Revolución en Panolandia (cuento escrito en 1979)

 A las cuatro de la tarde, Panín, El Saltarín, recogía sus cosas y se disponía a salir de fin de semana, cuando apareció Pano, El Gordo, con unos papeles en la mano:

–Panín, aquí tienes algo muy urgente que resolver. La Asociación de Saltarines a la que representas nos ha planteado un conflicto. Dicen que ya no saltarán más al son que les toquen y que han de ser ellos quienes elijan su propia música. Te aconsejo que lo soluciones este fin de semana, pues el Consejo de Panos Viejos no está dispuesto a pasar por el aro.

–Sí, señor Pano, lo estudiaré, lo estudiaré.

Después de las siete reverencias correspondientes Panín, El Saltarín , quedó doblado sin poderse poner derecho. Se sentó aterrado y se dijo mientras descolgaba el teléfono: “Todo esto ya lo veía yo venir. A los jóvenes lo que les gusta es elegir y componer su propia música. ¡Dónde se han ido los tiempos en que los jóvenes obedecían ciegamente a sus padres! Tendré que hablar con Panico, es el cabecilla y el más revoltoso.”

–Ringgg…

–Al habla la Agrupación de Panos Saltarines y Cansinos.

–Panico, chico, ¿qué es eso de Agrupación?, ¿qué clase de revolución es ésta?

–¡Jo!, Panín, tenías que ser tú. ¡Ahora que todo iba tan bien! Te pesa mucho la cabeza, ¿verdad?

–¡Cómo no va a pesarme la cabeza con el disgusto que he recibido! Tú te crees que se me puede hacer esto a mí que soy el que recibe las bofetadas. No habíamos quedado en realizar una política de consenso hasta que la situación estuviera suficientemente consolidada.

–Ese acuerdo ya no nos sirve. Llevamos así demasiado tiempo. Todos los países han superado ya la crisis y, mientras tanto, nuestros parados llevan camino de sobrepasar a la población activa. La gente se cansa , Panín, se cansa de ir a cobrar el paro mientras hacen chapuzas por su cuenta.

— Recapacita, hombre. ¿Qué dirán los Estados Desunidos del Norte? Acuerdate, Panico, de cuando no nos hacían el menor caso. Afortunadamente, ahora vivimos tranquilos sin temor a conflictos con el exterior. No olvides que habitamos un punto estratégico del bosque y eso es vital, y, sobre todo, no olvides nuestra historia, la historia pesa mucho.

–Tú puedes decir lo que quieras, pero esto ya no tiene arreglo. La gente ya no quiere seguir cobrando el paro y punto. Se acabó el cuento. Tendréis que obligar a vuestros empresarios a invertir. Deberán ofrecernos a  nosotros un puesto de trabajo con una remuneración superior a lo que sacamos trabajando por nuestra cuenta. Nada de seguir hablando al pueblo de solidaridad y luego ellos, ¡hala! a invertir en el extranjero.

–¡Oye!, ¡oye!, no cuelgues. Esto no puede quedar así. Panico, Panico…. “En fin, hablaré con el jefe de los Cansinos” , se dijo Panín con cierta resignación:

–Ringg….

–“Le habla el contestador autómatico de Cansinos Reunidos. Nos encontramos en periodo de descanso. Si quiere dejar algún mensaje, sea breve. Diga simplemente o no. Con eso basta”

“¡Diablos! Al parecer todo el mundo se ha confabulado en contra de nosotros, nosotros que somos los organizadores del desorden . ¿Qué pasa ahora? ¡Qué escandalera es ésta?” se preguntó Panin con extrañeza. A través de las ventanas cerradas se oía una tremenda algarabía que provenía de la calle. Panin, muy confuso, murmuró entre dientes: –“Pondré la radio. A ver si me entero de algo”:

               <<AQUI RADIO PANA. VOY A DARLES UNA NOTICIA DE ULTIMA HORA.

                     ESTA ES UNA AUTENTICA REVOLUCIÓN, QUERIDOS PANOYENTES.

                     SE HA DECLARADO LA GUERRA AL PARO. SEGUN NOS INFORMAN,

                    SE ACABA DE TOMAR TODO EL DINERO DE LOS BANCOS PARA

                    INVERTIRLO EN NEGOCIOS QUE SOLUCIONARAN NUESTROS PROBLEMAS

                   LABORALES. 

                   LA CONSIGNA ES: ¡ABAJO LA FUGA LEGAL DE CAPITALES! ESTO ES LO

                   NUNCA VISTO, QUERIDOS PANOYENTES. TODO EL PUEBLO SE DISPONE

                  A ORGANIZAR EL PORVENIR DE PANOLANDIA.SALTARINES Y CANSINOS

                  SE HAN ALIADO POR PRIMERA VEZ EN UNA FABULOSA AVENTURA.

                 ENTREVISTADO EL JEFE DE LOS CANSINOS,   HA MANIFESTADO QUE YA SE

                  HAN CANSADO DE DECIR A TODO QUE SÍ Y QUE, DADO QUE ELLOS SON LOS

                  MAS DEBILES  , HAN DECIDIDO ESTAR CON LA MAYORIA.>>

Y, como en aquel famoso cuento que las lechuzas viejas cuentan por la noche en los claros del bosque, las ganancias se fueron multiplicando y multiplicando y todo el mundo trabajó desde entonces muy contento porque cada uno era el único creador y responsable de sus obras sin necesidad de tener que estar agradecidos a los grandes benefactores. Naturalmente, los organizadores del desorden partieron para el exilio en espera de tiempos mejores para ellos. Forneas

 

 

 

 

 

 

 

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