¿EL FRÍO NOS HACE ENGORDAR?

Cuando llega la primavera, empieza la puesta a punto para el verano, la famosa ‘operación bikini’ pero, ¿por qué será que cuando llega el buen tiempo tenemos que adelgazar? ¿Subimos de peso en invierno? No tiene por que ser así, sin embargo, si hay algunos puntos que nos pueden hacer engordar con el frío. Es posible que en invierno comemos más y hacemos menos ejercicio. Algunos de los motivos en los que está demostrado científicamente que si podemos aumentar de peso en invierno por esa razón.

1.- PROCESO DE NUESTRA PROPIA NATURALEZA

Como animales que somos, y de nuestros ancestros ha quedado en el organismo durante el frío necesita prepararse, para que la propia capa de grasa le proteja del frío en cierto modo, de pasar unos meses de letargo o protegernos de los meses de frío, son los instintos de la supervivencia, mantenerse fuerte los meses del año cuando escasea la comida. Es como un impulso subconsciente o un instinto primitivo de nuestros antepasados más primitivos. Es por ello vamos a comer más cantidad y más grasa sin darnos cuenta, o al menos es lo que más nos apetece y a lo que nos vamos a inclinar.

2.- DISMINUYEN LAS HORAS DE LUZ DIARIA

Al disminuir las horas de luz diaria nuestra glándula pineal va a producir más contenido de melatonina, lo que puede provocar en cierto modo un ligero desorden hormonal, pero es a lo que nos referimos a las hormonas que pueden afectar directamente al estado de ánimo. En cierto modo a nuestro organismo, la melatonina va a segregarse más temprano, sin ser el tiempo de dormir, esta situación va a provocar mayor sensación de hambre. El aumento el contenido de melatonina, nos produce mayor somnolencia y a la vez, aumenta el apetito.

Por otra parte unos estudios de la Universidad de Alberta en Canadá, nos indica que cuando la piel se expone al sol, almacena menos cantidad de grasa, cuando en invierno se tiene una menor exposición al sol las células epiteliales tienen tendencia a acumular mayor contenido de grasas.

3.- AUMENTA EL TONO METABÓLICO

Al hacer frío, necesitamos aumentar la temperatura corporal y para ello nuestro organismo debe aumentar el tono del metabolismo, aumentan todos los ciclos. Cuando tenemos frío muchas veces tiritamos, y eso es una defensa natural para aumentar la temperatura corporal. Para mejorar la función metabólica, necesitamos más energía y es por ello nuestro organismo necesita una ingesta más importante de calorías para compensar ese consumo.

Cuando comemos demasiadas grasas, estas se acumulan el tejido adiposo blanco, el tejido adiposo pardo es el que nos mantiene la temperatura corporal (la termogénesis). Así el tejido adiposo blanco acumula la grasa para la energía y  la parda en calor es por ello la mayor cantidad se encuentra en abdomen y tórax, está en más contenido en niños y a la medida que vamos creciendo se va perdiendo esta grasa.

4.- HACER LA DIGESTIÓN NOS CALIENTA EL ORGANISMO

Cuando comemos alimentos de más difícil digestión o más lenta digestión, nuestro organismo demora más, estas digestiones generan calor. Especialmente cuando comer nos hace subir la temperatura corporal. Todos hemos notado alguna vez cuando comemos más de la cuenta o más difícil por alimentos muy pesados que nos acaloramos o enrojecemos. Sin darnos cuenta si hace mucho frío tenemos tendencia a comer más por ese efecto. Los alimentos a los que tenemos tendencia, son los más calóricos, los más dulces o los más grasos.

5.- NO APETECE HACER TANTO EJERCICIO

Si hace frío nos apetece mucho más estar en sitios tranquilos, cerca del calor que hacer ejercicio, sobre todo en el exterior. Nos sentimos menos motivados en invierno que en verano o cuando empieza a hacer buen tiempo.

6.- DISMINUCIÓN DEL CONTENIDO DE VITAMINA D

En invierno del mismo modo que hay menos horas de luz también vamos más cubiertos, por lo que muy a menudo disminuyen los niveles de vitamina D. Algunos estudios nos indican que las personas con menor contenido en vitamina D les hace acumular más grasas en las células, en lugar de consumirlas. De hecho se relaciona niveles más bajos de vitamina D con mayor incidencia en obesidad y sobrepeso.

¿Cómo lo podemos combatir?

Aunque la tendencia es aumentar peso, no siempre tenemos que subir de peso cuando empieza el frío.

  1. Si tenemos tendencias a engordarnos.
    Lo ideal es  marcarse un plan, no ponerse a una dieta muy estricta, es normalizarla y ponerse objetivos.
    Evitar las dietas muy grasas y ricas en alimentos muy dulces.

 

  1. Si vas a picar, evita los azúcares simples, y con alto contenido en calorías sin nutrientes de calidad, alimentos procesados.
    Cuando comemos alimentos con un alto índice glucémico, provoca un incremento de la insulina, lo que a su vez aumenta el apetito y el acumulo de grasa.

 

  1. Comer alimentos integrales o completos, son hidratos de carbono de lenta absorción. Legumbres como las alubias ayudan a controlar la leptina y a disminuir la sensación de hambre.

 

 

  1. Aumentar el contenido en proteína, y añadir alto contenido de vegetales.
    Uno de los trucos más adecuados en verano son las sopas, que van a ser ricas en nutrientes, en colágeno y pocas calorías, además al ser un alimento caliente es más apetecible y aumenta la temperatura del cuerpo.

 

  1. Añadir omega 3 a la dieta como el aceite de pescado, las semillas de lino o chía.

 

  1. Evitar los alimentos que se etiquetan como light o bajos en grasas, ‘alimentos bajos en nutrición quiere decir alto en aditivos deseables’.

 

  1. Beber agua y otros líquidos como las infusiones que al igual que las sopas, van a ayudar a aumentar la temperatura corporal sin casi calorías y a la vez nos ayuda a distraer la mente del hambre. Añadir a las infusiones canela o jengibre ayudará a que disminuya el hambre.

 

 

  1. Si siempre vamos corriendo planea la noche anterior tu dieta del día siguiente, con ello conseguiremos comer más correctamente y evitar el picoteo o comer lo ‘primero que pillamos o nos apetece’, que probablemente será alimentos más altos en calorías.

 

  1. Haz ejercicio, aunque nos cueste al principio, solo es necesario empezar y mantener una rutina, y hacerlo de forma gradual.

 

  1. Procura compensar, si hemos comido mucho al mediodía, no vuelvas a comer mucho para cenar. Si un día por el motivo que sea hemos comido más de lo habitual compensa con una dieta más baja en calorías al día siguiente.

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