“LA MADRINA”, HANNELORE CAYRE

Una de las principales claves del éxito de cualquier novela es la creación de personajes distintos, llamativos o peculiares. Ese tipo de figuras otorgan fuerza a la trama y poseen la capacidad de despertar en cada página nuestro asombro al descubrir sus reacciones o su forma de actuar. La francesa Hannelore Cayre (Neuilly-sur-Seine, 1963), es una de esas autoras que posee la habilidad de generar protagonistas así, algo que ha logrado, con enorme aceptación y acogida, con Paciencia Cortafuegos, la magnífica protagonista de La Madrina, una novela en la que aglutina valor, ingenio, irreverencia y un sentido del humor negro delicioso.

Y es que la vida de Paciencia ha sido de todo menos, precisamente, plácida. De la mano de su padre, dueño de una empresa de transportes conocida como La Mundial, vivió sus primeros contactos con los negocios turbios. Esto le permitió en su infancia disfrutar de una vida de lujos, frecuentando hoteles de gran categoría y conociendo personalidades de fama internacional (atención a este punto en la novela: no lo revelaré aquí por la sorpresa que encierra).

Años después, un feliz matrimonio y dos hijas parecían preludiar una feliz existencia para Paciencia, pero, por desgracia, las cosas no siempre salen como pensamos. Paciencia, súbitamente, se convirtió en una joven viuda con dificultades económicas, con una familia a la que sacar adelante, y con el añadido de verse obligada a cuidar de su madre, de carácter complicado, la cual, ingresada en una residencia de ancianos, no cesa de crearle numerosas preocupaciones.

Por fortuna, gracias a los conocimientos de Paciencia para hablar y entender el árabe con fluidez, obtiene un trabajo como traductora para el Ministerio de Justicia. Durante interminables horas, los servicios de la señora Portafuegos son requeridos para transcribir conversaciones telefónicas, intervenir en interrogatorios y, en definitiva, entrar en contacto con el mundo del narcotráfico. Un trabajo duro, pero con el que, por fin, ha obtenido un poco de tranquilidad y estabilidad.

Pero será entonces cuando, el más puro azar coloque en sus manos una oportunidad: un cargamento de cannabis, sin dueño, con el que conseguir un beneficio económico considerable y volver a cambiar de vida. Enmascarada en su identidad de La Madrina, empieza a ser conocida, respetada e incluso temida en los bajos fondos. ¿Cómo puede una advenediza saber tanto del negocio de las drogas y anticiparse a todos? La respuesta se encuentra en las escuchas telefónicas policiales a las que Paciencia tiene acceso y que la han convertido en toda una experta en el tema.

Una de las claves de la novela es, sin duda su protagonista; comprobaremos como Paciencia sorprende, a lo largo de la trama del relato, a sus contrincantes y enemigos, pero es que la autora, Hannelore, obtiene idéntico resultado con el lector, gracias a la inaudita y audaz personalidad que ha otorgado a su heroína.

Hannelore Cayre ha creado un personaje llamado a ocupar un lugar destacado en el genero negro francés: Paciencia Portafuegos, la Madrina. Para cuando tengamos la adaptación cinematográfica en nuestras pantallas, de la mano de Isabelle Huppert, os recomiendo que hayáis disfrutado ya de las páginas de esta atrayente novela. Muy divertida y recomendable.

Un abrazo para todos desde El Primer Marca páginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

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