RELATOS DE OTOÑO

Me van a perdonar, pero me río yo del Club de la Comedia, y de todos los cómicos que existen en España. Nada comparable con los personajes que ha creado Ana María Forneas para sus “RELATOS DE OTOÑO”. Se trata de una muestra de humor inteligente, humor del fino, humor del bueno, que se desdobla en Calixto, el personaje central del primer relato: ”Desde la otra orilla”, quien aparentemente está loco, pero rezuma cordura e inteligencia por todos sus poros. Está también el segundo texto, el de “Marcelo y la señorita Gómez”, cuyo final no es previsible y no se puede contar, hay que leerlo.

“Desde la otra orilla” es una descripción hipercrítica de la sociedad actual en sus diversos aspectos, matices y colores, una fotografía del momento actual de los españoles con tantos juicios paralelos en los medios de comunicación y en la realidad, que se materializa en frases como: “Calixto no debes juzgar a la ligera, para opinar debes tener conocimiento de causa y tú desconoces los pormenores que conducen a algunos individuos a llevar a cabo algunas decisiones.”
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El segundo relato, “ Marcelo y la señorita Gómez” nos ofrece un personaje muy especial que odia la mentira. <>.

Tratando de evitar su propia degradación, Marcelo vive solo y no sabe cuidar de sí mismo, decide casarse y se dispone a buscar “una mujer trabajadora, buena, limpia, cariñosa y comprensiva, alguien que no le complicara la vida, que no exigiera demasiado; alguien semejante a su hermana, a la que no asustaba el trabajo, siempre diligente, atenta con los demás y resignada con su suerte. Así pues, se dispone a buscar ese “mirlo blanco” que yo diría que todos los hombres sueñan, pero muy pocos lo consiguen”.

Si me dispusiera a valorar los personajes masculinos creados por Ana María Forneas, tendría que empezar por Aberlardo, el taxista que protagoniza “DE ENTRE LA PAJA”, su segunda novela. Existió en la realidad con otro nombre y yo le conocí y además refrendé su existencia muchas veces al tomar un taxi. Hay mucha filosofía, mucha cultura en ese gremio, no sólo porque a muchos les guste leer, sino también porque a los taxistas les gusta hablar y me consta que toman nota de lo que dicen sus pasajeros y pasajeras. Es uno de esos oficios, como el de los camareros, en los que se adquieren muchos conocimientos y sabiduría si se pone interés en ello.

“La ironía es el arma de los débiles” dijo alguien y otros muchos lo repitieron. La ironía es un arma, es desprecio, domina, es despiadada, humillante, lleva parte de mala fe, va en contra de algo, hace sufrir, crea amargura y resentimiento, es algo maléfico. El humor, sin embargo, es virtud, es amor, libera, es misericordioso, es humilde, nunca hay mala fe, se ríe de uno mismo, ayuda a vivir, da felicidad y crea buen recuerdo, es benéfico. Será por eso por lo que a la autora no le gusta la ironía y también, por eso, practica el humor. Claro que, muchas veces, una cosa lleva a la otra y son difíciles de deslindar.

La creatividad es la capacidad de generar nuevas ideas o conceptos, o de nuevas asociaciones entre ideas y conceptos conocidos, que habitualmente producen soluciones originales. La creatividad está relacionada o es sinónimo del “pensamiento original”, la “imaginación constructiva”, el “pensamiento divergente” o el “pensamiento creativo”. El pensamiento original es un proceso mental que nace de la imaginación. No se sabe de qué modo difieren las estrategias mentales entre el pensamiento convencional y el creativo, pero la cualidad de la creatividad puede ser valorada por el resultado final.

Así pues entiendo yo que en estos “RELATOS DE OTOÑO” encontramos una gran dosis de creatividad. No son una copia de la realidad, aunque se trate de dos estereotipos conocidos. Creo sinceramente que Calixto es un héroe del absurdo que estamos viviendo sin darnos cuenta de las aberraciones políticas que nos presentan los medios de comunicación mediante hechos y valoraciones. Marcelo, por su parte, encuentra la horma de su zapato al final de la novela.

“En términos generales, los escritores se dividen en dos esferas o clases: la de quienes conciben su tarea como una carrera y la de quienes la viven como una adicción. El que pertenece a la primera clase, cuida de su promoción y visibilidad mediática, aspira a triunfar; el de la segunda, no. El cumplir consigo mismo le basta y si, como sucede a veces, la adicción le procura beneficios materiales, pasa de la categoría de adicto a la de camello o revendedor. Llamaré a los del primer apartado literatos y a los del segundo escritores a secas o más modestamente incurables aprendices de escribidor” Con estas palabras comenzó Juan Goytisolo su discurso en la ceremonia de entrega del Premio Cervantes y yo le cito porque viene a cuento para ilustrar la situación actual-

Con este planteamiento, debo añadir que Ana María pertenece al segundo grupo, y a mucha honra, ha empezado a destiempo su carrera de escritora en lo que se refiere a dar a la luz pública su trabajo, aunque escribe desde hace muchos años, pero hay en todo lo suyo más honradez y buenos sentimientos que ambición por triunfar. Somos muchos los que conocemos ya cuál es el valor de la Literatura como objeto de uso y abuso.
MUCHAS GRACIAS
“RELATOS DE OTOÑO”
de ANA MARIA FORNEAS
EDITORIAL CHIADO
MADRID, 2015

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