La Edad de Oro

     Lo que dejas de hacer ya no lo haces. Esto es parte de una conversación que escuché entre dos señoras, y me pareció sensacional.

     ¡Cuántas cosas no habremos dejado de hacer por diferentes motivos! Y sobre todo, porque creemos que se nos ha pasado “la edad” o el “momento”. Por suerte, cada vez más, hay gente que nos demuestra que se puede, aunque “se te haya pasado un poco el arroz” según los cánones establecidos.

     Y si no que se lo digan a la Musa S, que siempre había querido viajar con amigas y ser una chica cosmopolita, y que por fin, ahora, lo va a hacer.

     El otro día me soltó: “mira cielo, por fin he asumido que mi marido es un encanto, pero muy aburrido, así que me voy a Londres a pasar unos días con una amiga”.

     Tengo unas ganas locas de que me cuente sus peripecias. Ella no sabe una palabra de inglés, y lleva un montón de frases con la trascripción fonética (lo que daría por ver cómo las emplea).

 

     O a la Musa R, que se propuso que este año le iba a llegar por fin un novio estupendo y pudiente que le hiciera despertar de su letargo, y quién sabe si por la ley de la atracción, lo ha conseguido. A sus casi cincuenta está más guapa que nunca, y más enchochada que las adolescentes. Tanto que ni siquiera se dio cuenta del momento triunfal que tuvimos PITICLI y yo en el Karaoke. “¿Cuándo saldréis a cantar?” ¡”Pero R, si ya hemos salido, y nuestra interpretación de Tom Jones ha sido todo un éxito”! “Ay, pues ni me he dado cuenta”.  –No es por nada, pero el público aplaudió a rabiar-.

     Claro que quien se lleva la palma en estos asuntos es mi abuelo –como ya he explicado en otros posts- que a sus 89 años está encantado de la vida con su “amiga” de 85. Verlos cocinar (y pelearse), salir de excursión para bañarse en el río (y pelearse), decidir qué van a estudiar (y pelearse) o planificar una salida en tren de alta velocidad “porque ya no nos queda mucho tiempo y eso lo tenemos que probar” (y pelearse) es todo un espectáculo.

 

     Para los que no recuerden el post, o lo quieran releer, pondré algunos de los comentarios que me hizo mi ídolo cuando me tuvo que explicar que se había reencontrado con su primer amor, décadas después.

–          Agustín, tengo que contarte una cosa…

–          ¿Ah, sí? (yo ya lo sabía, pero fingí estupendamente)

–          Sí… verás… tengo una amiga…

–          ¡Pues me alegro mucho, la verdad!

–          Ay Agustín, es tan guapa… ¡y todos los dientes son suyos! ¡y el pelo! Y de joven aún era más guapa. Verás, te enseñaré una foto. ¿A que era preciosa?

–          Pues sí. (Por cierto que en la foto tenía unos sesenta años, pero claro, 20 años menos que entonces dan una perspectiva distinta de la juventud)

     Como veis, los cánones de belleza varían según la edad.

     Afortunadamente ellos ya han pasado por tantas cosas en la vida que pueden actuar sin importar “el qué dirán”, o sin la presión, incluso, de las redes sociales…

     Y es que yo no lo sabía, pero ahora se dan situaciones del tipo “ay, creo que me estoy quedando pillada por él… ¡me gusta tanto que he tenido que desagregarlo de mi facebook para no sufrir!”.

     Que conste que esta frase no procedía de una adolescente, qué va, sino de una chica encantadora que se acerca a la treintena.

     Yo creo que estamos todos un poco locos, pues los supuestamente “adultos” cada vez nos comportamos más como adolescentes, y los niños y adolescentes quieren actuar como “adultos”.

     Así, cuando PITICLI y yo tuvimos que cangurar a mis ahijados (niño y niña, alrededor de seis años), nos contaban cosas como: “¿Ya te ha dicho él que tiene novia? Sí, sí, es tal, pero antes fue la otra. Yo no, yo ya paso de esas cosas, pues ya soy mayorcita, que voy a segundo”.

     Y si con esta conversación se me quedó cara de póquer, con otra que escuché en el autobús hice escalera de diamantes.

     A mi lado había tres chicas de unos trece años (a Dios pongo por testigo que no llegaban a los catorce) hablando de sus cosas. Yo suelo estar acostumbrado a comentarios del tipo “jo, Vane, el Christian está por ti, que lo sepas”, pero no, su conversación fue ésta:

–          No, no es lo mismo Conocimiento y Verdad

–          Bueno, es que la Verdad es subjetiva

–          La Verdad no existe

–          Puede, pero aunque sólo sea por todo lo que hemos destruido, algo de Verdad podemos haber encontrado a través de ese Conocimiento

     Os ahorro el resto de la discusión, pero os la imaginaréis. Yo no cabía en mi asombro. ¡Esas preadolescentes podrían gobernar nuestro mundo!

     Sólo espero que dichas chicas tengan unos padres en consonancia, y que no les pase como a otra, que era la más alternativa y moderna del pueblo, y que estando en uno de los locales más “in underground”, desarrollando su papel de “it girl”, vio cómo de entre la muchedumbre aparecía su madre –sí, sí, su madre- soltando a grito pelado: “¡nena! ¡Que sepas que tu padre y yo estamos en el bar de aquí al lado con el Paco y la Mari tomándonos unas tapitas de pulpo esperándote para cuando termines!”.

     No sé si fue el fin de su escala social o su ingreso en el Olimpo Trash.

     Otros críos tienen tan claro que ellos y sus padres forman parte del Olimpo de la High Class que no se cortan un pelo en soltarlo a los cuatro vientos. Como nos pasó en nuestro último viaje, cuando PITICLI y yo hacíamos cola para embarcar detrás de una familia salpicada de marcas, y tras mirarnos los pequeños soltaron a la madre: “Pero mami, nosotros somos Priority Class, ¿verdad?”.

     A los pobres por poco les dio un pasmo cuando nuestras maletas salieron acto seguido de las suyas y casi alcanzamos un taxi antes que ellos. Fue vernos a PITICLI y a mí ya encaminados a la rampa de los taxis y ellos echar a correr como si cerrara Gucci. Hicieron un sprint tal que hubieran batido récords mundiales. Sí, alcanzaron primero el taxi. Pero la suerte es caprichosa y el nuestro salió antes. Aún tengo pesadillas con sus caras de odio tras las ventanillas.

     Sólo espero que esos niños crezcan y aprendan que los que los superamos en años a veces –sólo a veces- tenemos algo que enseñarles. Como sucedió recientemente, cuando nuestra adorada Regina Phalange, que por obra y gracia de haberse echado un noviete más joven, se vio abocada a los encuentros con la primera fase (o lo que es lo mismo, encontrarse rodeada de las novias veintipocoañeras de los amigos de su churri). Así, tras un periodo de adaptación y aceptación, supo que tenía algo importante que aportar, y ellas comprendieron que tenían mucho que aprender. Y nada como una reunión de “tupper sex” en casa de Regina para demostrarlo.

     En fin, que nunca es tarde. Y que todo vale, si te vale (y no perjudicas a nadie, claro).

     No desechéis hacer lo que siempre habíais querido y… ¡sed muy felices!

  • De piedra me he quedado con la conversación de las niñas en el autobús!? Incluso un rayo de esperanza creo haber visto… si hay que irse a algún extremo que sea esta y no hacia el que, parece, vamos derivando. Menudo nivel!

    Y sí, lo de la edad como límite para ciertas cosas es una barrera social que todavía no nos atrevemos a cruzar. Y que rabia da!!! Yo aún sigo pensando en las cosas que tengo por hacer, independientemente de los años que tanto pesan a los demás!

    Feliz Día de los Muertos!

  • No es necesario “desagregar” a nadie del Facebook… con la simple opción “ocultar” ya no lo ves más y santo remedio! 🙂 -tampoco es cuestión de ir ganándose odios por desagregamientos en esta vida cibernetizada.
    Me encantó la historia de tu abuelo♥ todo sazonado con pelea 🙂
    Un saludo

  • CARI¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    Solo dos cositas: la primera, estuvisteis geniales en el karaoke, superásteis a Tom Jones de largo, jejejejjejeje, fuisteis lo mejor¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
    Y la segunda: las jovencitas del bus, ¿te las imaginas dentro de 20 años? seguro que sus conversaciones serán igualitas, igualitas a las nuestras de nuestros viajitos juntos de ahora, jejejejeje. Mucho mas enriquecedoras (donde va a parar)
    Besitos y sigue así. T’ estimo

  • Ay qué ilusión me hace formar parte de las historias tan geniales que cuentas! me siento muy orgullosa. Si para que vuelvas a hacerme referencia tengo que llenar again mi choza con veinteañeras y pollas de latex, I’ll do it for you! 🙂
    Me rei mucho con los niños repolludos del “priority class”… mare meva… yo por haber visto vuestra cara MA-TO.
    Gracias por tu buen rollo semanal

  • Genial UtA: me parece fantástico que tengas tantas cosas por realizar. ¡Deseo que las puedas llevar a cabo!

    Amiga Cachirula:¡Bienvenida! Y gracias por el consejo de “ocultar”. ¡Lo desconocía!

    Adorada Musa Bruja:Gracias por tus halagos. En cuanto a las conversaciones… nunca nos superarán, jaja.

    Maravillosa Regina: ¡GRACIAS a ti siempre por ser tan genuina y prestarte a compartir tus anécdotas!

  • Para conversaciones absurdas una que escuché yo en plena calle Sierpes ayer por la tarde. Iban don mojitas de la Caridad, de más de 50 años, de esas que van de casa en casa ayudando enfermos, y le decia una a otra:

    – (…) En ese caso lo mejor es apagar el equipo.
    – Yo pensé que era un virus y me asusté.
    – No, eso es que se desconfigura [no recuerdo qué era], y si apaga el equipo, al encenderlo se restaura la configuracíon.

    ¡Hablaban de informática!

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