La Ropa puede Esperar

     El beso más efusivo que he visto dar a mi suegra ha sido a un chorizo ruso. Os lo juro. Y pese a que la madre de PITICLI se conserva fenomenal no me refiero a ningún ser humano sino a un embutido.

     Claro que quizá antes de nada debería explicaros un par de cosas importantísimas:

  1. Mi suegra es una mujer estupendísima y con un gran sentido del humor, pero a la hora de mostrar sentimientos competiría (y ganaría) a la mismísima Dama de Hierro –a su lado, Señorita de Plástico-.
  2. Mi suegra siempre había dicho que no le encontraba ninguna gracia especial a los embutidos; como mucho, le gustaba el jamón, y en un restaurante (no le gusta cocinar).
  3. Relacionado con el punto uno cabría decir que no importa lo que le regales, ya sea una foto o un viaje, ella siempre se muestra comedida y elegante en la respuesta -cual Lomana en la bañera con un Big King-.

     POR ESO CUANDO LA VI AGARRANDO EMOCIONADA EL CHORIZO Y DÁNDOLE BESOS ME QUEDÉ DE PIEDRA. Ya sabíamos que le había gustado cuando vino a Barcelona, ¡pero es que nada le había hecho tanta ilusión nunca! Lo cierto es que esa cervela (creo que se llama así) está riquísima. Lástima que no le llevásemos más… Ahora al menos ya no tendremos que rompernos la cabeza pensando qué le regalaremos la próxima vez.

     Tan contenta y agradecida estaba que incluso me vio más guapo. Desgraciadamente no compartimos estándares de belleza. Sus palabras, en realidad, fueron: “paezme que tás más guapu oh, que tienes la cara más rellenina” –disculpad mi asturiano-.

     Ni Stallone es tan demoledor de un gancho directo. Supongo que cuando volvimos de Asturias yo debía de estar ya ARREBATADOR. Me explico: decidimos pesarnos al llegar y el día que nos íbamos (tras tres jornadas y media en la Tierra de Pelayo). Resultado: ¡tres kilos más!

Claro que NO es de extrañar cuando:

          El primer día ya te invitan (¡gracias!) a la primera ESPICHA de tu vida en el Centro Social de Les Piezes y te pones ciego de marisco, oricios (¡increíbles!), quesos, calamares, etc. etc. y sidra. MEMORABLE.

          El día que pretendes ir al único –y estupendo- vegetariano que conoces (el Malayerba, en Oviedo), éste está cerrado y terminas en el gran Noceda, cuyo Menú del día era (os lo juro)

  • o       Primero: pastel de cabracho
  • o       Segundo: fabes con almejes (las mejores que probé nunca)
  • o       Tercero: escalopines al cabrales
  • o       Postre: milhojas de crema o arroz con leche
  • o       Bebida: sidra, claro

          Quedas con tus magníficos amigos en Gijón y éstos te llevan al lugar donde coinciden todos los artistas y amantes de la gastronomía, el Canteli, que tiene un steak tartar beef de chuparse los dedos y donde te pones hasta las cejas de todo (porque cada plato supera al anterior) y, claro está, de sidra.

          Realizas una escapada para conocer Santander (¡qué belleza de ciudad, si parece Niza!) y gracias a las indicaciones de unos catalanes afincados allá terminamos en el Fuente De (inenarrablemente genial) comiendo un queso azul sublime, huevos fritos con patatas, o –y menos mal- alcachofas con jamón. Para acabar de readondear la escena yo iba con un jersey de leopardo y gafas surferas de espejo (gracias a los chicos de Bassols por conseguírmelas ^-^). Parecía el hijo de Lady Gaga y Mario Vaquerizo.

 Conclusiones:

  1. El saber no ocupa lugar, la fabada sí.
  2. Operación bikini a tomar por el saco.

      Y eso que mi intención era llegar estupendo a los 36 y mostrarme en todo mi esplendor ante PITICLI y el mundo (por este orden). Nada, nada, sigamos para bingo.

     Pero como el orden de los factores no altera el producto –dicen- haré caso de una buena amiga y en vez de ponerme estupendo para realzar mi sensualidad, haré la dieta del cucurucho para ponerme estupendo.

     Matar dos pájaros de un tiro. ¿Alguien da más? Lo dudo. Y encima se cuida ese aspecto TAN fundamental (y con tanto riesgo de descuidarse) de la pareja.

     Os cuento: he hecho un sondeo entre algunas personas de mi entorno y casi todas, por un motivo u otro, reconocen tener una frecuencia amatoria con sus parejas preocupante. Cuanto menos si se compara con lo deseable, y ya no digamos con los inicios de la relación. De hecho, dejé de hacer el sondeo entre mis amistades solteras, pues ganaban por goleada en frecuencia (no sé si en calidad, no quise ya preguntar) a las arrejuntadas. ¡Horror!

     Amig@s, debemos seguir el loable ejemplo de mi compañero aquagymero y su esposa, quienes estimulados por la alta frecuencia conseguida durante las vacaciones de Semana Santa se retaron a mantener al menos un acto al día tras las vacaciones.

Lástima que no precisaran qué premio tendría el que ganara la apuesta, porque ayer ya me dijo el compañero que su mujer había cancelado uno de los actos para poder depilarse (a las 23h) y otro porque estaba agotada. Espero que haya al menos premio de consolación…

      Él, de momento, dice que no piensa tirar la toalla. Y hablando de toallas, cuando le comenté lo difícil que es a veces coincidir con tu pareja y lo que pueden llegar a condicionarte tanto los compromisos laborales como las tareas domésticas, me soltó: “pues mira, ¿verdad que me dijiste que PITICLI llegó ayer cuando tú estabas tendiendo la ropa? ¡Pues la tiendes luego y aprovechas ese momento! ¡No lo dejes para después, que tras la cena las oportunidades empiezan a desaparecer!”

     Sus últimas palabras quedaron grabadas a fuego en mi mente desde entonces: “la ropa puede esperar”.

 En fin, antes de terminar el post, y sin abandonar el tema de la ropa:

          He de dar las gracias a mi colega Alicia Santiago, que siempre tiene palabras estupendas de ánimo y que publicó un post con fotos de servidor y sus modelitos. Afortunadamente las fotos fueron tomadas antes de pasar unos días en la Cornisa Cantábrica.

          He de agradecer enormemente también el post sobre moda Surcoreana que me dedicó Agustín Velasco en su estupendo –y respetado- blog. ¡Qué orgullo!

      Así que ya lo sabéis: cuidaos mucho, sentíos estupendos, y gozad todo lo que podáis.

     ¡Sed muy felices!

 🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Dear HKB, esta ud. estupendo se mire por donde se mire, esto segura que a PITICLI tres kilos arriba tres kilos abajo le preocupan menos que el pie de Froilan..así que me gusta su propuesta: Dieta del cucurucho, si señor!
    Por cierto, coincido en lo de la suegra, la mida me dice “Que maja estas!= “te has engordado 3 kilos y se te ha redondeado la cara”, a veces la utilizó como motivación para empezar el regimen, no le digo más…

    • Jajaja. ¡Cierto! ¡Nada como los comentarios de las suegras para ponerse a punto!
      Si es que hay que saber enfocar bien la vida…
      ¡Un abrazo enorme y MIL GRACIAS por tu apoyo!

  • jajajaja… ¡tremenda señora, su señora suegra! Como Asturias y su gastronomía: potente en todos los sentidos y dimensiones espacio temporales.

    Y no puedo estar más de acuerdo con el tema de la frecuencia en el ars amatoris dentro de las parejas. ¡Pero si la gracia de tener pareja es tenerlo asegurado! Claro que después de unas fabes con almejas mejor una siesta tranquila…

  • Si su suegra y la mía se conocen será como el choque de dos planetas, el Armageddon, el Apocalipsis y la bomba atómica todo junto. Y si las ponemos de Ministras de Exteriores entramos en guerra hasta con Suiza, no le digo más.
    Sobre la frecuencia de mis relaciones amatorias no digo ná, que yo soy como Josemi Rodríguez Sieiro: de cintura para abajo no hablo. Interprételo libremente. Y la próxima vez mándeme una caja de oricios con una caja de sidrina, aunque sea por correo postal. Le adoro gordo, delgado o mediopensionista.

    • Jajaja. ¡Se me ocurre que una fusión de suegras podría ejecutar el Calendario Maya! Ahora ya lo sabemos: en nuestras manos está le herramienta DEFINITIVA 😛
      Me ha encantado ese “silencio” parapléjico . Y lo secundo, jaja.
      En cuanto a los oricios y la sidrina: se los llevo en persona y punto. ¡EA!
      La A D O R O

  • La dieta del cucurucho es ideal para sitios de vacaciones como Asturias,sobre todo con menús como los que cuentas, mejor después de la comida principal. Podíamos escribir un libro con ello, después de platos exquisitos-cucurucho, yo creo que el balance ser’ia cero. Ideal!!

    • Al final, nada mejor que tener hábitos saludables: comer bien, hacer ejercicio y rodearse de cosas buenas. ¡Como tú! Un abrazo enorme

  • Esperaba ansionsa este post 😉

    Es raro pero el resto de suegras/madres asturianas que yo conozco suelen espetar para recibirte siempre siempre siempre: “ENGORDASTE!!!”(sin tanta dilación). Suerte que el primero que baja del coche casi siempre suele ser el hijo y para cuando toca el achuchón nuera la cosa ya ha derivado en “ayyy qué guapa estás!!”.

    Mantengo mi teoría de “la zona”, y no me refiero a ninguna dieta. Por cierto ¿para qué te quieres quitar de encima los 3 kgs? Con lo que te has gastao en comida para cogerlos!! …

    Un besín 🙂

    • Jajaja. Sí, el tema de los “recibimientos” viene a ser el primer mensaje para que te sitúes y sepas en qué terreno te mueves 😛
      Por cierto, yo encantado con los 3 kg, es mi pantalón el que se resiste, jaja.
      ¡Besos enormes!

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