Barcelona cool

¡Feliz lunes a todos!

 La semana pasada tuve la inmensa suerte de ir a Barcelona por trabajo. Siempre es una delicia descubrir nuevos tips en esta ciudad, una de mis favoritas. En esta ocasión, mi amiga Yolanda, me descubrió uno de los sitios más in de la ciudad condal: Enriqueta, de la gran empresaria Gemma Ginesta, un referente en la hostelería catalana.

Las circunstancias no pudieron frenar a ENRIQUETA, el nuevo restaurante de la empresaria Gemma Ginesta (Grupo Casamadre), que encendió fogones el pasado noviembre de 2020 en la calle Enrique Granados, 107 (Barcelona). El restaurante se ha convertido en uno de los puntos gastronómicos más destacados de la Ciudad Condal, donde se puede disfrutar de una propuesta característica que une lo mejor de la cocina tradicional con la internacional, a través de recetas con mucho sabor y una excelente presentación.

 

Cuando Gemma Ginesta empezó a “cocer” la idea de este proyecto, pensó en el concepto del buen comer que le evocaba el recuerdo de su abuela. Y qué mejor manera de empezar a transmitirlo que haciendo honor a su nombre: ENRIQUETA.

Sin embargo, la propuesta del nuevo restaurante no se limita a la “cocina de la abuela”, es más una apuesta por aprovechar ese buen recuerdo y buen hacer, y adaptarlo al mundo moderno. Coger esos aspectos de platos míticos que funcionaban y añadirles el toque o incluso fusionarlos con recetas de otros lugares del mundo.

Pero por encima de este deseo de combinar “lo de antes” con “lo de ahora” y “lo de aquí” con “lo de allí”, se encuentra la convicción de la esencialidad del cómo. Más allá de poder afirmar el típico tópico de contar con ingredientes de calidad, el restaurante ENRIQUETA pone en valor cada uno de los procesos por los que éstos pasan para llegar al plato final habiendo sacado lo mejor de ellos. Sin anunciarlo a bombo y platillo, en ENRIQUETA se puede saborear slowfood en toda regla, una cocina que desde el propio restaurante se califica como “sana y coqueta”.

 También tuve la oportunidad de visitar el salón del gran ALBERTO CERDÁN, en la zona alta, dónde me dejaron bella y preparada para la jornada maratoniana que me esperaba.

Y dormí como los ángeles, viendo el skyline de la ciudad, desde mi habitación del hotel SALLÉS PERE IV, al lado de la Barceloneta y con un desayuno delicioso.

Deseando regresar de nuevo. Gracias Barcelona y gracias Yolanda por tanto.

¡Feliz semana a todos! Por cierto, ¿dónde vais en Semana Santa? Os leo.

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