La saca de las yeguas

Este domingo pasado día 26 fue la tradicional saca de las yeguas.

Esta tradición, con quinientos catorce años, es el espectáculo equino más impresionante de nuestro país, incluso me atrevería a decir del mundo, ya que se calcula que pasaron por la aldea del Rocío más de cuatro mil caballos entre los salvajes de raza marismeña criados dentro del parque nacional de Doñana y los utilizados por los cientos de caballistas que los recogen y los guían hasta su destino en Almonte.

Para los que tenemos al caballo como el animal majestuoso que es y montar a caballo se convierte en el mayor de los gozos, o como decían los árabes “A lomos de un caballo se ve el paraíso”, este sin duda es un día muy especial.

Pues bien, la faena empieza dos días antes, cuando un nutrido grupo de caballistas salen perfectamente pertrechados para pasar dos días dentro del parque nacional con sus alforjas llenas, con mulos que cargan con los serones llenos de todo lo necesario para sobrevivir tres días lejos de la civilización, viviendo como antiguamente, durmiendo bajo el manto de estrellas en la marisma con tu caballo como mejor amigo, sin ningún lujo, despertándote al alba para ir recogiendo todas las yeguas y sus potros que viven en más de cincuenta mil hectáreas que conforman este nuestro parque nacional más especial por lo que allí se siente, por sus leyendas, su forma tan personal de vivir, esos ratos con cantes del Alosno, por cómo suenan sus guitarras cuando gargantas rotas entonan fandangos valientes y dicen las verdades del barquero.

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Por sus hombres curtidos bajo el sol y el trabajo duro, que a golpe de fragua vieja y trago de aguardiente viven el paso del tiempo, lento, sin prisas, entre linces y dunas, entre marismas y pinares a caballo, entre lo moderno y lo antiguo manteniendo nuestras tradiciones, respetando las leyes no escritas y rezando a la virgen del Rocío que en su ermita espera cada año a los peregrinos que caminan por sus arenas para ir a verla.

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Amanece el día, con las claritas del alba cientos de caballistas se adentran en ese parque, a paso lento pero decidido recorren las marismas recogiendo a las yeguas y sus potros que hasta este día galopaban libres. Esas tropas (así se les llama a cada grupo de caballos) se van agrupando poco a poco mientras ves correr los ciervos y los jabalís libres entre nosotros, es algo impresionante. Solo se para lo justo para calmar el hambre y la sed con un trozo de chorizo y un mendrugo de pan, sentado bajo la sombra de uno de sus pinos centenarios y para calmar la sed un buen trago de vino de una bota recalentada de todas las horas de sol. Pero os aseguro que bajo esa sombra, con tu caballo a tu lado pastando tranquilo después del trabajo bien hecho, con tus amigos, ni el mejor de los vinos del mundo en el mejor de los restaurantes del mundo tiene el mismo valor, ni yo lo cambiaría.

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Tras este pequeño descanso para recuperar las fuerzas continuamos con la labor hasta que el atardecer nos sorprende

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Entonces buscas un lugar para montar el campamento

Lo primero que beba tu caballo, después le echas el pienso con el cual han cargado todo el día los mulos en sus serones. Después te recuestas en tu montura charlando y entrecerrando los ojos abatido por el cansancio.

Alguien prepara un arroz, posiblemente sea el mejor arroz del mundo, preparado a fuego lento con leña de encina y sal marismeña. De beber hay vino, amarrada la botella con una guita para meterla dentro del pozo para que con su agua fresca la enfríe y entonces, una guitarra suena, y el quejío del fandango rompe el silencio de la noche hasta que el cansancio vence y te duermes acunado por la brisa del mar.

Al romper el alba con dos buenos tragos de aguardiente ya estás listo para emprender camino hasta la aldea.

De los momentos más especiales es cuando la tropa, a galope tendido guiada por los caballistas, pasa por delante de la ermita para rendir homenaje a nuestra madre, la Blanca Paloma. Y de allí directa a Almonte con otra parada en un pinar donde se reunirán todas las tropas para que los ganaderos puedan reconocer a sus yeguas y que puedan comenzar los tratos de venta.

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Después volverán a salir las tropas en el mismo orden, hay que decir que cada tropa lleva cientos de caballos, que solo en los corrales de Almonte cada propietario sacará sus yeguas con sus crías para venderlos, mientras van todos a granel se podría decir.

Una vez en los corrales de Almonte, se separan los potros, se les corta las crines, se los desparasita y todos los que no se venden volverán a cabalgar libres por el parque de Doñana hasta el año que viene, que volveremos a disfrutar de una de nuestras tradiciones más auténticas y puras.

Dándole las gracias a la Virgen del Rocío por habernos cuidado cargamos nuestros caballos en el camión para que esta noche duerman en su cuadra y disfruten de su buena cama. Seguro que soñarán con la cabalgada por esas marismas recordando cuando ellos lo hacían libres.

Fandango:

Yo soy jinete vaquero

y el caballo es mi ilusión.

Yo soy jinete vaquero,

la marisma mi manía, 

la garrocha mi afición,

y el fandango es mi alegría.”

 

  • Querido Francisco!!!!!!!!!
    Quede’ encantada de tal faena………..porque el caballo no es un animal, es aquel fiel companiero, es aquel que se sacrifica en silencio para ir donde quieres tu sin demostrar fatiga, descontento, sed……….el caballo cumple, resiste en silencio.
    Es el superlativo de fidelidad y companierismo………pienso que animales somos nosotros que de estas cosas mucho tenemos olvidado.
    Gracias por acercarnos a tales tradiciones y apreciar ese fervor………..cada dia mejores los post………………..
    te seguimos con mucho afecto, como siempre digo. NO CAMBIES!!!!!!!!!!
    LILIANA

  • Muchas gracias por compartir con nosotros este momento tan especial. Como amazona puedo llegar a entender lo que significa disfrutar de un momento así, creo que es de las pocas cosas que tengo pendiente a caballo y me encantaría alguna vez tener la posibilidad de vivir esta experiencia. Enhorabuena y repito gracias por el post! Un saludo desde Cantabria.

  • ¡Hola querido Francisco!.
    Me ha gustado mucho tu post de la saca de las yeguas.Es un tema muy curioso y peculiar.Es toda una tradición allí en las marismas del coto de Doñana.Todo eso gusta mucho a la gente aficionada a los caballos.En España hay mucha gente aficionada a ése mundo.Los caballos son unos animales muy nobles y leales, a la vez, que preciosos.A mí,personalmente me gustan,pero no sé montar como se debe.Hay que practicarlo para saberlo.Es muy elegante y satisfactorio montar a caballo.Se nota mucho que eres un gran caballista y que disfrutas mucho con ello.Te doy mi enhorabuena por ello.
    Recibe un cordial saludo y un fuerte abrazo para ti y los tuyos.

  • Fran, (te llamo asi, con tal confianza, porque tus posts nos acercan tanto a tu esencia, que parece que te conociera de toda la vida…cuando apenas rozo los 18) eres único!! Tienes un encanto escribiendo, que parece que era yo misma la que estaba ahi, entre yeguas y polvo, calor y recuerdos…No sabes la rabia que me ha dado no poder ir a la saca este año!! Y más tras saber que tu ibas!! Y tengo que confesarte, que ni soy taurina, ni antitaurina, solo lo respeto, y reconozco el por qué es necesario…por lo que, lo que realmente me ha unido a ti, no ha sido el toro sino la escritura!!! Porque tu, y tu arte lo valeis!! Jajajaja. Yo de toros, como he dicho, entiendo lo justo, tirando para poco…pero si algo me gusta…es el arte de hacer de la escritura, una especie de pantalla a traves de la cual se ve el mundo. Por ello, gracias por hacer de este posts la ventana con la que vemos un mundo bastante interesante…vamos, tu mundo! Jajajaj pd:no dejes de escribir!

  • ¡Hola querido Francisco! .
    Me ha gustado mucho tu post de la saca de las yeguas.
    Eso es una gran tradición en esas tierras.Lo has descrito bien y de una forma amena y fácil de entender.Se nota que eres un gran caballista y disfrutas mucho con ello.Es una afición muy elegante y muy satisfactoria.A mí, personalmente me gustaría mucho saber montar a caballo.Se debe de sentir una sensación de libertad al montar a caballo.Sigue disfrutando de ello todo lo que puedas. Eres una persona muy tradicional y te gustan mucho las cosas antiguas,como es ésta.
    Recibe un cordial saludo y un fuerte abrazo para ti y los tuyos.

  • Francisco, tienes un arte y un don especial para escribir. Narras las cosas con tanto detalle y corazón que es como una pelicula. Te felicito y gracias por compartir tus vivencias. Que tengas éxitos en todo

  • Me dejas impresionada! !!! Como escribes como relatas es un verdadero placer leerte. Pones alma y sentimiento. Cada día me sorprendes más gratamente. De nuevo gracias X compartir y besos desde el norte.

  • Me ha encantado el post, no tenía ni idea que eso existieran, lo cual refleja mi desconocimiento del mundo del caballo. Gracias por describirlo tan bien. Saludos

  • Pues mira Fco, totalmente de acuerdo contigo en que a lomos de un caballo es como si de te pasarán “toas” las penas. Yo montaba pero un día me lancé de uno al suelo y nunca más me he atrevido. El caso es que el pobre animal sólo quería comer, pero se acercó tanto a un precipicio que pensé: “sálvese quien pueda” jajaja
    Esta entrada me ha encantado. La pregunta es: Cuentas lo que se hace o participas también? Un abrazo para 4 #SoyRiverista

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