Suegras, Gaviotas y otras Joyas Navideñas

     Si a tu suegra le regalan una motosierra el día de la madre eso te da pistas de que estás frente a una mujer fuerte. Si además se la regalan porque ya está cansada de cortar los enormes troncos que le lleva su hijo (y que ella misma descarga del camión) con un simple hacha, entonces sabes que estás frente a una mujer que haría temblar a Darth Vader.

     ¿Qué hacer entonces cuando has sido invitada a pasar la Nochevieja con ese novio y esa familia? Pues lo que hizo una de las Musas, estresarse y meter la pata continuamente. Porque si recogía un plato la suegra le decía: “¿pero es que acaso no has venido de invitada, leches?”. Y si esperaba a que le sirvieran, la suegra le soltaba: “¿pero tú crees que soy la criada?”.

     Tras la nochevieja y otras comidas de los sábados, la musa descubrió que los domingos siempre tenía migraña y dolor muscular -por tanta tensión acumulada- así que ideó una manera de sobrellevar mejor las visitas a la sargento de hierro: puesto que estaba en plena fase “crea tu propia cerámica” (quién sabe si por influencia de GHOST) –la Musa no puede parar de crear- pidió un bidón a la suegra y en mitad del jardincillo de la casa familiar instaló su propio horno de barro casero.

     De este modo los sábados transcurrían alegremente, entre descargas de troncos (el hijo aprovechaba para llevarle unos cuantos) y elaboración de jarrones.

     Hasta que un día la Musa dejó unas piezas cociendo, sin comprobar la temperatura del horno – bidón, y éste voló por los aires en el momento en que su suegra le decía: “¿por qué, con lo guapos que han salido mis otros hijos, te habrás tenido que fijar en el más feo?” –La suegra no sabía por entonces que a la Musa lo que siempre le han atraído han sido los “exóticos”-.

     Cuando salieron al jardín comprobaron que el bidón había hecho saltar por los aires un buen pedazo de tierra, así como unas cuantas baldosas. Pero para sorpresa de la Musa, la suegra no dijo “ni mu”, y simplemente sacó cemento, una paleta, nuevas baldosas y se puso a rehacer el destrozo.

     Durante la visita del sábado siguiente volvió a colocar el horno, puso nuevamente unas piezas a cocer, se despistó de nuevo y… ¡bum! Otra vez el jardín por los aires. Y al igual que la primera vez, la suegra sacó paleta, cemento y baldosas y lo recompuso todo.

     El caso es que la relación terminó, pero a día de hoy la ex suegra adora a la Musa (“es que esta chica las mata callando”, dice), quién sabe si porque encontró a alguien de su tamaño.

     Y como “el mercado está fatal”, la Musa ahora tiene un “Espidifen” (así llama al rollete con el que se ve de vez en cuando para aliviar las fiebres) y hace ganchillo como una posesa –actividad que como mucho sólo puede hacer daño a la vista-.

     Cuando supe su historia me di cuenta de que no podía competir con mis “entrañables” comidas familiares (y menos este año que me las he saltado para ir a la adorable Lisboa), pero cuando escuché las de otro amigo definitivamente comprobé que hay situaciones que harían las delicias de Fellini.

     Para que os hagáis una idea: este amigo también se fue de viaje este año para no tener que enfrentarse a algunas comidas familiares, dado que en la penúltima su tía y su madre empezaron a pelearse por quién entregaba primero el regalo a mi amigo (y cuando digo pelearse digo pelearse) y en la última su madre y su nuevo compañero (ambos actualmente con orden mutua de alejamiento) empezaron a pelearse por diversos motivos, terminando ambos ingresados en el hospital el día de Navidad, y mi amigo turnándose de habitación en habitación (no podían estar en la misma) para hacerles compañía en tan señalada fecha.

     Afortunadamente, cuando va a casa de su padre la cosa es más llevadera, especialmente porque el tío ex militar, actualmente uno de los transexuales más mayores de España, se encarga de amenizarlas.

     Relatos como éstos nos hicieron pensar a varios amigos y Musas en la posibilidad de realizar una “cena sorpresa” en la que cada uno debía llevar a uno o varios de esos “familiares bomba” -vimos que quien más quien menos tenía alguno- que nos “alegran” las fechas. Una vez en el sitio, nosotros nos iríamos y les dejaríamos interactuar libremente, a ver qué sucedía. Yo creo que de ahí saldrían más amores, rencores y batallas que en una tragedia griega.

     Pero experimentos aparte, he de deciros que este año las Fiestas han ido especialmente bien, entre Lisboa y Asturias (¿se puede pedir más?). Quizá lo único que eché de menos fue poder llevar a cabo una bonita actividad que se realiza en la familia de PITICLI: coger un globo de helio, inhalar un poco cada uno y ponerse a hablar cual pitufos. Por desgracia este año se rompió el globo antes de poder hacer la “performance”. Una pena, porque el año pasado la madre de PITICLI (la misma que tiene un don como francotiradora) no pudo hacerlo y habrá que esperar 12 meses más.

 

     Sin embargo, espero no tener que esperar tanto para conocer a los nuevos “amigos” de otra de las Musas, que ha resultado tener un don con los animales que ni Blancanieves. ¿Por qué digo esto? Pues porque tras obrar milagros con un chihuahua rabioso, ahora resulta que tiene dos nuevas y sorprendentes mascotas: dos gaviotas.

     Todo empezó cuando una de ellas empezó a posarse en su balcón (la Musa vive en primera línea de playa), y lejos de irse o mostrarse agresiva, se pasaba horas. La Musa pensó que aquello debía ser por algún “motivo universal” y comenzaron a intimar. La llamó “Gavivi” y le empezó a dar de comer. Al poco llegó otra gaviota (que según la Musa es la pareja de “Gavivi”) y pese a que no estaba muy convencida de alimentar a más aves, por riesgo a que aquello se convirtiera en la versión Hitchcockiana del Loroparc y/o la echaran del edificio, aceptó con la condición de que no vinieran más congéneres.

     La Musa dice que se lo expuso claramente a las aves, y que éstas, que son muy listas, lo comprendieron. Lo curioso es que efectivamente no vienen más que “Gavivi” y “Miga” (ha apodado a las dos) que se pasan las horas con ella y que según la Musa, lo que más les gusta es mirarla como quien mira la televisión (dice que disfrutan especialmente cuando la ven trabajar al ordenador, pero también cuando se lava el pelo y se lo seca). ¿Habrá patentado el primer GH para aves?

     El caso ha resultado tan pintoresco que incluso algún amigo experto en aves ha ido para comprobarlo in situ, se han grabado vídeos, etc. etc. porque supuestamente las gaviotas son animales “indomesticables” y sólo un porcentaje muy escaso puede convivir y comprender pautas humanas.

     Así que llegados a este punto la Musa –que no tiene un pelo de tonta, además de muy llamativo, y si no que se lo digan a “Gavivi” y “Miga”- se está planteando ir a Escocia, porque en Aberdeen han desarrollado un sistema para adiestrar gaviotas de forma que traigan al dueño objetos brillantes. Y si algo le gusta a la Musa son las piedras preciosas. Como ella dice: “esto tenía que ser un mensaje del Universo”.

     Y no sé si del Universo, pero mi mensaje es que una vez superadas estas fechas tengáis un 2011 lleno de momentos magníficos, tanto como vosotr@s.

     Un besazo y… ¡sed muy felices!

 

P.D. dedicado a las Musas Asturianas. ¡Qué grandes sois!

  • Eso sí que es un regalazo, la motosierra con la que tantas veces hemos soñado después de Matanza en Texas… casi nada lo de la señora. Aunque que te vuelen por los aires el jardín dos veces y no hacer uso de la motosierra también es un mérito a su favor.

    Que vaya muy bien el año 2011, con mucha felicidad!!!!

  • La verdad que me regalan a mi una motosierra (y yo no tengo troncos que cortar) y se me ocurren unas cuantas malicias que hacer…menos mal que la naturaleza es sabia y siempre acaba cayendo una inofensiva colonia…
    ¿Lisboa y Asturias? Que suerte! Yo me puse con fiebre el 24 y no me recupere hasta el 5, uno de esos gripazos que te dejan KO, sospecho que las fechas tuvieron alguna incidencia en el cerebro y este cómo sabia que a Lisboa o a Asturias no llegaba, pues me mando un resfriado para obviar obviedades tal que comidas y cenas variopintas.

    Ya pasaron (buff, suspiro de alivio)…y llegaron las rebajas! Juro por Dior salir y buscar hasta encontrar la ganga perfecta…

  • Jajaja.. Estas musas son unas resilientes! La verdad es que yo puedo sobrevivir a una suegra con una motosierra (por mi afición a los bricolismos), pero no a vivir con dos gaviotas!!! (es que Hitchcock dejó mucha huella)…

    PD: Tú sí que eres grande! 😉

  • No sé, pero a mí eso de la motosierra, me sugiere a una lavadora que necesita la suegra para lavar todo el carro de ropa sucia que lleva el hijo los fines de semana, NO?

  • Genial UtNY: ¡pues no lo había pensado! Es cierto que tiene mérito que no usara la motosierra después de volarle el jardín, jaja.

    Energética Alicia:pues a mí no me parece tan mal plan. Ni comidas ni sobrepeso. ¡Ea!

    Maravillosa Ele: tú puedes con TODO porque eres LA MÁS GRANDE.

    Colega María: pues mira, no sé, pero igual le hacemos el “cambiazo”, que será menos peligroso, jaja

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