La importancia de las palabras

Perfectamente enmarcado y ubicado en un lugar estratégico de su vestidor de Ibiza. Allí estaba el Poema de Rudyard Kipling que mi madre nos hacía leer de vez en cuando.
 
 
 
Cuando me fui a estudiar a París, ella me hizo una copia y me lo puso en mi maleta con una preciosa dedicatoria de madre a hija. Este poema me ha acompañado en mi niñez, adolescencia y estado actual, en el cual tomo recuerdos vividos de mi infancia que me ayudan a entender muchas de las cosas que pasan actualmente por mi cabeza.
 
Haber crecido junto a una mujer fuerte ha hecho que yo también lo sea, pero cabe diferenciar la fortaleza de la sensibilidad y el poder que algunos tenemos de sentir las cosas con una energía mucho más profunda que nos hace vulnerables a todo lo que ocurre negativamente a nuestro alrededor. Ser fuerte, no significa no necesitar ayuda, es más, personalmente pienso que cuanto más fuerte y valiente es uno, más necesita compartir y que le cuiden.
 
Podría haber seleccionado para este último artículo del año fotos de momentos que bien merecen un recuerdo, pero estos recuerdos son míos y lo que me gustaría es daros algo que pueda ser de todos. El ego en exceso ya está cada día en las redes y el agradecer a los que nos apoyan se ha cambiado por likes.
 
Este poema del extraordinario escritor inglés Rudyard Kipling, escrito hace más de cien años, espero que de alguna manera os inspire y dé fuerzas para enfrentaros a este nuevo reto en 2019.
 
Mi amiga Gema Veiga compartió hace unos días un artículo conmigo sobre el poder de la palabra. Tomo prestado un extracto -lo uno a este último blog del año- que espero os haga reflexionar, pero sobre todo, que os haga empezar este nuevo ciclo anteponiendo el al No, ya que la carga positiva debe pesar siempre sobre la negativa.
 
“Si cada uno de nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra afecta no sólo a quien se la dirigimos sino también a nosotros mismos y al mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que decimos.”
 
Feliz entrada y salida del año a todos vosotros, os deseo de corazón todo lo mejor aunque en muchos casos para saber lo que nos hace feliz tengamos que pasar por el dolor. 
 
Si…
Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor
pierden la suya y te culpan por ello;
Si puedes confiar en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero admites también sus dudas;
Si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o, siendo engañado, no pagar con mentiras,
o, siendo odiado, no dar lugar al odio,
y sin embargo no parecer demasiado bueno, ni hablar demasiado sabiamente;
Si puedes soñar-y no hacer de los sueños tu maestro;
Si puedes pensar-y no hacer de los pensamientos tu objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el desastre
y tratar a esos dos impostores exactamente igual,
Si puedes soportar oír la verdad que has dicho
retorcida por malvados para hacer una trampa para tontos,
O ver rotas las cosas que has puesto en tu vida
y agacharte y reconstruirlas con herramientas desgastadas;
Si puedes hacer un montón con todas tus ganancias
y arriesgarlo a un golpe de azar,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y no decir nunca una palabra acerca de tu pérdida;
Si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno mucho tiempo después de que se hayan gastado
y así mantenerte cuando no queda nada dentro de ti
excepto la Voluntad que les dice: “¡Resistid!”
Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud
o pasear con reyes y no perder el sentido común;
Si ni los enemigos ni los queridos amigos pueden herirte;
Si todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
Si puedes llenar el minuto inolvidable
con un recorrido de sesenta valiosos segundos.
Tuya es la Tierra y todo lo que contiene,
y —lo que es más— ¡serás un Hombre, hijo mío!
 
If…
If you can keep your head when all about you
Are losing theirs and blaming it on you;
If you can trust yourself when all men doubt you,
But make allowance for their doubting too;
If you can wait and not be tired by waiting,
Or, being lied about, don’t deal in lies,
Or, being hated, don’t give way to hating,
And yet don’t look too good, nor talk too wise;
If you can dream – and not make dreams your master;
If you can think – and not make thoughts your aim;
If you can meet with triumph and disaster
And treat those two imposters just the same;
If you can bear to hear the truth you’ve spoken
Twisted by knaves to make a trap for fools,
Or watch the things you gave your life to broken,
And stoop and build ‘em up with wornout tools;
If you can make one heap of all your winnings
And risk it on one turn of pitch-and-toss,
And lose, and start again at your beginnings
And never breath a word about your loss;
If you can force your heart and nerve and sinew
To serve your turn long after they are gone,
And so hold on when there is nothing in you
Except the Will which says to them: “Hold on”;
If you can talk with crowds and keep your virtue,
Or walk with kings – nor lose the common touch;
If neither foes nor loving friends can hurt you;
If all men count with you, but none too much;
If you can fill the unforgiving minute
With sixty seconds’ worth of distance run –
Yours is the Earth and everything that’s in it,
And – which is more – you’ll be a Man my son!
 
Rudyard Kipling
 
 
Rudyard Kipling
Rewards and Fairies
1909
Fiona Ferrer Leoni 
Instagram @fionaferrerleoni
Twitter @fionaferrer

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