10 años de amor

10 años de amor, los más felices de mi vida, junto a ti. La suerte, el azar, las estrellas, la luna… todo y nada hizo que nuestros caminos se cruzaran un día cualquiera de trabajo, un jueves cualquiera, como casi todo lo importante que nos ha ocurrido desde entonces, como el nacimiento de nuestros 3 hijos, las joyas que coronan nuestra historia.

No sabía que iba a ser algo tan sencillo, tan natural, pero cuando el amor es de verdad todo fluye fácilmente. No hay secretos ni dobleces, una mirada y sabemos lo que piensa el otro.

Hace pocos días que nos hemos escapado solos y el mejor recuerdo que permanece en mi memoria es despertar a tu lado y reírme sin parar con tus pensamientos. ¡¡¡Qué felicidad!!!

Han sido los mejores años de mi vida sin duda alguna. Me has ayudado a conocerme mejor, a quererme más, a valorar lo que de verdad importa y a ser mejor persona. ¡O intentarlo! Aún recuerdo los primeros días del viaje de novios, la ilusión de empezar una aventura juntos que sigue viva una década después. Esos primeros pasos que recuerdo como si fuera ayer, esos momentos en que supiste encontrarme y a los que sobrevivimos, descubriéndonos el uno al otro. Una sensación única de tener el corazón lleno y ser la persona más afortunada del mundo.

Ahora sigo sintiendo lo mismo y sé que tú también. Y quiero dar gracias por nuestros tres hijos, sanos y felices, que llenan todo y nos hacen saborear la vida y exprimir la esencia al máximo. Porque juntos hemos aprendido a vivir a tope, a dar todo sin reparos, a amar y perdonar como si no hubiera un mañana. Y el resultado sigue siendo el mismo: sensación de estar viviendo lo mejor de nuestras vidas.

Gracias por los buenos momentos, pero gracias sobre todo por acompañarme en los malos y ayudarme a sobreponerme. Muchas veces no ha sido fácil, las situaciones se han complicado y siempre siempre te he sentido apoyándome y haciéndome el camino fácil. Incluso riéndonos de lo peor. Pero unidos y fuertes, tranquilos. Gracias, amor.

Recuerdo la seguridad que sentí el día que nos casamos, la rotundidad con la que sentía que caminaba hacia ti, que esperabas en el altar, y esa misma fuerza sigue guiando mi corazón. Por eso pienso: solo 10… ¡Han pasado tan deprisa que necesito unos 100 más! De tu sonrisa, de tu bondad, de tu amor, de tu espíritu, de tus caricias… ¡¡¡de ti!!! ¡Quiero más de ti!

Aquí sigo, con mis zapatillas rosas, esas que tú recuerdas y yo inconscientemente también. Más fuerte que nunca, iluminada por tu amor, querida y mimada. Creando la historia con nuestros hijos que ya aportan sus pensamientos con carácter. Somos su ejemplo, y creo que podemos estar satisfechos con lo que ellos solitos van absorbiendo.

Todo esto es para decirte que te quiero, que te amo, te adoro y te necesito. Eres mi amor, mi compañero, mi alma, mi amigo, mi paz, mi ilusión… lo primero y lo último, y en el medio Adriana, Alejandro y Amaro. Con una luz especial, una luz que solo nosotros vemos y sentimos, y por eso es única.

TE QUIERO

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