¡Vacaciooones!

faldas muy frescas.jpgestivales estilosas.jpg

 


agustico en la playa.jpgEl que trabaja es porque no vale para otra cosa.
O eso dice mi abuelo, que no ha dejado de trabajar en toda su vida. Claro que si en su época hubiera habido “Gran Hermano” o “Granjero Busca Esposa” seguro que lo fichan, porque el tipo es excepcional.

En todo caso, muchos de nosotros trabajamos (y encima tenemos que estar contentos con los tiempos que corren) y contamos los días para que lleguen las vacaciones.

 

¡Ah, las vacaciones! O el veraneo, que es como le gusta a PITICLI llamar a esta temporada. Tiempo de relax, de reencuentro con la familia, de visitar países exóticos…

Claro que hay quien en sus vacaciones aún se cansa más que cuando trabaja, y vuelve reventadico tras levantarse cada día tempranísimo para visitar ABSOLUTAMENTE TODOS los lugares de la guía. Yo en parte los admiro, porque a mí me sucede lo contrario: como me descuide duermo hasta las tantas y no veo nada.

Aunque peor es la Musa Roja, que le gusta moverse menos que a la Gioconda. Sus palabras al respecto son: “ahora se lleva el vigor, el estar activo, y yo paso de eso. Está muy sobrevalorado”. “Incluso en casa, yo ya no tengo armario ropero, sino cama ropero, pues ahí dejo la ropa cuando la recojo”.


tampoco le gusta moverse.jpg 

De hecho, si miro alrededor son más las Musas slow motion (por decirlo finamente) que las de mucho meneo. Como dicen ellas, el “meneo” lo dejan para ciertas actividades. “Y mejor si vienen a tu casa a pegarte una buena ITV y luego se van”.

 

La que no para, en cambio, es Lady Laca. Ella no se va de vacaciones, se va “de reformas”. Es llegar a su casa del pueblo y empezar a repintarla, a limpiarla, a reparar las goteras… vamos, que el otro día la llamé y estaba repasando la fachada y echando cemento a la entrada para no sé qué historia contra la lluvia. Si Nuria Roca la descubre no la suelta.

Pero es que Lady Laca no sabe estar sin hacer nada. Cuando termina todas las reparaciones (que obviamente nunca acaban) tiene que ir a buscar espárragos, o limones, o preparar una ceremonia del té, o una clase de aeróbic para las vecinas. (Me pregunto por qué no me habrán tocado a mí esos genes, que tengo que pintar desde hace meses y nunca encuentro la inspiración).


no le cabía en la maleta.jpgPor si fuera poco, además, ahora ha descubierto su faceta de “antropóloga” y me llama periódicamente para transmitirme telefónicamente sus descubrimientos e investigaciones.

El otro día tocó el turno de los curanderos. Cual reportera de Callejeros acompañó a mi tía a que le “curaran el mal de ojo”, pues según mi tía, eso y no otra cosa era lo que le sucedía. Dispuestas a localizar a la persona indicada preguntaron a las mujeres del pueblo. Y… ¡Oh, sorpresa! no había una, sino un montón en una calle determinada. Así que lo mismo que en ciertas ciudades encuentras las zonas dedicadas a la electrónica o los tejidos, allí había la calle de las curanderas.


qué envidia de moreno.jpgMi madre pidió permiso para presenciar el ritual
(pensemos que es una reportera educada, no una paparazzi) y así pudo contemplar cómo la mujer iba rezando y bostezando mientras mi tía se curaba y mi madre tomaba apuntes mentalmente. Lady Laca quiso preguntar por el proceso, pero sólo pudo saber que el mal de ojo se eliminaba por los bostezos al rezar, pues la curandera quedó exhausta tras la intervención.

Intrigada por ese mundo que acababa de descubrir también me relató sus hallazgos sobre cómo se curan aquellas situaciones en las que “el sol se te mete en la cabeza”. Por lo visto no hay que confundirlo con una insolación común. En estos casos no hay ibuprofeno que valga, sino que se cura poniendo una sartén con agua en la cabeza de la persona afectada. Según la reportera, hay gente que ha visto hervir dicha agua.

Yo prefiero no hacer la comprobación, pero estoy seguro que si me la ponen algunos días en el trabajo frío un huevo.

 


josú qué bronceado.jpgMuy ligado a todo esto están los llamados “remedios caseros” que por un motivo u otro la gente no ha parado de ofrecerme. Debo de tener cara de aprendiz de boticario, lo mismo que Harry Potter la debía tener de mago en su infancia. Que si bicarbonato para la ropa blanca, que si aceite de oliva para la piel, que si relleno en el pecho para disimular la barriga…

El problema es cuando a la gente le da por contarte con todo lujo de detalles lo contenta que está desde que descubrió lo bueno que es el yogur o el ajo para la zona genital femenina en pleno vagón de metro.

 

Supongo que esa gente puso la misma cara que yo cuando PITICLI me contó un detalle de sus vacaciones infantiles: lo bien que disparaba su madre la escopeta. No, no penséis mal, se trataba de la escopeta de las tómbolas. Según PITICLI, su madre tenía (puede que aún la tenga, así que mejor no comprobarlo) una puntería excepcional, y les conseguía sin dificultad alguna todos los peluches de las casetas. Fijo que una demostración de ese tipo termina con las disputas conyugales.


en moto a la playa.jpgA mí me hubiera encantado ver a mi madre cual Ángel de Charlie en las tómbolas, pero no, a mí me tocó la Mc Gyver. La de paredes que habré pintado y estanterías colocado bajo su reinado. Claro que pocas veces me he visto tan afectado por sus deseos como cuando se le antojó que hiciera la comunión un agosto en el mismo convento en el que mis padres se casaron. Sí, amig@s, durante mis vacaciones.

 

Así que tuve que hacer dos años de catequesis donde vivíamos y luego, durante las vacaciones, un curso “extra” (lo que ahora llamaríamos “curso-puente”) diario de preparación para semejante comunión en un pueblo de Murcia.

Al principio mi estrategia de decir que yo quería ser cura sirvió para que las catequistas fueran más consentidoras conmigo, pero en cuanto vieron que lo que en realidad quería era escaquearme para ver “V” en la tele la cosa se acabó. Y cuando llegué al convento el cura encargado de nuestra formación final fue implacable.


posa de maravilla.jpgEra un hombre tan riguroso que nos hacía cantar con una exigencia que ni los profesores de Operación Triunfo. Claro que cuando vio el pobre resultado de todos nosotros (ciertamente lo hacíamos fatal) tuvo una idea memorable: haríamos playback. Aquel tipo era un visionario. Así que finalmente lo único que tuvimos que hacer era saber mover los labios de forma sincronizada para el gran día.

Si algún familiar de los que hicimos la comunión aquel día lo descubre ahora, lo siento. Pero no, no éramos Los Chicos del Coro.

 

Aunque si la experiencia del playback fue un tanto freaky, la de las fotos no lo fue menos. Por si alguien no lo sabe, soy MUY miope y tengo un ojo vago, por lo que llevo gafas prácticamente desde la cuna (puede que me las trajera el Ratoncito Pérez). Pero como para la comunión no “quedaban bien”, decidieron que no las llevase. De igual modo, fui bastante precoz en cuanto al desarrollo del vello corporal.


esperando y esperando.jpgResultado: lo más bonito que me dijeron de la foto ampliada que realizaron para el evento, con un campo de espigas falso y un cielo de tormenta -a lo Escarlata O’Hara- pintado detrás, es que parecía Freddie Mercury de joven. Cualquier día la vendo como cartel de la versión Bollywoodiense de Karate Kid. Aunque igual les interesa más la foto que me hicieron con una paloma disecada, o la que me tomaron con un racimo de uvas de plástico (todas ellas, claro está, posando de perfil para que no se notase que no sabía dónde enfocar).

Como podéis imaginar, fue un verano memorable.

Sayonara!.jpgAfortunadamente de todo se aprende, y estas vacaciones -que hoy empiezo al fin- pienso dedicarlas a descansar (si puedo también pintaré, pero sólo un día) y a recorrer junto a PITICLI el país donde ir al WC es toda una experiencia. Por supuesto, con lentillas.

 

Espero que hayáis tenido / tengáis unas vacaciones fantásticas. Sabed que os adoro.

 

¡Sed muy felices!

 

  • Gran post 🙂
    Tengo mi propio drama católico: hice la Primera Comunión en mi etapa pre-aparato, (que por cierto, desde que se llaman “brackets” es hasta guay llevar uno…) por lo que mis dientes eran un despropósito…
    Me sacaron las fotos de rigor en tan señalado día, y cuando las revelaron (una semana más tarde) mi madre me volvió a poner el vestido, pilló la cámara y me dijo: “y ahora no abras el pico hija”.
    Verídico…
    Felices vacaciones guapo!!!

  • Pues lo mío también tiene su gracia: mi madre me vistió de 1º comunión dos veces y fuí a la iglesia 2 veces con ceremonia y todo!. Ella quería que en la foto saliera el mismo que cura que se la dió a mi hermana dos años antes, así que en una foto tengo el pelo largo y en otra corto, pero eso sí en las dos con moño, cosas de las madres!. felices vacaciones!

  • Pues este verano a mi madre le ha dado por la redecoración hogareña, así que me decidí y la llevé a descubrir el universo IKEA (cabe decir que los que somos de “comarcas” nos queda un poco lejos…)y la buena mujer pensando que allí no encontraria nada que le gustase…no, ni poco: volvimos con el coche que pareciamos gitanos recien llegados de coger chatarra: 2 estanterias, 2 comodas, aparejos varios para la cocina, y una vez que me hizo montarlo todo, le quedo mono de más y decidió comprar 3 estanterias más….ahora nuestra casa parace más un supermecado donde escojer lo que más guste de cada estante!!
    Miedo me da el dia que le de otro de estos ataques ahora que IKEA ha aparecido en su vida creo que no la va a dejar tranquila…jaja
    Petons

  • Jajajaja… ya sabía yo que lo mejor venía al final, ¡quiero ver esas fotos de la comunión ya!.
    Besotes y ¡cuidado con al suegra!!!.
    (Piticli, yo también soy de veraneo)

  • Pero hay alguien que pueda hablar con orgullo de sus fotos de Primera Comunión? A mi me dan mucha envidia los niños de hoy en día que ya no tienen que pasar por semejante bochorno… yo recuerdo como el día de mi comunión empezó a llover cual diluvio bíblico, llegamos tarde y no pude hacer nada de lo que había estado ensayando con tanto empeño durante los dos años de catequesis. No tuve ni recordatorios ni comilona tipo “boda en pequeña escala”, pero no logré librarme de las fotos infamantes en las que el empeño era que no se viesen mis rodillas llenas de costras y marcas (mi madre al menos tuvo el buen tino de no disfrazarme de marinerito capitán e iba de “civil”… ya era algo).
    Que disfrutéis de las vacaciones! SAYONARA…

  • Bufff, a mi la primera comunión me pilló con aquella étapaa de “prohibido que las niñas vayan de largo”, así que me toco hacerla de corto, mi madre indignadisima…

    Dos larguisimos años de catequesis, horreur, y solo puedo recordar lo amargo y horrible que me supo el vino con lo que me gusta ahora…bueno y la famosa canción “una espiga dorada por el sooooool”, grabada a fuego en mi mente cómo si de un hierro candente se tratara…
    Espero que estes disfrutando las holidays..guapetón!

  • Adorada Regina: Jajaja. ¡Qué genial! ¡No veas con tu madre!

    Compañera María: Alucino lo que da de sí el tema, jaja. ¡Y lo que traman las madres!

    Musa Saly: ¡Esto no es ni una milésima parte de lo que tú me aportas!

    Genial Tere: Miedito me da. ¡Has abierto la caja de Pandorikea!

    Musa Grelinno: Actualmente esas fotos están CONFINADAS en un armario en casa de mis padres, jaja.

    Genial UtSB: Jajaja. ¡De haber ido de marinerito, con esas rodillas hubiera parecido que venías de una Misión por el Pacífico!

    Maravillosa Alicia: Jajaja. Me ha encantado tu comentario sobre “el vino”. Qué tremenda.
    Jajaja. ¡Qué genial! ¡No veas con tu madre!

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