Junto al río Spree

El río Spree serpentea por buena parte de Berlín , se comunica por medio de canales navegables con el mar  Báltico y tiene aproximadamente unos 400 kilómetros, de los cuales 182 con navegables. En Berlín, capital de la República Federal de Alemania y uno de los dieciséis estados federados, el río Spree tiene un protagonismo muy especial porque sus barcos de recreo suben y bajan, bajan y suben constantemente llevando a los pasajeros, nacionales o turistas que quieren tomar el sol, visitar la ciudad desde el río o simplemente sentirse marineros de agua dulce. En España, el río Spree también es protagonista, ya que los corresponsales de TV suelen envíar sus crónicas desde  la orilla del río y, muchas veces, con el fondo del Reichstag (Parlamento)

La Unter der Linden (Bajo los Tilos) es, para mí, semejante al río Spree. Es la calle principal de Berlín. Desde su inicio hasta la Segunda Guerra Mundial fue el centro neurálgico de la vida cultural berlinesa. Después de 1945 quedó en el sector oriental (Berlín  Este) como capital de la  República Democrática Alemana. Con la reunificación, después de la caída del Muro, ha recobrado su lugar como la calle favorita de Berlín. Comienza en la Plaza de París, en el lado Este de la Puerta de Brandeburgo, donde se encuentran la Academia de Arte, el mítico Hotel Adlon y la Embajada de Francia. Desde allí recorre 1,5 Km en dirección Este hasta el puente del castillo Schlossbrücke, el cual supone la unión con la Isla de los Museos (Patrimonio Cultural de la Humanidad desde el año 2000) y el centro Este de Berlín. Es uno de los principales ejes de la ciudad, punto de reunión y esparcimiento. En él se encuentran numerosas instituciones y lugares de interés turístico y cultural.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Berlín fue dividida entre los aliados. Berlín-Este correspondió a la Unión Soviética y formaba parte de lo que se conocía como República Democrática Alemana. Berlín-Oeste se dividió entre Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos lo que constituía parte de la República Federal Alemana, que entonces tenía su capital en Bonn. Si ustedes me permiten, les diré que la impresión que tengo, es que los rusos se quedaron con lo mejor de Berlín, pero puedo estar equivocada.

Hace justo un año que estuve en Berlín y quiero celebrar este aniversario dedicándole este post a esa visita, de la cual voy a contar algunas curiosidades:

Lo primero y principal es el gran calor que pasamos. Nunca imaginé que tal cosa pudiera suceder en Berlín. Calor en la calle y calor en el Hotel Meliá Berlín sito en la calle Friedichstrasse , al pie del rio Spree. Como te sugieren que no abras la ventana porque pueden entrar los mosquitos, algo natural si tenemos en cuenta el río y el calor, sólo te queda encender el aire acondicionado, pero en mi casa nunca hemos dormido con el aire acondicionado enchufado porque nos parece poco higiénico y allí tampoco. No nos quedó más remedio que dormir en camisón encima de la sábana-edredón que se usa en Alemania.

La calle Friedrichstrasse es perpendicular a la Unter der Linden y tiene 4 kilómetros de largo. Los bombardeos aliados sobre Berlín destruyeron la mayor parte de los edificios. En 1961 quedó seccionada en dos partes debido a la construcción del Muro de Berlín. El sur de la calle, perteneciente a Berlín Oeste fue reconstruido rápidamente, pero con edificios populares de cemento. Con la reunificación, en la década de 1990, el resto de la calle fue reconstruido con edificios comerciales muy diferentes, entre los que se encuentran las Galerías Lafayette de Berlín.

Una foto inevitable que yo publicaría si supiera cómo hacerlo es la del trozo de muro que se conserva a poca distancia del Hotel, junto al río y entre las mesas de una cafetería cercana. Resultaba agradable sentarse a cenar al aire libre en los varios establecimientos situados, en el lateral, a lo largo del río, y, por cierto, ni rastro de mosquitos.

Tengo que volver a Berlín para conocer a fondo la Isla de los Museos compuesta por cinco museos: Museo Antiguo, Vieja Galería Nacional, Museo Nuevo, Museo de Pérgamo y  Museo Bode. En cuanto a la gastronomía, puedo prescindir de Berlín porque la cerveza me gustó menos que la de Munich y menos que la vienesa, y las salchichas son decididamente inferiores a las de las localidades citadas.

Después del año transcurrido, todavía tengo una sensación de vacío en el corazón. Berlín es una ciudad que ha sufrido mucho y  se le nota en el comportamiento de algunos de sus habitantes, un comportamiento similar al que me encontré en Budapest hace años. Es como si te reprocharan algo por ser turista. Claro que puede suceder que, sencillamente, tuve mala suerte. Forneas

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado.

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer

Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer