voy a hacer caso (al compañero, no al calendario azteca). Así que sin más demora

 

Éstas ni son previas ni coreanas, pero sí fascinantes

 

¡LAS FASCINANTES PREVIAS A NUESTRA AVENTURA COREANA!

 

1. La lengua. Creo que lo primero que he de decir es que a nosotros (PITICLI y servidor) nos encanta chapurrear alguna cosa en el idioma del lugar al que viajamos. Bien, creo que me siento en disposición de confesaros que el coreano no es fácil (al menos para nosotros).

Tras meses de arduos ensayos  -que ridiculizarían a la Academia de Operación Triunfo- a la hora de la cena y en la playa (deberíais vernos practicando en el minipiso, os encantaría), ya sabemos decir:

–          hola

–          gracias

–          está muy bueno

–          pedazo de m*erd* (efectivamente, lo que leéis, pero es que para practicar “coreano elemental” también utilizamos una guía con expresiones habituales en las telenovelas, y ésta aparece continuamente. Por cierto, se dice “don do gori” :-P)

Cosas que aún nos cuestan:

–          no (sé que suena hermosamente filosófico no saber decir que no, pero en nuestro caso es cierto. En coreano, “hola” informal y “no” suenan prácticamente igual, así que imaginad la de situaciones en las que podemos encontrarnos en un apuro)

–          esto, eso, aquello (en realidad PITICLI se aclara más, pero yo necesito repasar más el vídeo)

Cosas que ya doy por imposibles:

–          todo lo demás

–          que nos entiendan. En más de un restaurante hemos intentado comunicarnos, y pese a que no nos han entendido del todo al menos la comida siempre ha sido deliciosa

 

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=tjvDP-f-Pms&feature=relmfu[/youtube]

2. La comida. Primero fuimos asiduos a restaurantes y establecimientos donde vendían comida coreana, pero… ¿creéis que nos quedamos ahí? ¡JA! Nosotros NO somos principiantes. Ahora directamente compramos kimchi (col picante), tofu, tallarines coreanos… y cocinamos siguiendo sus recetas. Resultado: aliento de león y momentos all-bran on FIRE. Pero tan contentos. Y si pese a todo seguimos juntos eso es amor y lo demás tonterías.

 

Los puestos de comida coreanos molan

3. Contenido de la maleta. En un inicio pensamos: allí nos compraremos de todo, así que viajaremos sin peso y con más cash, e incluso decidí –ahorrativamente- dar vida nueva a mis prendas viejas, customizando piezas que iba a tirar (me dio por cortar “artísticamente” mangas de las camisas, vamos). Luego decidimos que nada mejor que dejar el pabellón bien alto y lucir no sólo nuestras mejores galas sino también todas las de los escaparates. Conclusión: nuestra maleta ha experimentado una importante inflación mientras que el presupuesto se ha reducido tanto o más que si lo hubiera diseñado la prima de riesgo. Somos pura actualidad. Pero iremos monísimos.

 

4. Imagen que uno quiere dar. Corea del Sur es un país donde la gente se cuida MUCHO. Pero MUCHO (¡tienen los índices más elevados de operaciones de cirugía estética!). Así que aunando nuestra crisis de la edad con otras neurosis varias, nosotros decidimos hacer una tabla de ejercicios diarios que nos está dejando al nivel del photoshop. Eso sí, el tema bronceado no lo tenemos resuelto: PITICLI está por el moreno y yo no (recordemos que allí –como en muchos países asiáticos- el bronceado no gusta nada). Estoy por ponerme uno de esos prácticos trajes árabes que cubren el 97% del cuerpo y que te protegen de cualquier posible generación de vitamina D.

 Anexo 1. El hijo del compañero bailongo –de 4 años- cuando vio a un señor árabe ataviado de esa forma le dijo: “¡mira, papá, el Papa de Roma!”. Y luego le preguntó “¿cuándo iremos a ver al Papa de Roma? ¡Queremos ir a conocerle!”. Genial.

 Anexo dos. Cuando hemos comentado el tema de la imagen en Corea, algunas de las Musas manifestaron que ellas, aunque les parecía muy bien lo que decíamos, en todo caso preferirían destinos turísticos en que los hombres se cuidasen menos pero dispusiesen de más equipamiento. Claro que como dijo otra de ellas, en un momento dado, si fuera a Corea, tampoco se haría la arisca, pues “un vaso de agua y el sexo no se le niega a nadie”. Total.

 

El Cristo de Borja rules (luego lo menciono, no creáis que lo puse al "tun-tún")

5. Neceser del yonqui moderno. No voy a hablaros de todos los potingues que llevaremos (para las lentillas, para el encrespamiento, para la piel grasa, para el contorno abdominal…) no. Quiero hablaros de la obsesión que nos entró con que debíamos conseguir ansiolíticos y somníferos. Pero entenderéis que veinte horas de vuelo inquietan.

 

Estas mozucas de Shanghai también son muy blancas y toman somníferos

6. Itinerario y alojamientos. Dispuestos a conseguir la ruta perfecta y los alojamientos más adecuados, no sólo recorrimos las librerías, sino que contactamos con turismo en Seúl y su oficina en París (bueno, se me fue un poco la pinza e incluso llegué a contactar con una Blogger que habla de cómo ser vegana en Seúl). Fuimos tan encantadoramente persistentes (pesados, vaya, pesados) que llegaron a enviarnos -por duplicado- guías en español, mapas… y hasta su “visto bueno” por la ruta que habíamos planteado –os lo aseguro-. Pero la previsión ha tenido sus resultados: conseguimos habitación en un turismo rural maravilloso y ahora sólo falta concretar si finalmente también nos alojaremos en un templo budista del sur. Nos hacía mucha ilusión hasta que vimos el programa, que incluía:

realizar tareas comunitarias (esto no es tanto problema)

levantarse entre las tres y las cuatro de la mañana (esto empieza a ser un problema) para orar (¿orar? ¡Será dormir!)

meditar no sólo a través del yoga, sino de estrictas artes marciales (esto es claramente un problema)

Comprenderéis que aún no hayamos dado el “ok”.

 

El fantástico alojamiento rural

7. Elección del cuaderno de notas ideal y de la lectura que te acompañaré durante el viaje. Como no encontraba ninguna libreta que me convenciera, finalmente decidí decorar una yo mismo (siguiendo el gran ejemplo de la formidable señora de Borja). Y en cuanto al libro, no había duda: este año sería el de la lectura completa de El Quijote. Pesa como si fuera de osmio, pero qué gozada.

 

Sin mangas, para equilibrar el peso de El Quijote

8. Otros. Familiarizarse con su imaginario cotidiano, ojear telenovelas, escuchar K-pop, aprenderse coreografías, practicar con el Karaoke (allí llamado “norebang”)… y disfrutar mucho con los preparativos. Porque el viaje empieza desde que se gesta por primera vez en la mente.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=9bZkp7q19f0[/youtube]

 

¡Sed muy felices!

 

🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

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