CARTEROS EN PARO

Como los discos de vinilo, o las máquinas de escribir, como los teléfonos de dial… nadie les niega su nostálgico encanto… pero ya nadie escribe cartas, ni de amor ni de ninguna clase.  No son objetos prácticos, su pecado capital es que no son rápidos, no se pueden comparar con la inmediatez de un correo electrónico, ni con un SMS.  Lo cierto es que las malditas prisas se han cargado

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