Santa Teresa, otra vez

Fui a Ávila y volví a Madrid hace varios días. Es más, sólo estuve allí un día y pasé un frío invernal/infernal. Esto fue el 15 de mayo, San Isidro, porque me pareció, y era, un buen día, y todo estaba lleno de público.

Así pues, hoy me caben dos cosas: rememorar en silencio aquella jornada y relatar de viva voz las bondades de un libro sobre Santa Teresa, que compré en la Biblioteca Nacional de Madrid.

Santa Teresa is different relata las andanzas por tierras abulenses de un excéntrico inglés llamado Percy Hopewell. Es un libro muy entretenido que nos acerca a Santa Teresa desde el presupuesto de “la religión vivida con alegría”, del que he extraído algunas notas.

Hacia 1945, el poeta e historiador vallisoletano Narciso Alonso Cortés halló casualmente entre los legajos del Archivo de la Real Chancillería de Valladolid, la prueba irrefutable de la ascendencia judía de la Santa (p.285).

Expiró el 4 de octubre de 1582 (15 de octubre a partir del calendario gregoriano) en Alba de Tormes (Salamanca).

La Iglesia de San José, o de las Madres, fue el primer convento que fundó Santa Teresa y con él comienza una larga lista de fundaciones (diecisiete en total) que llevaron la semilla del Carmelo (pobreza, caridad, sacrificio y obediencia a Dios) por buena parte del territorio español. Donde no pudo fundar, aunque lo intento fue en tierras madrileñas porque se lo impidió la Inquisición.

Las monjas se alimentan de legumbres, fruta, verdura, huevos y pescado. La carne está vetada. En los meses de ayuno, desde el 15 de septiembre hasta el domingo de Resurección , su dieta se reduce a lo mínimo: desaparecen los huevos y el pescado

LAS FRASES:
No te engañes, Percy: el proletariado es utilísimo para un país, pero la estética hay que dejarla en manos de los aristócratas. Todos los edificios que sobreviven en las ciudades fueron construidos por la nobleza y la aristocracia. En cuanto aparecieron los arquitectos divinos, los constructores avarientos y los ayuntamientos corruptos, los bolsillos se llenaron de dinero y la estética se arruinó. (p.83)

LA GASTRONOMÍA
Representada aquí por el restaurante El Almacén de Ávila, al que las guías “ponen por las nubes”, cuyo menú, según el autor, se puede codear con lo más granado de París, Londres o Madrid. El huevo frito con carabineros es una mezcla tan extraña como exquisita y los arenques con crema de mostaza estaban sublimes.

RECOMENDABLE LEER:
El placer de la tortura (p.125), Auto de fe (p135), La Santa Inquisición (p.145), La hereje (p.155), CITES, La Universidad de la Mística (p.249) y los capítulos finales ANECDOTARIO Y MARCO CRONOLÓGICO. Lo cierto es que hay que leerlo todo porque no tiene desperdicio.

Forneas.

SANTA TERESA IS DIFFERENT
Percy Hopewell
Editorial Funanbulista
MADRID 2.015

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