Reflexiones de un viaje con casco y sin tacones

Escaparse de Madrid durante unos días para escribir y trabajar desde dentro y fuera de la moda en El Lodge, un lugar que realmente me sorprendió.

Este hotel de esquí de estilo alpino, rodeado por las impresionantes montañas y pistas de esquí de Sierra Nevada, en Andalucía, me ha servido para terminar parte de un proyecto en el que llevo meses trabajando y en dónde mi cuerpo me pedía a gritos una escapada de aire fresco.

Durante algo más de un mes he estado involucrada profesionalmente al programa de televisión de Mediaset, Cámbiame. Una experiencia fantástica, con un equipo humano increíble y muchas anécdotas que ahora son grandes recuerdos.

A través de mis redes ya os conté que por temas profesionales y ante el cambio del nuevo formato se me hacía imposible adaptarme al nuevo horario. Leo estos días que el programa se despide de la parrilla. Me da mucha pena pero estoy más que segura de que algo nuevo y bueno surgirá. 

Lo que tengo claro es que todos los que componen el delante y detrás de las cámaras bien merecen una felicitación por su trabajo, así que hago un pequeño inciso en medio de mi post ya que hablando de nieve y bajar pistas no se me ocurre un lugar mejor para mandarles un beso que desde este artículo, en dónde la ironía sutil, los mensajes entre líneas y la buena energía va intercalado en este escrito.

 

La vida es una carrera de fondo y mantenerse sobre los esquís sin caerse no siempre es fácil, sino que se lo digan a mi compañero de viaje Josie. No es precisamente el rey de las pistas pero si es un experto en encontrar el equilibrio y mantenerse sobre las tablas sin caerse.

Por muy buen esquiador que uno sea siempre hay un momento que el equilibrio falla. Lo importante es amortiguar el golpe y volverse a levantar.

Hacía mucho que no esquiaba, una mala caída hace años y muchos viajes durante la temporada dieron lugar a que abandonara las tablas aunque lo de tirarme al vacío nunca lo dejé de lado.

Esquiar es como montar en bicicleta. Cuesta al principio pero nunca te olvidas. La sensación de libertad gana a cualquier atadura.

Vivimos una mezcla de temperaturas y de paisajes. Baños en la piscina al aire libre, combinados con sauna. Acceso a las pistas de la estación de esquí Maribel, subidas y bajadas en los teleféricos y remontes que van desde el hotel, situado a 2.100 metros sobre el nivel del mar, hasta los picos de Borreguiles y El Veleta.

Reflexiones con una cerveza San Miguel en el restaurante, The Sun Deck, que goza de vistas impresionantes a las pistas de esquí y una aventura por las montañas subidos en un quad, acompañados por perros y por un increíble Hombre Lobo, cuya historia algún día contaré porque es realmente fascinante. 

Cuando uno va de viaje tiene que investigar los alrededores y no quedarse en lo que se ve a simple vista así El Lodge, nos puso en contacto con la empresa, Marbella Holiday Services, y Josie y yo después de dos horas de coche nos encontramos en un refugio que bien podría ser Canadá.

Un viaje para el recuerdo, en dónde respiramos aire fresco, mezclado con mucha moda y bajada de pistas pero siempre con casco. La vida es demasiado valiosa como para jugar a la imprudencia. Las caídas son parte del día a día pero “el arte de la prudencia” y el “ser prudente” en cada paso que demos es una responsabilidad nuestra.

No le echéis la culpa al Karma ni a los demás. Es muy cansino pensar que somos perfectos y que el resto del mundo es imperfecto. 

Es tan maravilloso reírse de las idioteces que os propongo mirar la vida con sentido del humor, reírse de uno mismo y valorar “lo que de verdad importa”. 

Reflexiones de un viaje con casco y sin tacones. Tocando el suelo pero sin dejar de volar alto.

 

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