La Cartuja de Sevilla en nuestra mesa

Hay que apostar por lo artesanal, por los objetos con historia que además formarán parte de la historia de nuestra vida y que son parte de nuestra herenciaLos objetos decorativos adquieren cada vez más importancia y nos transportan con sus vivencias y recuerdos a momentos olvidados. 

La Cartuja de Sevilla, 200 años de existencia y sinónimo de elegancia, es distinción e incluso símbolo de estatus, ya que tener una vajilla de La Cartuja de Sevilla es un símbolo tradicional y generacional. Sus diseños se han modernizado pero no por ello han perdido la esencia.

Sus orígenes se remontan desde 1841 dónde se instaura definitivamente en Sevilla en el Monasterio de la Cartuja. Se convierte en proveedor de la Casa Real, gana una medalla de oro en la Exposición Universal de Paris y llegaría a tener hasta 1.700 trabajadores, de los cuales prácticamente la mitad eran mujeres en una época que era impensable. “Las mujeres, a mitad del siglo XIX, apenas teníamos derechos”, recalca Ana Zapata, actual propietaria de esta gran firma. 

Las colaboraciones de autor, se han convertido en la apuesta de esta Casa de Vajillas. Personajes de peso en el arte y la moda customizan estas vajillas como si de un lienzo se tratara. 

 

Por mi relación con la moda y mi estilismo actual dentro de mi casa, así como mi manera de elaborar mesas con símbolos en dónde cada detalle cuenta, he seleccionado para este blog, la vajilla Geórgica, diseñada en exclusiva por la ilustradora Carmen García Huerta.

La creativa se inspira en los motivos exóticos tradicionales de la firma sevillana. Ya desde su nacimiento en 1841, La Cartuja incluyó entre sus decorados habituales escenas exóticas, haciéndose eco de la moda británica de la época. 

Entre los motivos clásicos destaca la escena llamada Willow (sauce en inglés), que estaba compuesta por una pagoda, un puente, unas golondrinas (por aquello de las migraciones) y un entorno natural presidido por el sauce llorón. Estas escenas compartían protagonismo con los temas vegetales, hojas, flores e intrincadas ramas que, o bien eran el centro del motivo o compartían espacio con esas escenas exóticas. Para darle un aire aún más evocador, podían incluirse otros temas exóticos de influencia oriental.

Carmen García Huerta (Madrid, 1975) es una de las ilustradoras de moda con mayor proyección internacional. Sus dibujos han podido verse en cabeceras de todo el mundo como la edición rusa y japonesa de L’Officiel, el Cosmopolitan francés o Glamour Alemania, entre otras. Ha colaborado con firmas de moda, cosmética y lujo como Louis Vuitton, Yves Saint Laurent, Carrera & Carrera, Lancôme o Max Factor, entre otras, a la vez que desarrolla un trabajo más personal que puede verse en publicaciones independientes y exposiciones artísticas. Ha sido seleccionada como una de los 100 mejores ilustradores internacionales en la prestigiosa edición 100 Illustrators de la editorial Taschen.

Cada detalle cuenta y nuestras mesas representan parte de nuestra personalidad. Hagamos de cada momento algo especial y de nuestra mesa nuestro refugio. La Cartuja de Sevilla, una parte de nuestra historia en nuestra mesa. 

 

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