Balance del 2018

Todas las cosas buenas se hacen esperar y cuando llegan pasan volando… Esa es la sensación que yo tengo cada año en Navidad. La espero con muchísima ilusión durante todo el año y cuando llega siempre me quedo con ganas de más. Pasa y me quedo un poco vacía, incluso triste.

Este año, sin embargo, tengo una mezcla de sentimientos. Como salgo de cuentas después de estas fiestas, por un lado tengo ganas de que pasen, descansar y concentrarme en el bebé porque ahora con tanto ajetreo parece que lo de tener otro niño en pocos días no va conmigo. Estoy centrada en Carmen y la ilusión con la que está viviendo todo este año, no quiero perderme nada, quiero aprovechar esta inocencia al máximo, ¡es lo más bonito del mundo!

También las Navidades y el final de año nos llevan inevitablemente a hacer balance y a marcar nuevos retos. Yo como siempre me quedo con lo positivo, con los buenos momentos y con todo lo que suma.

En enero hicimos un viaje inesperado pero maravilloso a un paraíso: las Islas Maldivas. Nunca habíamos viajado tan lejos con Carmen y fue una experiencia familiar única. 

Febrero, presentamos en SIMOF el primer traje de flamenca hecho con tela reciclada a partir de botellas de plástico, un reto que fue todo un éxito para MIABRIL.

Marzo y abril fueron meses de muchísimo trabajo, que al final dieron su recompensa y nos hicieron plantearnos dar un pasito más: cambiar el estudio por nuestra primera tienda.

En mayo me entero de que estoy embarazada, la verdad es que aunque teníamos ganas fue una auténtica sorpresa.

Hasta el punto de que me fui al Rocío montando a caballo sin sospechar absolutamente nada.

Julio, viaje a México, rodeada de grandes amigos, conociendo sitios únicos como cada vez que voy a ese maravilloso país, ¡siempre me sorprende!

Agosto, playa, familia, Ronda, y alguna escapada Fran y yo solos. Un veraneo normal y corriente, ¡y que a mi siempre me hace feliz! No necesito más.

En septiembre después de la Goyesca mi cabeza se puso en modo “niño” y empecé a organizar su habitación, preparar ropita, etc. También fue el mes en el que Carmen empezó “el cole de mayores” con su uniforme, mochila, nuevos amigos y alguna que otra lágrima la verdad…

En octubre Fran volvió a torear en la Maestranza, corrida con la que confirmé que lo paso realmente mal cuando está delante del toro y que me alegro de que sea una etapa ya pasada… jajajaja.

Noviembre nos regaló un viaje mágico a Disneyland, disfruté como si tuviera 5 años, ¡otra experiencia que no voy a olvidar nunca!

Gracias 2108 por tantas cosas buenas, algunas muy especiales y otras cotidianas que también nos hacen felices.

¡Vamos a por el 2019!

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