“WEST END”, JOSÉ MORELLA

Uno de los premios literarios más prestigiosos y veteranos, el Café Gijón, impulsado en 1949 por Fernando Fernán-Gómez, Gerardo Diego, Camilo José Cela y Enrique Jardiel Poncela, entre otros, ha tenido el acierto de galardonar en su edición del año 2019 a José Morella (Ibiza, 1972), por su novela West End.

En palabras del jurado, se trata de “un recorrido por la postguerra, la emigración de andaluces a Ibiza y la transformación que sufrió la isla con la llegada del turismo masivo“, en la que “el autor propone una trama muy bien construida que entrevera las historias del narrador y del abuelo loco con una naturalidad muy convincente“. Una vez finalizada la lectura de la novela coincido plenamente con dicha valoración, en especial, en lo que hace referencia al empleo literario de la naturalidad, en la que la habilidad y la frescura de Morella como cronista se revela fluida, plena y sincera.

La infancia y sus recuerdos son un territorio al que la literatura recurre con frecuencia en busca de material para relatar historias. La que José Morella nos hace llegar a través de las páginas de West End tiene como punto de referencia a Nicómedes Miranda, su abuelo, un personaje envuelto en las brumas de la locura y del que el autor desea desvelar las claves de su existencia contemplando su época y las personas que la poblaron.

Comienza en su primera página con lo que sin duda es el punto de partida esencial de cualquier escrito en el que se ahonda en la realidad propia o familiar: “No es fácil poner orden en una casa“.  Tomando como eje espacio temporal una parte de las calles en las que transcurrió su infancia, conocida como West End —una expresión con ecos del salvaje oeste americano a causa de sus habitantes, turistas en busca de diversión—, nos irá presentando personajes como su padre, policía (conocidos en la isla como porreros, porque solo llevaban porra), un alcalde con claros tintes mafiosos y siempre armado, este sí, con pistola, o a la Cientotrés, la partera conocida así por su afición al brandy; sin olvidar, por supuesto, a personajes tan interesantes como Baxter, el vice consul inglés cansado de lidiar con algunos de sus compatriotas ebrios y vándalos, o al doctor Ibars, cansado del caos de la isla y en busca de una razón para su existencia en ciertas y peculiares prácticas.

Mención aparte merece un personaje que, junto con Nicómedes, protagoniza uno de los capítulos más brillantes del texto: María Jesús, una de las hermanas de Nicómedes a la que su madre, Mamacarmen, obligó a quedarse soltera para que se hiciera cargo de ella y de su marido durante la vejez. Una historia difícil de relatar, triste, con un final acorde con su vida y que el autor sabe recorrer con palabras escogidas con acierto.  Y atención al puente que tiende con Pinocho, de Collodi: espléndido.

Se pregunta Morella “¿qué pasaría si dejara de escribir?” ¿Puedo siquiera empezar a imaginármelo? Si me desprendo de la escritura, ¿quién soy yo?“. Por fortuna, dichas cuestiones solo han quedado planteadas en el texto y el autor ha escrito y nos ha hecho llegar este hermoso libro que es West End. Disfrutemos con su lectura.

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Un abrazo para todos desde El Primer Marca páginas.

Me puedes encontrar también en Twitter @pedro_brotini y en Facebook Pedro Brotini Villa.

 

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