Quien gobierna el mundo es tu peluquer@

Quien gobierna realmente el mundo es tu peluquer@. Quería que lo supieras y lo hago así, sin más. Sin prolegómenos y sin azúcar. Ya tienes una edad en la que debes conocer la verdad y además yo no tengo mucho tiempo (tengo que prepararme una conferencia para mañana).

Lo sé, me dirás que hay personas con un cargo más elevado. Pero no, da igual que seas un Ministro. Si tu pelo está mal perderás credibilidad.

Supón que has de dar una charla, o aparecer en una premier importante. Tu peluquer@ te llevará al estrellato o a que te estrelles.

Escúchame bien: un mal corte y te fastidian la vida.

Teme a tu peluquero por encima de todas las cosas.

Unas mechas cutres y tu carrera profesional puede ir al garete.

Por no hablar de las dos temidas “R”. Unos rizos –también conocidos como “richi”- cutres o unas raíces de tamaño sideral harán de la mujer más inteligente la choni menos deseable en una entrevista laboral.

Y ya que hablamos de raíces y tintes, qué decir del temido efecto “pelo de muñeca”. Ciert@s estilistas utilizan la decoración y el rubio platino como arma de destrucción masiva.

Pero si de “efectos ópticos + al tacto” se trata, nada comparable a un mal realizado tratamiento anti encrespamiento, que podría hacer que tu cabeza y tu pubis vayan a juego. Prefiero ni imaginarlo.

Tu peluquer@, además, entre tópico y tópico, te hace preguntas trampa. Y no creas que no escucha. Al cabo de unas sesiones ya sabe más de ti que la KGB. Y eso es más de lo que te gustaría.

Recuerda siempre que a diferencia de “otros personajes confesores”, tu peluquer@ usa tijeras, navajas y otros elementos de tortura. Nada halagüeño para alguien que conoce tus debilidades.

Ya les puedes decir que “sólo quieres las puntas o los contornos”. Harán lo que quieran. Y si tienen una tarde “inspirada”, el efecto puede ser el mismo que si te pasaran un cortacésped.

Recela de tu peluquer@.

Dedica el mismo tiempo a encontrar un@ buen@ que el que emplearías para localizar la mejor guardería para tus hijos (sino más).

Yo me he dado cuenta de algo fascinante en el trabajo. Tengo una estupenda compañera con la que habitualmente debemos responder a encargos dificilísimos para cualquier mortal (o incluso para el mismísimo House). Nosotros somos capaces de enfrentarnos a un psicópata en un despacho, pero nos acobardamos si llegamos tarde y perdemos la cita con la peluquera – o hasta con la de la manicura-.

He visto mentir a una psiquiatra hecha y derecha, incapaz de reconocerle a quien le hace las uñas que llegaría tarde (me ha dicho que si no le echa unas broncas tremendas).

A mí no me reprenden, pero yo mismo he de ser súper cuidadoso y vigilar mi puntualidad. Voy a un lugar maravilloso en el que dan horas para al cabo de varias semanas, así que tengo que reservar cita con muchísima antelación. Y si la pierdes estás perdido.

Me pasó la última vez y me vi obligado a vivir al límite: tenía el pelo tan mal que sólo podía aguantar como pudiera dos meses más, o buscar una peluquería el día de la huelga. Ninguna de las alternativas resultaba apetecible. Y menos cuando eres de un sindicato. ¡Eso es terrible! Conseguí localizar una peluquería abierta en el barrio, donde me cortaron el cabello con la persiana a medio bajar por temor a los piquetes. Ellas sufrían por si les estropeaban el local, yo por si me reconocían.

Y encima sabía que debería enfrentarme, tarde o temprano, a que descubrieran TODOS (sindicalistas y peluquera habitual) que les había traicionado.

Aún siento escalofríos al rememorar los hechos.

Luego, claro está, también existe la parte buena.

Personalmente vivo una relación de fascinación con mi peluquera actual, la cual no sé si me entiende o interpreta perfectamente el papel de entenderme, pero me deja tan contento.

Por no hablar de lo bien que te atienden todos: desde traerte un café como te gusta, o libros de su pequeña biblioteca de arte, a los consabidos masajes. Definitivamente esperar semanas para pasar una tarde allí vale la pena.

Pensad además que yo siempre voy con mis “peticiones peregrinas”: que si quiero un estilo “muy Cary Grant”; que si ahora lo que me apetece es algo  “L.A. desenfadado”, etc. etc. y ella no sólo hace ver que me escucha y comprende -con esa cara que se le pone a las mascotas- sino que es capaz de transformarlo en un corte. Brutal. Esta última vez sobre todo tenía claro una cosa: lo que NO quería era el look “modern@ amargad@”.

Y funcionó.

Estoy encantado.

 Moraleja: Mejor saber que el mundo está gobernando por alguien con unas tijeras –y al que le gusta hacer recortes- y actuar en consecuencia que vivir en la ignorancia y dejar tu destino a alguien que no seas tú mism@.

 ¡Sed muy Felices!

 

🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 

 

  • Me has hecho polvo:yo que quería dejar la peluquería para la semana que viene, tendré que llamar de urgencia para mañana, porque me asoma el terrible efecto raíz y claro, es verdad que te sientes fatal sino estás hecha una reina…o rey 😀

    • Veo que has captalo la importancia del tema. Pero recuerda: ¡más importante que la celeridad en la corrección de la raíz está en manos de quién dejas la acción!
      Gracias por tu comentario compañera.
      ¡BESOS!

  • Estoy totalmente de acuerdo. Yo cometí el error de ir a una peluquería por la que paso delante todos los días. Ya no me gusta tanto y me apetece cambiar, pero me da miedo, ¡me descubrirán si lo hago! Y así voy sin pasar por la peluquería desde hace más de dos meses y con unos pelacos-pelangonos que son digno del museo de los horrores.

    (Totalmente contigo con el corte de pelo moderno del momento; ¡lo moderno ha de ser uno mismo, no la copia de lo que dicen! Y no nos olvidemos de sonreir, que abre muchas puertas).

    • Jajaja. Te entiendo. Yo he llegado a modificar ciertas rutas ante el temor de volver a toparme con alguna ex peluquera, jaja.
      ¡Pero hay que superarlo! Uno tiene derecho a cambiar de especialista.
      Seguro que dejarte el pelo así te da un aire desenfadado estupendo.
      ¡Te deseo que encuentres el lugar adecuado y que seas muy feliz! 🙂

  • No puedo estar más de acuerdo. Y los nervios que tenemos cuando probamos una pelu nueva?? eso sí, no hay placer comparable a encontrar un@ peluquer@ que te entienda… eso sí que es dar con tu media naranja…

    • Tú SÍ que sabes. Las parejas van y vienen, pero un buen peluquero puede ayudarte TODA tu vida.
      ¡Mil gracias por tus comentarios! ¡OLE OLE!
      ¡Besos!

  • Cuánta sabiduría encierran sus palabras! Debería de aparecer este texto en “Educación para la ciudadanía” o como quiera Wert que se llame ahora la asignatura. Yo todavía no he encontrado al peluquero/a de mi vida: el actual me hace cortes estupendos, pero no me gusta como me peina, así que cuando arrivo a casa, meto la cabeza debajo de la ducha y el brushing, a tomar viento. Por cierto, esta mañana he pedido hora para el martes, que parezco Tita Thyssen en un día de viento.
    P.D: Me he descoguarciado leyéndole, como siempre. Divino.

    • Oh… ¡gracias por sus palabras!
      De todas formas, algo ha fallado en mi intención, pues intenté hacer una hermosa metáfora final, pero no hay manera de que se entienda, jaja.
      Le deseo que encuentre a ese peluquero amigo, querida.
      ¡BESOS!

  • Llevo 20 años con mi marido y 10 con mi peluquero y espero no tener que escoger nunca. La felicidad de entrar en la peluquería (previa cita de varias semanas), verborrear cosas sobre cortes, que me haga juvenil, pero no las mechas californianas, no,eh? y ni se te ocurra pasarte de color, quiero que me llegue mínimo al hombro…etc etc.. y salir maravillosa eso no tiene precio…bueno, si lo tiene pero es un dinero que pago agustisimo. Y además te traen un café y si llego con mucho cansancio, me ponen en la silla reclinable para que eche una cabezadita, y luego está el masaje…aysss…

    • Suscribo TODO lo que dices. Yo tampoco quisiera que me pusieran en ninguna disyuntiva.
      Por cierto, aplaudo el corte último que te hicieron, como bien sabes.
      ¡BESOS!

  • Pues yo ando huérfana de peluquero. No será que no hay, pero no encuentro uno que me haga volver con ese entusiasmo… ¿Será que con mi media naranja hicieron zumo?

    No me malinterpreteis, hay peluquerías geniales aquí pero quisiera encontrar una a un precio razonable.

    • Querida Laura,

      espero y deseo que no hicieran zumo con esa media naranja tuya, o que de hacerlo fuera el que se tomara el Primo de Zumosol (lo que te llevaría a disfrutar de él).
      Tienes razón en cuanto al precio.
      Pero parece que lo bueno se hace valer. Como tú 🙂
      ¡Gracias por tu comentario!

  • Lamento decirte dos cosas: 1) que este es el tercer comentario que te pongo porque hasta ahora no me había fijado en la nueva modalidad y no me lo sacaban. 2) que a mí no me gustan nada las peluquerías y sólo voy a cortarme el pelo.

    • ¡Ups! Yo tampoco era muy consciente de los cambios…
      Me gusta lo que dices en el punto dos por un motivo: siempre me ha encantado la gente que o se corta el pelo a sí misma o mantiene ciertas actitudes respecto a la imagen. Creo que son personas que toman las riendas en diferentes aspectos.
      ¡Un abrazo!

  • nooooooooooooooo, e smentira lo que estás contando, no?? es que me acabod e beber una botellina e igual no te pillo..cerveza en la sauna?? esi tien que ser amigo mío! Meando en las duchas…siiiiiiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!! yo lo hago!!!!!!!!!!!!! pero me muero del asco cuando mi piticlí lo hace!!!!!!!!!!

    estoy completamente de acuerdo con el stripper jamonero-escanciador. Cualquiera de las dos me vale…y si hace las 3 cosas a la vez no te hablaré nunca más por no haberlo contratado para mi despedida.

    http://maritienblog.blogspot.com.es/?spref=fb

  • bueno, totalmente de acuerdo contigo…cuando voy a la pelu (que suelo cambiar bastante a menudo..) voy con fotos del corte o color que quiero. Ellas actúan con tanta confianza que me quedo tranquilisima mientras me lo están haciendo…y cuando acabas descubres que NO TIENE NADA QUE VER con lo que tú querías..osea, has pagado 65 eur y vas a tener que lavarte la cabeza en casa si no quieres que crean que sales de “Sarita peluquera” (Pitikli sabrá del tema??).

    así que después d eir un par de veces a la pelu a que me pasen la GHD por fin cojo confianza pa cambiar de look (porque yo tengo un puntu Linda Evangelista camaleónica…don´t you think..) y les amenazo…”SI QUIERES QUE NUESTRA CORTA AMISTAD DESAPAREZCA NO ME DEJES EL PELO COMO ESTA FOTO..” Y LES HAGO EL GESTO DE LOS DEDOS Y LOS OJOS, SABES?? “are you talking to me.?? are you talking to meeeeeeee??.

    Afortunadamente nunca ha llegado la sangre al río..porque al final..EL PELO CRECE.

    Os quiero!

    http://maritienblog.blogspot.com.es/?spref=fb

  • Nena, si un día te contratan como mediadora entre Palestina e Israel, llámame, que hablaremos de las sutilezas, jaja.
    Eres Total.
    Por cierto, me alegra saber que lo del stripper especializado gustaría.
    ¡BESOS!

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