“LAURA Y EMMA”, KATE GREATHEAD

La ambientación temporal y física en una novela suele constituir un aporte esencial a la hora de dotar verosimilitud a la trama y arropar la personalidad de sus protagonistas. En el caso de Laura y Emma, de Kate Greathead, las calles y el espíritu de la ciudad de Nueva York se convierten en un personaje más de la narración y en testigo del devenir de esta historia que he leído con auténtico deleite.

Los treinta años de edad de Laura han transcurrido de una forma bastante plácida, en el seno de una familia conservadora en la zona más prestigiosa de Manhattan, el Upper East Side. Ha tenido a su lado a Bibs, su extravagante e insufrible madre y a Douglas, su padre, que bastante ha tenido con soportar a su esposa. Por eso, nadie esperaba que Laura quedara embarazada de un tal Jefferson en unas circunstancias un tanto peculiares…

Y es así como Emma, su hija, aparece en escena, cambiando por completo la existencia de una inmadura Laura, que aprende sobre la marcha que ser madre no va a resultar una tarea fácil.

Tras superar los primeros avatares de la crianza, se enfrentará a un difícil reto: conseguir plaza para Emma en la exclusiva y rigurosa Academia Winthrop. Allí, la pequeña, un espíritu libre, se verá obligada a aprender las múltiples acepciones de la palabra “inapropiado“, creando situaciones que provocan una continua sonrisa.

Mientras, Laura continua trabajando en la biblioteca de Nueva York en unas favorables condiciones de horario, dado que su familia es una importante mecenas de la institución.  Además, y por fortuna, cuenta con el apoyo de su amiga Margaret, madre de Charlotte, que a su vez es la mejor amiga de Emma.  Entre amigos, familia, días en la casita familiar de Ashaunt, eventos cotidianos —y alguno extraño—, los años van transcurriendo en el universo de Laura y Emma, en una trama que arranca en 1980 y en el que la autora ha ido usando pequeños flashes, para llegar hasta 1995. En este arco temporal, ambas protagonistas irán compartiendo alegrías y tristezas, hasta llegar a las primeras decepciones y desencuentros, en un reflejo real de lo que es cualquier relación familiar. La mirada de Kate Greathead, está repleta de lucidez y delicadeza cuando contempla, atenta al detalle, la relación que madre e hija van forjando con el paso del tiempo tanto en luces como en sombras.

Uno de los mayores aciertos de esta novela es la mirada de Emma sobre un mundo que va descubriendo, un mundo que la sorprende, desconcierta y maravilla. Algo similar a lo que le ocurre a su madre, que ante la llegada de Emma, ha decidido emprender un viaje personal en busca de la mejor forma de romper amarras con su vida de privilegios y replantearse qué es, realmente, lo esencial.

Ambas mujeres, niña y adulta, ofrecen de la mano de la autora momentos deliciosos, repletos de humor y amor, de dolor y esperanza, en una novela que se disfruta en cada página, en pequeños sorbos de ternura, ingenio y sensibilidad.

Un abrazo para todos desde El Primer Marca páginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

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