“YO FUMO PARA OLVIDAR QUE TÚ BEBES”, MARTÍN CASARIEGO

Uno de los ingredientes del auge y éxito de la novela policiaca es el amplio abanico de posibilidades que ofrece para sorprender al lector. Sus protagonistas pueden ser los delincuentes, las fuerzas de la ley, investigadores privados, forenses o anónimos ciudadanos inmersos en una situación delictiva de cualquier índole. El género policiaco también admite viajar en el tiempo y situar la acción en lugares tan lejanos como una abadía en la que asesinan monjes, la Segunda Guerra Mundial o una convención de escritores y poetas. Los escenarios, motivaciones y actos son tan dispares como lo es el ser humano. Tal vez, por eso, sea sencillo para un lector empatizar, odiar o alabar lo que ocurre entre las páginas de una obra de este género.

Y sin duda, aquí radica el interés de esta novela con un título que bebe de las fuentes del noir más clásico: “Yo fumo para olvidar que tú bebes”, del madrileño Martín Casariego (1962), autor conocido por una sustanciosa trayectoria como autor de una docena de novelas y la publicación de guiones, ensayos, relatos, artículos en prensa e incluso cuentos infantiles. En esta ocasión, nos trae un nuevo personaje con un nombre repleto de sorna —Max Lomás—, que cumple con su tarea de escolta privado en San Sebastián a finales de los años 80, con la amenaza aún viva de la banda terrorista ETA en el ambiente. Max es un cínico, ha visto mucho en su vida y no siempre bueno. Contempla su entorno con un toque de humor negro y distanciamiento, pero no tanto como para que no se enamore de Elsa Arroyo, una hermosa camarera que conoce durante uno de sus desplazamientos a Madrid.

Enamorarse no está mal, pero el problema surge cuando se hace de la persona equivocada o con sujetos conflictivos en los alrededores, como García, un compañero de trabajo de Max, de habla confusa, pensamiento peculiar y un concepto ético más que discutible, que situará a nuestro protagonista en situaciones complicadas en lo profesional y lo sentimental, y que arrojará consecuencias sorprendentes.

Empleando este título, Casariego emprende una serie de novelas negras que tendrán a Max Lomas como protagonista. Con una prosa muy ágil de leer, divertida y con un humor ácido e inteligente, el autor nos va obsequiando a lo largo del texto con numerosas alusiones a la literatura, el cine y la música que no solo consiguen dar contexto a  la trama, sino que son el canal por el que la vida de Lomas va transcurriendo, ejerciendo una complicidad añadida con el lector.

Martín Casariego demuestra su oficio literario con el trazo perfecto de unos personajes a los que odiar, amar o compadecer, pero que en ningún momento dejarán indiferente al lector. Los elementos de la novela negra clásica que contiene son recogidos contemplados y reformados por la hábil mirada de Casariego, otorgándoles matices distintos a los habituales y plenos de calidad literaria, sin perder por eso su carácter vibrante.

El comienzo de una saga muy prometedora. La seguiremos de cerca.

Un abrazo para todos desde El Primer Marca páginas.

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