FIESTAS, FESTAS

En la pequeña localidad de Santa Marta de Ribarteme, en el municipio Pontevedrés de As Neves, algunos penitentes agradecen la intercesión de Santa Marta, hermana de Lázaro, protectora de los desahuciados, metidos en ataúdes que desfilan en procesión. Este año han sido seis los féretros, con otros tantos ocupantes, dos mujeres y cuatro hombres los que han sido porteados en la procesión, que con dificultades se ha abierto paso entre una multitud de devotos, curiosos y una nube de cámaras.

Dos de los penitentes procedían de Sevilla, cuatro eran locales –de Tui, As Neves y Ponteareas- y el sexto era un periodista inglés de “National Geographic” que elabora un reportaje sobre esta fiesta, considerada en su día por “The Guardian”, como una de las más raras del mundo.

Marta Domínguez, organizadora de esta procesión, explica a la Agencia EFE, que todos los penitentes que van en ataúdes lo han por una promesa, y advierte que si alguien se lo toma a guasa, la santa lo castiga. Destaca que la demanda ha sido superior a la de los últimos años, cuando la media rondaba los dos o tres ataúdes, aunque la crisis se deja notar en el cepillo, apunta un miembro de la comisión de fiestas que quiere guardar el anonimato. Domínguez hace hincapié en que hubo gente que se quedó fuera porque el cupo de féretros, todo de estreno este año tras cederlos una funeraria local, estaba cubierto. También los hay que no han participado por motivos económicos, ya que cada penitente debe abonar una cantidad que la organizadora fija en “la voluntad”; o por no tener suficientes familiares o amigos que lo carguen. En ese caso, deben costearse unos costaleros.

Otros, sin embargo, han tenido la suerte de repetir por lo que ello significa: escapar no una; sino varias veces de las garras de la parca. Ese es el caso de Manuel Martínez, de 58 años de edad, cuyo ataúd abrió la comitiva hoy. Martínez un devoto de casi todos los santos” declara a EFE que hizo la promesa de que si “salía con bien de un trasplante de hígado” el año pasado, “iba en el ataúd”. “Me vi cerca de la muerte. Estuve 24 días en coma. No sabía si iba a despertar o no”, relata con emoción este penitente, que hace diez años tuvo su primera experiencia por una promesa de su madre cuando fue operado de la columna.

FESTEJOS SIMILARES. La de Santa Marta de Ribarteme no es la única celebración religiosa de Galicia, donde la muerte, o más bien la resurrección, se erige como protagonista.
En A Pobra do Caramiñal, en la provincia de A Coruña, los fieles que han hecho sus promesas cargan sus propios féretros en la procesión de las mortajas, en el mes de Septiembre, en el marco de las fiestas del Nazareno.
Casualidades de la vida, la procesión de este año en As Neves ha coincidido con el funeral por las víctimas del accidente ferroviario de Santiago de Compostela, donde al igual que los devotos de Santa Marta, hubo quienes vieron de cerca a la muerte y, literalmente, volvieron a nacer.

Tomado de “El Progreso”, 30 de julio de 2.013,”ESTUVE 24 DÍAS EN COMA Y PROMETÍ QUE SI SALIA BIEN, IBA EN ATAÚD”.

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