La Edad del Pavo -Ahumado-

Sabes que te estás haciendo mayor cuando:

1. Te empiezan a gustar más jóvenes. El síndrome del viejo verde, lo llaman. A la porra el poder erótico de la experiencia, ¡viva la juventud! ¡Sigamos el ejemplo de las estrellas de Bollywood!

Y es que tengo a mi entorno revolucionado. La mitad de las Musas, por muy bien emparejadas que estén, han dejado de fijarse en los maduros para dirigir sus pulsiones a los crepusculines. La muestra masculina tampoco se ha mostrado distinta, la verdad.

¿Qué tal tus vacaciones de Semana Santa? –le pregunté a la Musa Tímida-

Estupendas, el chavalín del hotel tenía un trasero impresionante

¿Qué tal tu día hoy? –le pregunté a la Musa 100C

Genial, vino un padre con un hijo adolescente que estaba cañón

 2. Te da por vestirte más “juvenil” que nunca. Y a eso le añades ir al gimnasio, ponerte un pendiente, etc. etc. Personalmente, cada vez que se acerca mi cumpleaños, paso unos días en que traspaso las fronteras del mamarrachismo sin el más mínimo pudor. Puedo llevar zapatillas doradas, camisetas ajustadas con Naranjito o una falda escocesa.

El único inconveniente sucede cuando te cruzas con un alto cargo de tu empresa vestido de esa guisa. Os aseguro que los metros más largos de mi vida han sido los que separan el cuarto de baño junto a mi despacho de la parada del bus –pasado el hall principal- cuando los recorrí con el kilt el día de St. Jordi.

 3. Eres capaz de emplear sistemas de ahorro inconcebibles en otras etapas de tu vida. Ejemplo: te llevas a tu suegra de vacaciones de Semana Santa para que a la vuelta se encargue de ponerte TODA la ropa de las maletas a punto mientras tú y tu pareja os reincorporáis al trabajo. Esto lo ha hecho un conocido para mi asombro.

 4. Tus amigos ya no te preguntan por restaurantes, películas u hoteles aprovechando tus bastos conocimientos, sino que te piden cosas que les “alegren el monótono día a día del matrimonio con hijos”. Juro por Dios que el otro día una Musa me soltó: “¿oye, tú no conocerás a ningún tipo MUY SALIDO, PERO QUE MUY SALIDO, para que me haga un Streaptease gratuito?”. Por desgracia, y pese a lo que me gusta satisfacer a mis amistades, no conozco a ninguno.

5. Te da por comer extremadamente sano, o por hacer dieta potente antes del verano. Tengo a PITICLI a punto del colapso de tanto brócoli o garbanzos y mi entorno se volverá verde y kriptoniano con tanto forraje y fruta a todas horas.

Hace unos años lo que te apetecía era ponerte cuanto más ciego de Fast food mejor, y lo más exótico era quedar con tus amigos a comer unos rollitos de primavera.  No ibas a SPAs, sino a hacer deporte a la playa, como mucho. Aquí viene al caso una anécdota buenísima. La mujer de un amigo tuvo gastroenteritis después de beber un montón de agua de la piscina del SPA porque le dijeron que “era buena para el cuerpo”.

 6. Te das cuenta de que tienes un pasado. En una conversación sencilla puedes remitirte fácilmente a… ¡veinte años atrás! Y eso es llevadero si estás en una cena de amigos, pero os aseguro que genera extrañas situaciones cuando sucede una tarde que has querido “hacerte el moderno” yendo con tu flamante patinete a la plaza de los skaters, o en el vestuario de la escuela de danza donde te ha dado por apuntarte para “sacarte esa espinita clavada”.

No puedo evitar la frase tan genial que dijo una de nuestras ahijadas la otra tarde: “la vida se me ha pasado muy rápido, porque antes de los seis no recuerdo nada”. Tiene 8 años (y opina que mi pelo es de yayo).

 Ay, esto me hace pensar en la otra noche, cuando al ir a ver “Los Juegos del Hambre”, nos percatamos que el 70% de la sala eran niños y preadolescentes. Tras el “shock” inicial, vinieron las emociones “fricalor”

          te dabas cuenta que todos los chavales conocían ya la historia menos tú –> te sentías un viejo

          entrabas enseguida en el rollo de la sala –> espíritu joven

          puedes hacer un análisis de las subtramas –> viejuno y aburrido

          te emocionas con algunas escenas, incluida la del desfile –> un chiquillo todavía

          una escena te recuerda a las cuádrigas de Ben Hur –> arcaico

          sales entusiasmado de la sala –> alma de veinteañero total

          te percatas de que vas vestido muy parecido al resto de la sala –> mejor no responder, o “la culpa la tiene INDITEX

  

7. Descubres que es una gozada disfrutar de los años que tienes, que nunca has estado mejor contigo mismo y que en el fondo la edad es una actitud.

 

Debo dar las gracias a las responsables de PIMP Jovellanos y de Moda India Barcelona porque han sido unas estupendas cómplices de mis últimas “locuras” pre cumpleañeras.

En PIMP no sólo di con los pantalones más punk (leopardo total) que he tenido nunca sino que se han enfrascado en la búsqueda de mis nuevas “joyas kitsch”. Por su lado, Magna me ayudó a tener, al fin, una auténtica camisa bordada hindú. ¡Y hasta me ha tentado con un turbante hollywoodiense!

 

Explorad, divertíos ¡y sed muy felices!

  

Dedicado a mi abuelo, ese gran hombre y ejemplo de vida, que a los 90 años está volviendo a caminar y que ha prometido enviarme una postal desde Benidorm si finalmente se va con los amigos a pasar allí este fin de semana.

 

🙂 Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 

 

 

  • Mari agus..me perdonas si te digo que es la primera vez que me lo leo entero??!!! Y me ha encantao!! Qué razón tienes en muchas cosas…hoy fue el cumple de una amiga..y le dije que ojalá lo celebrásemos juntas dentro de 20 años..a uqé no decías éso a los 15??? Me recordó que ya hablábamos cómo nuestras madres..y yo le dije “salud mari, salud…!!!

    http://maritienblog.blogspot.com.es/

  • Aiiinnnssss la edad…. aaaaiiinnnsssss ¡no quiero! ¡no quiero! ¡no quiero!

    [Aún no me he recuperado de lo de tu amiga con gastroenteritis por no haber entendido bien como funciona el agua saludable en la piscina de un spa]

    PD Quiero ser como tu abuelo, YA.

    • Ya, menudo temita, jaja.
      Por cierto, igual después de la gastroenteritis quedó divina de la muerte, quién sabe, jaja.
      ¡Sí, mi abuelo es TOTAL!
      Besos

  • Boni, hola!!!

    Jajajaja… padecemos la misma enfermedá….jajaja y eso que te llevo unos añitos….estoy en una regresión a la adolescencia: ahora me gusta ver Crepúsculo, Gossip girl, cuando compro algún regalo para una jovencita, no puedo resistir comprar algo igual para mi…..etc, etc….jajajja….me estoy diviertiendo y consciente de lo que estoy viviendo. Un abrazo.

    • ¡Ole ole! ¡Qué bien!
      Es fantástico sentirse de este “club” adolescentoide consciente. ¡Creo que nos lo pasamos mejor que antes!
      ¡Mil gracias por tu comentario! ¡Disfruta y besos!

  • Yo cuando me siento viejuna (y mis motivos tengo pa sentirme así… youknowwhatImeandarling…) pienso: “y lo que daría dentro de 20 años por volver a tener 37?”
    Consuela?? no… pero lo hemos intentao…
    Un besooo!!!!!!

  • Agustín: estás hecho un chaval!,que diría Martinez Soria en una peli del tiempo de tu abuelo!. Yo, que podría ser tu madre, me siento fenomenal!, además con la ventaja que te conoces más, te sacas más provecho y haces lo que te apetece.
    Fenomenal tu post——>me gusta 😉

    P-S.: que quede claro, madre adolescente. jejeje

    • Colega Forneas: siempre, inevitablemente, me siento honrado y halagado por tus palabras.
      ¡Qué afortunado soy!
      Un beso enorme.

  • Últimamente siempre llego tarde a leer su post. ¿Será que yo también me estoy haciendo vieja? Yo, seguro, pero usted (puñetero) bebió de la fuente de la eterna juventud. Así que no pretenda darme pena contándome batallitas: yo no me he podido meter en unos pitillo ni con cuatro años.
    Sigue siendo usted insultantemente joven.

    • La clave es mantener relaciones por internet, y sólo mostrarse a través de las fotos en las que más favorecido sale uno, jaja.
      Un secreto entre usted y yo: tampoco quepo en los pitillo, pero nadie lo diría, ¿verdad?
      ¡Un abrazo INMENSO!

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