“PENSILVANIA”, JUAN APARICIO BELMONTE

Dentro de las propuestas más recientes que han llegado hasta nuestras librerías hoy quiero descubriros Pensilvania, la última obra del escritor Juan Aparicio Belmonte (Londres, 1971), un texto autobiográfico repleto de emotividad, humor y con una voz literaria de lo más peculiar, llamativa e interesante. La novela de Aparicio consigue frisar la barrera de una nostalgia afrontada sin concesiones ni imposturas, asumiendo cada una de esas inevitables luces y sombras que delimitan nuestra existencia. Pensilvania conmueve, con sencillez, franqueza y espontaneidad, todos ellos ingredientes esenciales de la mejor literatura.

La muerte de Rebecca, la mujer que acogió al autor durante un intercambio escolar en su adolescencia, es el hito que marca la narración. A los dieciséis años cualquier hecho puede resultar trascendente, determinante, pero si de lo que hablamos es de una estancia de once meses en Pensilvania, en Estados Unidos, un país distinto, con lenguaje y usos diferentes, dicho evento se convierte en la excusa perfecta para que Juan Aparicio escrute en su memoria. De ella irá extrayendo, mediante una miscelánea de saltos temporales entre infancia, adolescencia y edad adulta, un ejercicio de memoria en el que el humor y la necesidad de amor, bajo sus diversas manifestaciones, será una constante. El territorio que delimita la adolescencia es un entorno privilegiado para el descubrimiento, el asombro, el miedo, las dudas o la ilusión. Y ahí es donde Pensilvania obtiene sus mejores y más espléndidos momentos literarios. En palabras de Juan Aparicio, “si por algo la vida adulta se vuelve aburrida es por la niñez, que deja su impronta de aventuras para convertirse en un parangón inalcanzable“.

Los temas que afronta el protagonista en las páginas de Pensilvania son universales, a veces de una enorme intimidad, en otros casos más ligeros pero, todos, dotados de la peculiar y personal mirada que emplea el autor y en la que nada ni nadie, empezando por él mismo, queda a salvo. Sus inicios laborales, sus confrontaciones con la religiosidad evangélica de Rebecca, su primer e intenso amor con Amanda Domarasky, o su relación con su esposa, Alessia, todo ello, escoltado por personajes como el poeta de Pan Bendito, su compañero de oficina y payaso ocasional Mariano Guarnido, o hechos casi surrealistas como su pelea en la plaza de los Cubos, desplegados en un singular universo de winners y losers, como él mismo autor los califica.

La voz de Juan Aparicio Belmonte es inconfundible, tanto, que me atrevo a decir que podría identificar un texto suyo a las pocas línea de su lectura. Y todo construido sobre un estilo narrativo propio, en el que esgrime su habilidad para manejar hechos y emociones, dotándolos de corazón, humor, ironía y sentimiento.

Para terminar, atesoro una frase del libro que quiero dejaros aquí para que vayáis abriendo boca hasta el momento en que tengáis Pensilvania en vuestras manos: “La narración es vida, sin narración no hay nada, todo es sinsentido“. Para saborear.

Nos vemos también en Twitter @pedro_brotini, en Instagram, pedrobrotini, y en Facebook, Pedro Brotini Villa . Un abrazo para todos.

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