GRACIAS CÓRDOBA

He recibido al año 2017 en Córdoba, en el Hotel Córdoba Center que está dirigido por una mujer joven, guapa y muy educada, cuyo nombre es Cristina San Julián Pérez. Me hizo tanta ilusión saber que aquel hotel estaba dirigido por una mujer que he preguntado y me dicen que, en España, hay un 30/35 por ciento de mujeres directoras de hotel. Por eso he decidido dedicarle este post.

Mi visita a Córdoba tenía que ver con la Mezquita/Catedral o Catedral/Mezquita. La última vez que la visité me impresionó tanto que quise corroborar esta impresión. Hay algo mágico en ese monumento que perdura a través de los siglos y yo diría que es TRASCENDENCIA.

La primera vez que fui a Córdoba, la ciudad me sorprendió con un calor difícil de definir con la palabra adecuada; a las doce de la noche, vi que un termómetro marcaba 40 grados. Córdoba me sorprendió también con sus patios, algo difícil de describir con las palabras precisas. Una tercera sorpresa fue su salmorejo: un salmorejo fresquito, riquísimo, al que me apunté varias veces, repetidas veces, innumerables veces a partir de aquel entonces.

En esta ocasión, hacía casi frío, brillaba un sol esplendoroso y, a ciertas horas hacía un casi frío que te invitaba a tomar una tacita de chocolate caliente. Hablando de comida, tengo que decir que la cocina de este hotel es muy buena, especialmente el caldo de la abuela que tan bien le hacía al cuerpo, a mi cuerpo.

^¿Volveré a Córdoba? Es posible. Le estoy muy agradecida porque, además, me ha enseñado una lección de la que ahora no quiero acordarme, pero que no olvidaré nunca. GRACIAS CÓRDOBA.

  • Querida Celia: qué voy a decir de Córdoba, una de mis ciudades favoritas y ligada para siempre a mi vida…La mezquita es un lugar único en el Mundo, a mí me sobrecoge cuando la visito. De su gastronomía te diré que el salmorejo es unos de mis platos preferidos, su sabor es algo como la mezquita, único.
    Un abrazo!!.

  • Querida María: Ya sé que te conoces muy bien el tema: Lo que pretendía señalar y que me encantó
    fue la sorpresa de encontrarme con una dirección del sexo femenino y la reiteración de que la
    catedral-mezquita sigue guardando su misterio. Y te dice: “Aquí estoy. Mira que bonita soy·”

    Un abrazo.

    • No importa cuántas veces hayas ido. Córdoba siempre impacta porque al entrar en la Catedral, por ejemplo, es entrar en otro mundo, un mundo lleno de misterio y fantasía, religiosidad y belleza.
      Un fuerte abrazo

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