FLOR Y NATA

Título: La flor y nata

Autor: Mamen Sánchez

Colección: Espasa

Fecha de publicación: 15/03/2016

Número de páginas: 320 páginas

 

“FLOR Y NATA” Así se titula la última novela que Mamen Sánchez publicó en 2016 y que, por imperativo del destino, la abajo firmante no pudo reseñar hasta ahora. Este título viene a representar al conjunto de personas que son lo más selecto dentro de su género. Algo equiparable a otra frase famosa “la crème de la crème”, o lo que quiere decir “lo mejor de lo mejor”. Sin embargo, la novela no es una loa de la clase alta de la sociedad, es más bien un análisis de la complejidad del ser humano y de cómo se puede torcer su destino por muy planificado que lo tenga. No hay más que leer la novela para darse cuenta.

 

Según la contraportada, FLOR Y NATA está a medio camino entre la biografía novelada y la comedia romántica. Descubre desde dentro, con simpatía e inteligencia el inaccesible mundo que refleja la crónica social o en las películas de Hollywood. La joven protagonista es una periodista recién salida de la facultad y del cascarón, se ha criado, literalmente, entre la flor y nata de la sociedad, esa misma que cada semana aparece retratada en las páginas de la revista de su familia. A raíz de un providencial encuentro en París, deberá enfrentarse al primer reto importante de su carrera: conseguir el reportaje del compromiso y la boda de un irresistible lord con una insoportable (y bellísima) novia italiana. Para lograr el éxito de su misión, nuestra intrépida heroína tendrá que enfrentarse a situaciones que pondrán a prueba no sólo su temple sino también sus principios, pues entrarán en conflicto el deber profesional y los dictados de su descontrolado corazón.

 

Lo más interesante del libro, al menos para mi humilde persona, aparece en dos capítulos: (179/189) y (191/202). Es el relato de la muerte del perro de la protagonista: un braco alemán, marrón chocolate, algo flaco, que tenía una mirada de color miel y al que ella había visto nacer una tarde abril, doce años antes. Le salvó de morir ahogado cuando se lo llevaba la corriente, lanzándose al agua de un río en pleno mes de noviembre. Decide mandarle, al duque, una foto de ella con el perro y él le responde que no concibe el paraíso sin que exista allí un lugar para los perros y los caballos. Y le corresponde con una foto de su perro Alistair. Luego rememora las aventuras que ha vivido junto a su perro, el ahora difunto, como aquella vez que la llevó casi a rastras hasta un lugar escondido donde había tres bebés de erizo junto a su madre muerta y lo que tuvo que hacer para cuidar de ellos hasta que pudieron valerse por sí mismos, y le mando una foto de los tres erizos con churretes de sandía que, según cuenta, les guataba mucho.

 

A mi modesto entender, estos dos capítulos ejemplifican las múltiples facetas que tiene el arte de la seducción, y esta hipótesis se prueba en la página 197, cuando dice:
“Al echar el sobre al estanco mi sentí igual que a orillas del río de mi infancia, lanzando el sedal al agua con la esperanza de que algún pez desprevenido picara el anzuelo. Existía la posibilidad de que Nelson ignorara el gusanito que le ofrecía , claro la pesca es un deporte de suerte y paciencia (…)”.

 

NOTA.- Este libro lo leí el verano pasado. Es ahora cuando puedo hablar de él, simplemente porque me gusta la obra de Mamen, con alguna excepción, y digo esto último porque soy sincera. Muchas gracias.

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